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Los demócratas tendrán desde enero el control de las dos cámaras del Congreso de Estados Unidos, tras su victoria de este martes en las elecciones de mitad de período, y con ese control viene un poder que no tenían en los últimos dos años: investigar al Gobierno de Donald Trump, poner condiciones en el presupuesto y frenar sus nombramientos. Sin embargo, esa victoria tiene un techo. Trump seguirá dos años más en la Casa Blanca, con el veto en la mano y un equipo que, según Reuters, lleva meses preparándose para gobernar sin pasar por el Congreso.
Lo primero que prometen los demócratas es atacar el costo de vida. Hakeem Jeffries, su líder en la Cámara de Representantes, dijo que en las primeras 100 horas de la nueva mayoría buscará “luchar para revertir los recortes a Medicaid”, el seguro médico para las personas de bajos ingresos, acabar con la guerra contra Irán, “que ha disparado los precios de los combustibles”, y poner fin a los aranceles de Trump, según AFP. Aprobar todo eso es otra historia.
Como escribieron Tami Luhby y Zachary B. Wolf en un análisis de CNN, esos objetivos “requerirían un apoyo poco probable de Trump”. Sucede que el presidente puede vetar cualquier ley, y para superar un veto hacen falta dos tercios de ambas cámaras, “algo de lo que los demócratas están muy lejos a pesar de su victoria”. Trump, de hecho, ya anunció cómo piensa jugar.
“Supongo que me convertiré en el señor Veto”, dijo el lunes en un pódcast del New York Post. “Ellos enviarán cosas. Tú las vetas. Y al final, después de un mes o dos de que todo sea vetado, vienen y haces un trato”, agregó.
Por eso, el verdadero poder de los demócratas está en el dinero. Tendrán la capacidad de amenazar con cortar fondos, porque Trump necesita que el Congreso apruebe la ley que mantiene funcionando al Gobierno. También habrá pelea por el límite de la deuda del país, que deberá elevarse de nuevo en 2027, y los demócratas podrían usar los fondos para frenar los proyectos con los que Trump quiere "embellecer Washington", como su arco triunfal. Las leyes que de verdad quieran convertir en realidad probablemente tendrán que ir dentro de esos presupuestos obligatorios, negociados con los republicanos.
Aunque este poder también tiene límites. Y es que los republicanos aprobaron fondos para el Departamento de Seguridad Nacional, a cargo de la política migratoria, que alcanzan para el resto del mandato de Trump, así que los demócratas podrían tener poco control sobre esa entidad, según advierte CNN. Y revertir los recortes costaría mucho dinero, en un país con una deuda de más de USD 40 billones. Habrá algunas acciones, pero un cambio radical de la noche a la mañana será difícil de ver.
Investigaciones contra el gobierno Trump
“Vamos a exigir cuentas a quienes le han infligido a este país una corrupción sin precedentes”, dijo Jeffries.
Tras los resultados, el congresista Robert García, quien podría dirigir una importante comisión de investigación, fue más directo y le dijo a los funcionarios de la Casa Blanca: "Llamen a sus abogados”.
CNN anticipa pesquisas sobre Elon Musk y los contratos de sus empresas, sobre los negocios de los hijos de Trump, y sobre la guerra en Irán, las deportaciones masivas y los aranceles. Los miembros del gabinete tendrán que hacer espacio en sus agendas para las audiencias.
“La vida se volverá bastante desagradable para los miembros más polémicos del gobierno de Trump, como el secretario de Defensa, Pete Hegseth, el de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, y el secretario del Tesoro, Scott Bessent”, le dijo a AFP Ross Baker, profesor de ciencias políticas de la Universidad de Rutgers.
¿Y un juicio político? Newsweek recuerda que varios demócratas prominentes han planteado esa posibilidad, tanto contra Trump como contra Hegseth. Pero destituir a alguien exige dos tercios del Senado, y AFP señala que los líderes demócratas “parecen reacios” a un tercer intento contra el presidente.
Donde los demócratas sí tendrán un poder directo es en los nombramientos. Con la mayoría en el Senado, podrán bloquear a los candidatos de Trump para altos cargos y jueces federales, algo que sería aún más decisivo si queda una vacante en la Corte Suprema, explica AFP.
Trump ya tiene su "plan B"
Altos funcionarios como Stephen Miller, subjefe de gabinete de la Casa Blanca, y Russell Vought, director de presupuesto, estudian “lo que Trump puede hacer legalmente por su cuenta, dónde podría llevar al límite su autoridad y cómo defender esas decisiones en los tribunales”, le dijo a Reuters un funcionario de la Casa Blanca, citado por Newsweek.
Gobernar por decreto significa firmar órdenes ejecutivas, es decir, dar instrucciones a las entidades federales que no pasan por el Congreso, pero que deben apoyarse en la Constitución o en una ley, y que los jueces pueden frenar.
No sería un giro para este Gobierno, que ha buscado esquivar al Congreso durante todo el segundo mandato: el Congreso actual solo ha aprobado 121 leyes desde enero de 2025, la segunda cifra más baja en cuatro décadas, según el centro de investigación Pew. Los demócratas podrían votar para acabar con las emergencias nacionales que Trump ha usado para ampliar su poder, pero él también podría vetar esa decisión.
Otros analistas coinciden en que se espera que siga gobernando por decreto, pero los antecedentes de los gobiernos de Bill Clinton, George W. Bush y Barack Obama, que aprobaron leyes importantes con el Congreso en contra, nos dicen que no todo tiene que ser fricción.
Trump, de hecho, firmó una reforma penal con apoyo de ambos partidos, justo después de perder la Cámara en su primer mandato. La vivienda podría ser un tema de negociación, de acuerdo con medios estadounidenses, pero lo que sí no entrará en discusión es el sistema de salud público universal que varios progresistas prometieron en campaña, y tampoco se esperan medidas serias para la crisis financiera de las pensiones públicas. En otras palabras, los demócratas ganaron el poder de estorbar y de investigar. Gobernar, todavía, no.
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