
El castigo más leve consistía en escribir un ensayo y completar una capacitación. El más severo fue la expulsión de la universidad.
Después de que una mujer que estudiaba en la Universidad de Cornell acusara a siete miembros de una fraternidad de agredirla sexualmente en 2024, la universidad convocó a un procedimiento a puerta cerrada para determinar lo ocurrido y si esos hombres debían enfrentar medidas disciplinarias.
Desde entonces, las sanciones impuestas a cada uno de los hombres, y los argumentos detrás de esas decisiones, se han mantenido en secreto. La universidad ha dicho poco.
Pero los resúmenes detallados de los castigos obtenidos por The New York Times ofrecen el primer vistazo a cómo los administradores de Cornell repartieron la responsabilidad por la reunión marcada por el alcohol y las drogas que según la mujer la dejó destrozada y degradada.
Dos de los miembros de la fraternidad fueron expulsados. A otro, que ya se había graduado, se le prohibió el acceso al campus. Dos más fueron suspendidos. Los demás recibieron castigos más leves, según los resúmenes.
Todos ellos han negado haber actuado mal, y el fiscal de distrito del condado de Tompkins decidió no presentar cargos en 2024. Ninguno de los hombres ha sido acusado de ningún delito. Su fraternidad, Chi Phi, ha sido prohibida en el campus.
Aun así, desde que las acusaciones de la mujer que se ha dado a conocer como Jane Doe salieron a la luz en una demanda el 16 de septiembre, han desatado una intensa indignación por el abuso sexual en los campus y por qué no se hace más para castigar a los responsables. Otros han criticado lo que consideran un juicio apresurado contra los siete hombres involucrados.
En su demanda, Jane Doe sostuvo que, desde el inicio de su encuentro con los siete miembros de la fraternidad, no estaba en condiciones de dar su consentimiento porque estaba severamente intoxicada. La demanda generó especial indignación al afirmar que a todos los acusados se les “dio la oportunidad de atenuar su conducta al presentar ensayos a Cornell”, una afirmación que, según la universidad, no refleja con exactitud lo ocurrido.
Junto con más de 1000 páginas de transcripciones de entrevistas, informes policiales y otros documentos reunidos por los investigadores de Cornell y previamente obtenidos por el Times, los resúmenes disciplinarios muestran que la universidad basó sus decisiones en un conjunto amplio y complejo de pruebas.
Al final, las sanciones impuestas por el panel de tres integrantes, que se reunió por Zoom durante 12 días en mayo de 2025, variaron considerablemente. El panel, que hace cumplir los derechos civiles federales en la universidad conforme a las disposiciones del Título IX, no concluyó que Jane Doe hubiera sido agredida sexualmente por todos los hombres a quienes acusó, según los resúmenes.
Los expedientes de la investigación de la universidad describen con un detalle minucioso lo que los miembros de la fraternidad fueron acusados de hacer la noche del 19 de octubre de 2024.
Fue a Matthew Ingalls a quien Jane Doe fue a visitar originalmente en la casa de la fraternidad Chi Phi alrededor de las 11 p. m. Caminó desde un bar para verlo, y les dijo a los investigadores que su nivel de intoxicación, tras beber esa noche, era de aproximadamente 5 sobre 10.
Tras su llegada, Ingalls le preguntó si quería tener un trío con Jonathan Newell, según Jane Doe. Durante ese encuentro, dijo, los hombres le dieron ketamina y alcohol. Con el tiempo, otros hombres participaron en actos sexuales con ella sin su consentimiento y mientras ella estaba incapacitada, afirmó.
Al final de la noche en la casa de la fraternidad, cuando Jane Doe estaba casi alucinando, hubo más actos sexuales, les dijo a los investigadores.
Ingalls y Newell —quien envió un mensaje de Snapchat a otros miembros de la fraternidad para animarlos a entrar en el cuarto donde Jane Doe estaba sin ropa— fueron expulsados, según los resúmenes.
Los resúmenes disciplinarios muestran que el panel consideró a Ingalls responsable de agresión sexual, al juzgar que estaba dispuesto a manipular, explotar y poner en peligro a Jane Doe para su propio interés y el entretenimiento de los demás.
Un abogado de Ingalls declinó hacer comentarios.
Newell también fue acusado de agresión sexual, muestran los archivos de la universidad. Jane Doe le dijo a la policía el 14 de noviembre de 2024 que él le había golpeado las nalgas con tanta fuerza durante el coito que le dejó moretones, y que la había manipulado para que ingiriera ketamina.
No quedó claro si Newell había contratado a un abogado, y no respondió a las reiteradas solicitudes de comentarios.
Winston Lee y Gillio Lopes recibieron suspensiones y períodos de prueba disciplinarios. Jane Doe había acusado a Lee de inhalar ketamina de su cuerpo y de forzarla a tener sexo oral. Alegó que Lopes tuvo relaciones sexuales con ella sin su consentimiento.
Lee fue suspendido por dos años, con varios semestres de periodo de prueba disciplinario a su regreso; Lopes recibió una suspensión de tres semestres y dos años de periodo de prueba, según los resúmenes disciplinarios. A ambos hombres también se les ordenó no contactar a Jane Doe, y se les exigió estudiar sobre el acoso sexual y escribir ensayos de reflexión.
Los abogados de Lee y Lopes no respondieron a las solicitudes de comentarios.
Una orden de persona non grata fue emitida para Diego Sarabia, quien ya se había graduado cuando el panel disciplinario emitió su fallo. Sarabia, a quien Jane Doe acusó de besarla por la fuerza, tiene prohibido el ingreso al campus durante tres años.
A los dos hombres restantes, Scott Norris y Scott Kretzschmar, se les ordenó no contactar a Jane Doe, estudiar sobre acoso sexual, el uso de redes sociales y la intervención de testigos, y escribir “ensayos de reflexión”. Fueron acusados de ser parte de un grupo de hombres que entraron a la habitación después de leer el mensaje de Snapchat de Newell.
Una demanda recientemente desclasificada presentada por Kretzschmar contra Cornell muestra que no fue declarado responsable de agresión sexual. En cambio, Cornell dictaminó que había cometido una falta menor: intento de explotación sexual.
Jeremy Saland, un abogado de Kretzschmar, dijo en un comunicado el viernes que la medida disciplinaria que recibió su cliente demostraba que “nunca fue acusado de, ni considerado responsable de, violación”.
”Él ni siquiera estuvo presente durante ninguna actividad sexual”, dijo Saland.
No quedó claro si Norris estaba representado por un abogado, y las llamadas telefónicas y los mensajes de texto a los números registrados para él y sus familiares no obtuvieron respuesta.
El abogado de Jane Doe, Thomas Giuffra, dijo en un comunicado el viernes que los castigos “no reflejaban la gravedad de las acusaciones”.
“Con excepción de dos de estos hombres, todos podrán graduarse con un diploma de Cornell y vivir su vida cosechando los beneficios de este codiciado título”, dijo Giuffra. “En cambio, a día de hoy, es dudoso que Doe siquiera se gradúe de la universidad o llegue a vivir una vida normal debido a lo que estos hombres le hicieron”.
Una portavoz de Cornell declinó hacer comentarios, citando leyes federales que protegen la privacidad de los estudiantes.
A principios de esta semana, y a raíz de la demanda de Jane Doe, la gobernadora Kathy Hochul ordenó una revisión independiente de la forma en que Cornell manejó el caso. El jueves, nombró a la fiscal general del estado de Nueva York, Letitia James, como fiscal especial con facultades para presentar cargos penales.
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