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El sismo político de Rubén Rocha puso contra las cuerdas a Sheinbaum, y no solo ante EE. UU.

Él, que fue gobernador de Sinaloa cuando Washington lo acusó de tener nexos con el narcotráfico, se convirtió en un foco de tensiones que podía debilitar a Morena en un momento clave. Los cálculos políticos, más que el discurso de la justicia, explican su intento fugaz de regresar al poder.

María José Noriega Ramírez

01 de septiembre de 2026 - 07:00 a. m.
Rubén Rocha Moya, que alcanzó a grabar y difundir un video desde su despacho y tomarse una foto con su gabinete, quedándose aislado en Culiacán, dio un paso al costado como gobernador de Sinaloa tras pedir una licencia.
Foto: AFP - CARL DE SOUZA
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Pasaron escasas horas desde que Rubén Rocha Moya anunció el regreso como gobernador de Sinaloa y se volvió a ir, luego del escándalo que surgió por la acusación que Estados Unidos hizo en su contra por narcotráfico. Un desafío a la presidenta Claudia Sheinbaum que terminó con él de nuevo fuera de su oficina, y con el Ejecutivo federal rodeado por Morena, el partido de ambos. Entretanto, el estado del norte, que vive la disputa territorial del crimen organizado, retrocede en su economía y en su seguridad. Una disputa política que no borra los retos que hay en esa zona de México y que hace recordar viejas discordias por el poder.

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Rocha Moya logró un récord: el del período más breve de un gobernador en su cargo. Pasaron solo 33 horas entre el mensaje que publicó en sus redes sociales anunciando su retorno y el último que publicó por ese mismo medio para notificar su salida y el pedido de una licencia temporal indefinida, por más de treinta días. Eso desencadenó una respuesta por parte del Gobierno, que se mostró ajeno a esa decisión y que, de hecho, describió como una “determinación de carácter personal”, según expresó la Secretaría de Gobierno en uno de los primeros comunicados. La dirección nacional de Morena hizo eco de ello y otros actores políticos hicieron un llamado a recordar que “nadie está por encima de la ley”.

Sheinbaum, que también recibió el respaldo de los 23 gobernadores oficialistas, rompió su silencio con un tuit que decía: “Ningún interés personal puede estar jamás por encima de los intereses del pueblo y de la nación, y mucho menos cuando aquello que se pretende colocar por encima de México no es el bienestar de su gente, sino la ambición desnuda del poder por el poder”. Poco después, Rocha Moya, que alcanzó a grabar y difundir un video desde su despacho y tomarse una foto con su gabinete, quedándose aislado en Culiacán, dio un paso al costado.

Pero eso, lejos de responder a una cuestión de justicia, fue más un cálculo político. Así lo afirmó Héctor Escamilla, reportero de Meganoticias: “Le hicieron el feo porque regresó en un mal momento”, y es que México se alista el próximo año para unas elecciones, y Sinaloa está entre los estados donde se renovarán gobernaturas: “La política mexicana es más de compadrazgos. Su presencia empezó a generar un cisma dentro de Morena, cuando es un partido que ahora tiene que demostrar que está unido. Tuvieron que darle la espalda para evitar que la fractura política se hiciera más grande. Es algo partidista más que de justicia”. Ahora bien, Rocha Moya ya cargaba con descrédito desde antes de que Estados Unidos lo acusara de “haberse asociado con el Cartel de Sinaloa para distribuir cantidades masivas de narcóticos”, como lo expresó el Departamento de Justicia. Incluso fue sostenido a pesar de la reciente guerra entre La Mayiza y La Chapiza, dos facciones de ese grupo ilegal.

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“En cuestión de días se movieron piezas que durante años parecían inamovibles”, escribió Manuel Aceves en Milenio: “No sé si alcance para hablar de una recomposición total, pero sí estamos frente al reacomodo político más importante de los últimos años en Sinaloa”. Él ya había roto con el Partido Sinaloense (PAS), que fue su aliado en la elección de 2021. También desarrolló una rivalidad con Héctor Melesio Cuén Ojeda, que ocupó la Secretaría de Salud, y eso se trasladó a una disputa en la Universidad Autónoma de Sinaloa: allí “había cuestionamientos válidos sobre transparencia, manejo de recursos y la influencia del PAS en su estructura. Había mucho que revisar y explicar. El problema fue que una discusión que pudo centrarse en la rendición de cuentas, la democracia interna y la autonomía universitaria terminó convertida en una guerra política y judicial”. Ahí hubo un choque por el control de una institución con influencia política y social, más allá del dinero.

En medio de ello, las personas están atrapadas en una realidad que se mueve entre la pelea territorial de los grupos narcotraficantes, una economía que no crece y una sensación de inseguridad que no da tregua. La economía de Sinaloa cayó un 4,5 % en el primer trimestre de 2026, según información del Instituto Nacional de Geografía y Estadística, siendo el estado con el menor crecimiento del país. La pobreza laboral, además, aumentó un 3,7 % durante el segundo trimestre del año. El Instituto Mexicano del Seguro Social detalló, por su parte, que la pérdida de empleos fue de 32.000 en julio. Pero no solo eso: las dos principales ciudades, Culiacán y Mazatlán, están bajo el asedio de las bandas que buscan el control de las actividades ilícitas. En la primera de ellas, el 90,8 % de la población dijo que se siente insegura, según la Encuesta Nacional de Seguridad Pública revelada en junio. Esa creencia en la segunda urbe alcanzó el 78,4 %.

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“Sinaloa sigue en una situación muy compleja”, advirtió Escamilla: “Mientras no ceda la guerra, las cosas no van a cambiar en un rato. No hay manera de que el Gobierno meta mano ahí, a pesar de las detenciones y de que el Cartel Jalisco Nueva Generación ha bajado su apoyo a La Chapiza. No hay fuerza política que pueda poner orden. Se necesita que las facciones lleguen a un acuerdo; no hay otra forma”. Ahí, entonces, “en ese monstruo de mil cabezas”, el tema político está dentro de las menores preocupaciones de la gente, o al menos eso aseguró el reportero: “La ingobernabilidad es más por el narcotráfico que por la clase política. El ruido se generó ahora porque Rocha Moya trató de regresar”.

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