El mundo continúa reaccionando a los ataques de Estados Unidos contra Irán y sus implicaciones legales. Este miércoles, 4 de marzo, un submarino estadounidense hundió la fragata iraní IRIS Dena en aguas internacionales frente a la costa sur de Sri Lanka dejando un saldo confirmado de 87 marineros fallecidos.
El ataque, ejecutado con torpedos, ocurrió mientras el buque iraní regresaba de realizar ejercicios navales en la Bahía de Bengala. Según las autoridades del hospital de Galle, en Sri Lanka, los rescatistas militares recuperaron 87 cuerpos y lograron salvar a 32 sobrevivientes, aunque se estima que unas 60 personas continúan desaparecidas.
Era la fragata más nueva de la armada iraní y estaba equipada con misiles tierra-aire, misiles antibuque, cañones, ametralladoras y lanzadores de torpedos, según The Guardian.
El Pentágono confirmó la autoría del ataque mediante un video que muestra una explosión masiva en la popa de la nave. Esto marca una expansión drástica de la zona de conflicto entre Washington y Teherán, desplazando las hostilidades desde el Golfo Pérsico hasta el Océano Índico.
Un hito bélico para EE. UU.: primer hundimiento de un submarino desde la Segunda Guerra
Este hundimiento es históricamente significativo, ya que, como dijo el General Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, es la primera vez que un submarino de ataque estadounidense utiliza un torpedo para hundir un buque de combate desde 1945. Desde Washington, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, calificó la operación como un éxito de “precisión tecnológica”.
“Un submarino estadounidense hundió un buque de guerra iraní que pensaba que estaba a salvo en aguas internacionales. En su lugar, fue hundido por un torpedo. Muerte silenciosa”, declaró Hegseth.
Sin embargo, la naturaleza del ataque ha levantado duras críticas en redes sociales y círculos de derecho internacional. El historiador y exdiplomático Craig Murray denunció que, tras el impacto, el submarino estadounidense no brindó asistencia a los náufragos.
“A pesar de no haber ninguna amenaza de ningún tipo, el submarino estadounidense se alejó sin intentar recoger a los supervivientes, dejándolos ahogarse. Rompiendo la primera y más sagrada ley no escrita entre los marineros”, escribió.
El debate jurídico se centra en si EE. UU. infringió la Convención de Ginebra o el Derecho del Mar (UNCLOS). Mientras algunos analistas señalan que el Artículo 18 de la Convención de Ginebra (II) obliga a la búsqueda y rescate de náufragos tras un combate, otros defienden la excepción técnica de los sumergibles.
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Bajo el Artículo 98 de la UNCLOS, los capitanes deben prestar auxilio, pero los submarinos suelen estar exentos si esto compromete su misión o seguridad. No obstante, Murray rebatió este punto señalando que “no había peligro para el submarino y el sigilo no era un problema, ya que el propio submarino publicó imágenes de su ataque”.
Esto se suma a otras prácticas de Estados Unidos que están siendo examinadas como posibles crímenes de guerra. El ejército de EE. UU., en conjunto con Israel, ha atacado más de 1,000 objetivos en Irán, incluyendo la muerte del Líder Supremo, el ayatolá Alí Jamenei.
Expertos legales citados por Reuters señalan que los ataques podrían estar excediendo la autoridad constitucional del presidente Donald Trump, ya que solo el Congreso tiene el poder de declarar la guerra.
“Bajo la Resolución de Poderes de Guerra de 1973, el presidente solo puede involucrar a los militares en un conflicto armado cuando el Congreso ha declarado la guerra o en respuesta a un ataque al territorio de EE. UU.”, detalla un informe técnico.
Aunque el gobierno argumenta “defensa propia preventiva” ante amenazas inminentes, países como el Reino Unido y España ya han limitado el uso de sus bases, citando la falta de justificación internacional para el conflicto.
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Wes Bryant, experto en objetivos de operaciones especiales de la Fuerza Aérea estadounidense y ex jefe de evaluación de daños a civiles del Pentágono, afirmó a The Guardian que el ataque al Iris Dena fue “ilegal”.
“No se puede afirmar que este buque de guerra fuera una amenaza inminente para nadie. Al atacarlo, ¿acaso la administración Trump está diciendo que la amenaza inminente es todo el gobierno y el ejército de Irán? De ser así, se trata de un ejemplo increíblemente peligroso de extralimitación militar”, dijo.
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