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3 Oct 2022 - 1:46 a. m.

Elecciones en Brasil: Bolsonaro sale reforzado; Lula tendría problemas para gobernar

El candidato de izquierda Luiz Inácio Lula da Silva aventajó por más de 5 millones de votos a su rival, Jair Bolsonaro, pero no le fueron suficientes para ganar ayer. Puede vencer en segunda vuelta, pero el bolsonarismo barrió en carreras por el Senado y gobernaciones y le haría imposible gobernar. Empieza una campaña impredecible.

Camilo Gómez Forero

Periodista Mundo
Lula da Silva expresó este domingo su confianza en ganar las elecciones ante el mandatario Jair Bolsonaro en la segunda vuelta.
Lula da Silva expresó este domingo su confianza en ganar las elecciones ante el mandatario Jair Bolsonaro en la segunda vuelta.
Foto: EFE - Sebastiao Moreira

La incertidumbre continuará en Brasil, al menos por un par de semanas. Ninguno de los candidatos ha logrado superar el 50 % de los votos en la primera vuelta. Tras una carrera más cerrada que la proyectada por las encuestas, los candidatos Jair Bolsonaro y Luiz Inácio Lula da Silva se medirán en una segunda vuelta que se llevará a cabo el 30 de octubre.

¿Qué pasó en la jornada?

El presidente ultraderechista Bolsonaro encabezaba el conteo de votos en la primera vuelta de las presidenciales brasileñas por una ventaja de incluso más de siete puntos de ventaja, que se fue reduciendo conforme avanzaba el escrutinio. A medida que las zonas donde Bolsonaro tenía su base terminaron de contar sus votos y los feudos donde el candidato izquierdista era el favorito empezaron a informar mesas con más agilidad, observamos la remontada de Lula.

Ante este fenómeno, el sociólogo Jorge Galindo lo advirtió de inmediato: la distancia con la que Bolsonaro partió desde el principio y el ritmo actual de los recortes de Lula anticipaba que al expresidente y líder del Partido de los Trabajadores no le iba a alcanzar para ganar en primera vuelta. Lo que revelaron los números del domingo es que Lula fue tan fuerte como se esperaba, pero no superó su techo. Bolsonaro, por el contrario, se mostró mucho más fuerte que lo anticipado por las encuestas. Así lo demostró también el bolsonarismo, que salió triunfante en las elecciones para el Congreso, en las que la derecha les propinó una paliza a las izquierdas. Al cierre de esta edición, la derecha dominaba en la Cámara de Diputados (268 de 513 escaños) y casi tiene mayoría en el Senado (39 de 81). Con algunas sorpresas incluidas: Eduardo Pazuello, polémico exministro de Salud, fue el candidato a diputado más votado en Río de Janeiro. Esto le haría muy difícil a Lula gobernar.

Además, esta validación del bolsonarismo en las urnas es preocupante para la campaña del PT: en ninguna de las elecciones que disputó Lula da Silva en segunda vuelta tuvo un rival tan cerca en primera vuelta. Empieza una campaña totalmente diferente para ambos, en la que Bolsonaro puede capturar más el voto anti-Lula. En los debates, el expresidente tiene que enfatizar en la exposición de sus ideas y dejar de atacar el gobierno actual.

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¿Qué le espera a Brasil?

El próximo presidente de Brasil asumirá las riendas de un país donde el Estado y la democracia parecen más desacreditados que nunca. Ninguno de los candidatos ha profundizado demasiado en sus propuestas lo que, si bien les da un margen de negociación, deja incertidumbre sobre qué esperar. Tres voces expertas brasileñas compartieron con El Espectador su análisis en tres áreas de preocupación: seguridad, corrupción y medio ambiente. La conclusión es que hay grandes vacíos en ambas campañas.

Seguridad en Brasil: fiebre por las armas

“Lula le apuesta a una disminución de la violencia atacando sus causas estructurales, como la desigualdad y la pobreza, mediante política social. Está en desacuerdo con el porte de armas por parte de civiles. De hecho, en 2003, siendo presidente, implementó la Ley 10826, conocida como Estatuto del desarme. Esta, de acuerdo con cifras del Ministerio de Salud de Brasil y la Unesco, trajo consigo una inmediata disminución del 8 % en los homicidios con armas de fuego en Brasil. Una de las banderas de campaña de Bolsonaro en 2018 fue, precisamente, la oposición a la política antiarmas. Como consecuencia de su política armamentística, la violencia policial ha aumentado durante su gobierno”, señaló Leonardo Bandarra, Ph.D. en ciencias políticas.

Medio ambiente: el Amazonas arde

“Brasil, junto a Bolivia, concentra el 90 % de la degradación del territorio de la selva amazónica. Entre el 1 de enero y el 24 de junio de 2022, la selva tropical más grande del mundo perdió 3.987 kilómetros cuadrados de vegetación, 10,6 % más que en el mismo período de 2021. Es el nivel de deterioro más alto registrada. El próximo presidente deberá cumplir la ley 12.651 de 2012, que prohíbe la deforestación en áreas protegidas y, para eso, restablecer las acciones de monitoreo y control. En un eventual triunfo de Lula, la deforestación podría seguir creciendo en el mediano plazo, pues es probable que los líderes de actividades extractivistas sigan aprovechando las debilidades en la aplicación de la ley”, dijo Ana Carolina Mauad, Ph.D. en relaciones internacionales.

Corrupción: Lula y Bolsonaro en problemas

“Los dos candidatos a la Presidencia de Brasil cargan señalamientos serios por corrupción. Cuando en 2014 se destapó el escándalo del Lava Jato, Lula da Silva fue señalado por haberse beneficiado de obras de Odebrecht y la constructora OAS, las cuales a su vez se habrían financiado con dineros malversados de la estatal Petrobras. Lula pagó cárcel, pero su sentencia se revocó por vicios en el proceso, no en sí por su inocencia. Este escándalo, que se consideró una ruptura moral de la izquierda, fue decisivo para que Bolsonaro llegase al poder. Sin embargo, Transparencia Internacional emitió un informe que lo deja mal parado. De acuerdo con la oenegé, en el régimen Bolsonaro hubo un retroceso en la transparencia parlamentaria a través del’”presupuesto secreto’ que implicó la distribución de millones de reales sin mecanismos de control y macroesquemas de corrupción. La periodista Juliana Dal Piva identificó, por ejemplo, la existencia de ‘funcionarios fantasmas’, es decir, personas contratadas en cargos públicos, cercanas a la familia del presidente que en realidad no trabajaban, pero recibían una nómina que iba al bolsillo de la familia Bolsonaro. El deber del presidente, en todo caso, será garantizar el debido funcionamiento de las instituciones judiciales”, dijo Juliana Dal Piva, periodista de investigación, autora del libro El negocio de Jair: la historia prohibida del clan Bolsonaro.

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José David Escobar Franco

Periodista de investigación y asuntos internacionales. Internacionalista con énfasis en América Latina y el Caribe.@JoseD_Escobarjdescobar@elespectador.com
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