El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Anne Hathaway y sus “looks” de embarazada: cómo ha cambiado la moda materna

Los “looks” de la actriz evidencian el cambio en la manera en la que la moda y la sociedad ven a las mujeres embarazadas en la actualidad.

Lucety Carreño Rojas

13 de julio de 2026 - 11:01 a. m.
La actriz estadounidense Anne Hathaway, miembro del reparto, asiste al estreno mundial de «La Odisea» en el Odeon Leicester Square de Londres. / EFE/ EPA/ Andy Rain
Foto: EFE - ANDY RAIN
PUBLICIDAD

Anne Hathaway contó a mediados de junio que estaba a la espera de su tercer hijo con Adam Shulman. El anuncio oficial lo hizo a través de su cuenta en Instagram mostrando su barriga.

Para sus primeras apariciones públicas tras el anuncio, eligió un enterizo rojo de lycra creado por la firma Ashlyn (que usó al revés por error), unas sandalias de tacón, una gargantilla de Bulgari, marca de la que es embajadora.

Otro “look” con el que la actriz se dejó ver fue un traje azul y negro mostrando su barriga. Para el primer evento promocional de ‘The Oddisey’ estuvo en Nueva York luciendo un vestido en terciopelo dorado y amarillo de la firma Lela Rosa.

Después, en Londres, eligió un vestido corto y blanco de la colección resort de Blumarine, con gafas de sol blancas a juego y unas botas hasta la rodilla café de la firma Gianvitto Rossi.

En París usó un vestido azul de Jonathan Anderson para Dior y luego un diseño de Prada con escote palabra de honor con una gran cola. Los “looks” de Hathaway evidencian el cambio en la manera en la que la moda y la sociedad ven a las mujeres embarazadas en la actualidad.

Lea: Así fue como la diseñadora Iris Van Herpen presentó el primer vestido con “plasma” del mundo

William Cruz Bermeo, investigador de la moda y el vestir, de la Universidad Pontificia Bolivariana, afirma que la relación entre la maternidad, el vestido y la moda no es un asunto menor. Históricamente, “las sociedades han establecido convenciones precisas acerca de cómo debía presentarse ante la mirada pública el cuerpo de la mujer embarazada: ocultando sus transformaciones, insinuándolas discretamente o, más recientemente, exhibiéndolas”.

El vestido ha participado activamente en la construcción de esas convenciones, como lo explica Cruz Bermeo, no solo adaptándose al crecimiento del cuerpo, sino determinando qué aspectos de la gestación podían hacerse visibles y cuáles debían permanecer confinados a la intimidad.

No ad for you

La indumentaria materna en la historia

Durante la Baja Edad Media y comienzos del Renacimiento, “ciertas siluetas femeninas otorgaban volumen al abdomen. Los vestidos de talle muy alto, ajustados bajo el busto y con abundantes pliegues delanteros podían producir la apariencia de una gestación, aunque la mujer representada no estuviera embarazada. Así ocurre en Retrato de Giovanni Arnolfini y su esposa, pintado por Jan van Eyck en 1434: el supuesto vientre gestante es, en realidad, el resultado de la gran cantidad de tela que la mujer recoge y sostiene frente a su cuerpo. La imagen revela, sin embargo, hasta qué punto la fertilidad podía encontrarse simbólicamente asociada con la representación de la feminidad, el matrimonio y la continuidad familiar", relata Cruz Bermeo.

En los siglos XVI y XVII, las imágenes que mostraban a mujeres embarazadas fueron menos frecuentes. “La gestación no desapareció por completo del retrato, pero tendió a comunicarse mediante gestos discretos. En el retrato de la reina Enriqueta María de Inglaterra pintado por Anton van Dyck hacia 1636, por ejemplo, la soberana aparece vestida conforme a la moda cortesana y posa los brazos sobre el abdomen, indicando delicadamente su estado. El embarazo es visible, pero permanece sometido a los códigos de dignidad, decoro y contención propios del retrato aristocrático”.

No ad for you

Lea: Guía de “skincare” por edades: cómo cuidar la piel en los 20, 30, 40 y 50 años

La reserva visual se intensificó en los siglos XVIII y XIX, cuando la gestación fue considerada un asunto privado. “En una cultura que oponía con frecuencia la naturaleza al artificio, el cuerpo natural debía ser disciplinado y presentado públicamente mediante las formas prescritas por el vestido”, dijo.

No ad for you

Cruz Bermeo detalla que las mujeres embarazadas en ese tiempo seguían usando el corsé, pero con unas modificaciones: “utilizaban modelos adaptables, provistos de sistemas de acordonado lateral o de varias secciones ajustables, que permitían ampliar gradualmente la prenda. Estos corsés podían ofrecer soporte al vientre y a la espalda, pero también contribuían a disimular las transformaciones corporales y a conservar, hasta donde fuera posible, la silueta socialmente aceptada”.

Durante buena parte del siglo XIX todavía no existía una categoría comercial conocida como “ropa de maternidad”. Por lo que las personas solían modificar vestidos, ampliar las prendas o utilizar batas, conjuntos separados y vestidos holgados que podían adaptarse al crecimiento abdominal. “La funcionalidad era indispensable, pero debía conciliarse con la exigencia de que la mujer continuara apareciendo correctamente vestida”.

No ad for you

Vale la pena mencionar que entre finales del siglo XIX y las primeras décadas del XX comenzó a consolidarse una indumentaria diseñada para el embarazo.

“Surgieron vestidos de talle alto, cortes amplios, paneles móviles, pliegues y sistemas de cierre ajustables. Muchas de estas soluciones anticiparon lo que durante gran parte del siglo XX se reconocería como el vestido de maternidad convencional: una prenda suelta desde el busto, suficientemente amplia para alojar el abdomen y cuya falda podía elevarse en la parte delantera debido al crecimiento del vientre”, explica William Cruz Bermeo, investigador de la moda y el vestir, de la Universidad Pontificia Bolivariana.

No ad for you

Sin embargo, Cruz aclara que, la aparición de una indumentaria especializada no significó que el embarazo adquiriera inmediatamente una presencia pública. Durante gran parte del siglo XX, “la ropa de maternidad estuvo regida más por los valores de discreción, modestia y practicidad que por la fantasía de la moda. Sus volúmenes amplios, lazos, cuellos decorativos y batas de aspecto infantilizante procuraban disimular el abdomen y neutralizar la dimensión sexual del cuerpo. La mujer embarazada podía mostrarse como futura madre, pero difícilmente como una figura sensual o plenamente integrada en los códigos de seducción de la moda”.

Vea: ¿Por qué en Colombia no se hace alta costura?

El cambio en la representación pública de la mujer embarazada

El cambio en la representación pública de la mujer embarazada llegó con Diana de Gales en 1982 y 1984. Aunque la princesa no fue la primera integrante de una familia real que apareció embarazada, la intensa exposición mediática de su figura convirtió sus vestidos de maternidad en un acontecimiento de moda. “Utilizó prendas amplias, vistosas y cuidadosamente diseñadas que no ocultaban por completo su estado. El embarazo dejaba así de ser una interrupción de la imagen pública y empezaba a incorporarse a ella a propósito”, detalla Cruz Bermeo.

No ad for you

Otro punto de inflexión, recuerda el investigador de moda, se produjo en agosto de 1991, cuando Demi Moore, embarazada de siete meses, apareció desnuda en la portada de Vanity Fair, fotografiada por Annie Leibovitz. “La imagen, conocida como More Demi Moore, causó controversia porque presentaba el cuerpo embarazado no como una anatomía que debía ocultarse bajo prendas holgadas, sino como un cuerpo visible, sensual y digno de ocupar la portada de una revista de circulación masiva. La fotografía convirtió la gestación en una declaración pública y modificó de manera decisiva los códigos de representación de la maternidad en la cultura de las celebridades".

En las últimas décadas, esa visibilidad se dio la mano con la industria de la moda. “Ya no se trata de diseñar prendas que se adapten al cuerpo embarazado, sino de convertir sus transformaciones en el centro de la propuesta estética. Rihanna llevó este proceso a una de sus manifestaciones más contundentes al utilizar prendas ceñidas, transparencias, aberturas y piezas que dejaban el abdomen intencionalmente descubierto. En lugar de recurrir al vestido para borrar la gestación, hizo de ella el fundamento de su imagen pública”.

No ad for you
Rihanna en su segundo embarazo. / Getty Images
Foto: Getty Images - Getty Images

Esto resulta significativo, como lo explica Cruz Bermeo, porque cuestiona una larga tradición en la que la maternidad era el antónimo de sensualidad. “La exhibición contemporánea del abdomen no supone simplemente mostrar más piel; significa reconocer que el cuerpo de la mujer no pierde su capacidad expresiva, estética o sexual durante el embarazo. El vestido deja entonces de funcionar como una técnica de ocultamiento y se convierte en un medio para afirmar la transformación corporal”.

¿Ahora el cuerpo gestante también es espectáculo?

La actualidad nos muestra que el embarazo también está mediado por la industria del espectáculo, la cultura de las celebridades y la exigencia de convertir hasta la maternidad en una imagen extraordinaria. “Entre el antiguo mandato de ocultar el vientre y la actual presión por exhibirlo de manera espectacular existe una continuidad: en ambos casos, la apariencia de la mujer embarazada sigue sometida a expectativas públicas”, dice Cruz Bermeo.

No ad for you

Lo que dice el investigador se evidencia con los “looks” de Hathaway que son ampliamente comentados, viralizados, estudiados y celebrados en redes sociales y en portales especializados en moda.

Para el investigador la pregunta central no consiste en decidir si el embarazo debe ocultarse o mostrarse. “Consiste en reconocer el derecho de cada mujer a determinar cómo desea vestir y hacer visible un cuerpo que atraviesa una transformación física difícil”.

No ad for you

Así las cosas, la historia del vestido de maternidad demuestra que la ropa nunca se ha limitado a acompañar pasivamente dicho proceso: “ha disciplinado, protegido, disimulado, celebrado y, en ocasiones, convertido el cuerpo gestante en un espectáculo”, puntualiza el investigador.

👗👠👒 ¿Ya te enteraste de las últimas noticias sobre moda? Te invitamos a verlas en El Espectador.

Por Lucety Carreño Rojas

Comunicadora social de Uninpahu, vinculada a El Espectador desde 2016. Periodista de moda y negocios. Directora de El Hilo, el formato audiovisual de moda de EE.@LucetyClcarreno@elespectador.com

Temas recomendados:

Ver todas las noticias
Read more!
Read more!
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.