2 Nov 2020 - 2:00 a. m.

Elecciones en el país epicentro de la pandemia de coronavirus

Los casos de COVID-19 podrían definir el curso electoral en EE. UU. entre un presidente que le restó importancia a la crisis sanitaria y un candidato que le dio más peso a los consejos científicos.
Seguidores del presidente Donald Trump en Iowa, el estado en donde se presentó el primer caso de coronavirus en EE. UU.
Seguidores del presidente Donald Trump en Iowa, el estado en donde se presentó el primer caso de coronavirus en EE. UU.

Las elecciones generales de mañana en Estados Unidos se encuentran con un país que ha cambiado radicalmente con respecto al de 2016, cuando Donald Trump llegó a la Casa Blanca. El pasado 15 de enero, cuando se registró el primer paciente positivo de COVID-19, fue un punto de quiebre: revueltas sociales, una profunda crisis económica y lo peor: a causa de la crisis sanitaria han muerto 228.000 personas y hay más de nueve millones de contagiados. Las diferencias entre quién salga elegido son abismales, pues hasta el último día de campaña ambos candidatos se mantenían en sus posturas: Trump preocupado por la economía y Biden, por la vida de los estadounidenses.

La cosa en términos sanitarios está en uno de sus peores momentos. Entre los pasados miércoles y domingo el país sumó cerca de 90.000 nuevos casos por día, lo cual es otro récord, según el recuento de la Universidad Johns Hopkins. Eso, sumado a que millones de estadounidenses perdieron su empleo, a pesar de un repunte económico impresionante en el tercer trimestre, podría ser la catástrofe que le dé la estocada final a Trump, quien cada vez que puede se jacta de lo bien que ha manejado al país económicamente. De hecho, algunos se atreven a comparar la situación del actual mandatario con la de George W. Bush, cuando la guerra de Irak le costó votos importantes en 2004.

Ver más: Trump ataca a los médicos, las violaciones a la ley de su hija y más en el resumen electoral

Kimberly McLemore, joyera de 56 años, es una de esas personas que no votarán al presidente a causa de su manejo de la pandemia. Por primera vez en su vida, esa ciudadana de St. Augustine, en Florida, eligió a los demócratas. “Por convicciones no puedo votar a ese hombre”, dice a la AFP a propósito del mandatario republicano. “Propagó la desinformación”. Sus padres, de 86 y 89 años, republicanos como ella, también votaron por Biden.

El candidato demócrata, de 77 años, desde marzo hasta junio, se confinó en su casa en Delaware debido a la pandemia, lo cual le quitó uno de sus atributos clave: la conexión personal con los votantes, pero fortaleciéndolo frente a su rival, quien en junio, en plena pandemia, llevó a cabo un mitin en Tulsa, Oklahoma, que no se detuvo ni siquiera con la detección durante esa mañana de seis casos positivos en el equipo organizador. Semanas después del acto, se dispararon los contagios en la ciudad y las autoridades sanitarias afirmaron que era probable que grandes eventos como el organizado por el equipo Trump hayan contribuido en la propagación.

El 1° de octubre fue una de las fechas que marcaron la carrera electoral: Trump anunció haber dado positivo al coronavirus y paralizó una campaña en la que muchos de los mítines se llevaron a cabo sin mascarilla. Durante los nueve días en los que estuvo bajo tratamiento, cuatro de ellos en el hospital, Biden acaparó el terreno y visitó estados claves. Mientras tanto la primera dama, Melania Trump, y Barron, el hijo de ambos, también resultaron contagiados.

Pero nueve días más tarde, cuando Trump anunció que estaba curado, las medidas sanitarias siguieron igual en la Casa Blanca, lo que hace imaginar un oscuro panorama en el corto plazo en caso de que sea reelegido.

La semana pasada uno de los proyectos más precisos que hay en el país, The COVID-19 Tracking Project, señaló: “Cuanto mayor sea el número de casos, mayor número de muertes esperamos que se notifique en las semanas y meses siguientes. A medida que aumentan los recuentos de muertes en los Estados Unidos, vale la pena reiterar que las muertes informadas por los estados y territorios son casi con certeza un recuento muy bajo”.

El electorado ya no cree todo lo que dice el mandatario, mucho menos cuando frente a semejantes cifras de muertos Trump ha hecho una serie de declaraciones poco acertadas. Una duplicación del número de fallecidos en los treinta días anteriores, en un determinado condado, está relacionada con la caída de 0,14 puntos porcentuales de las intenciones de voto para Trump y de 0,28 puntos para los candidatos republicanos al Senado, según un análisis publicado el viernes en la revista Science Advances.

“Muchas elecciones se deciden por unos márgenes muy finos. Es muy posible, según nuestros resultados, que el COVID haga perder al presidente y a su partido entre medio punto y un punto en algunos estados o condados”, afirmó el autor principal del estudio, Christopher Warshaw, de la Universidad George Washington. Hasta poco antes de las elecciones, solo el 40 % de las personas consultadas le dan el aprobado a Trump, según una encuesta de Gallup, frente al 60 % de marzo.

Además, los mercados parecen más preocupados por la segunda ola de la COVID-19 que por el ganador en las urnas, según analistas y expertos. De hecho, Wall Street sufrió unas ventas masivas el pasado miércoles, cuando el aumento récord de casos de la COVID-19 en varios países europeos llevó a sus autoridades a decretar confinamientos, como Francia y Alemania, generando un gran temor a que vuelvan a aplicarse restricciones de movilidad severas en Estados Unidos que interrumpan la recuperación económica.

"Pensamos que un Trump o un Biden ganador, combinado con un Congreso dividido, tendría pocos resultados en cuanto a grandes cambios de política económica, aparte, quizás, de un paquete legislativo contra la COVID-19 más limitado", explicaron en un informe los analistas de Wells Fargo, que tienen una perspectiva diferente si los demócratas arrasan. "Los demócratas podrían ser más generosos con el estímulo fiscal que los republicanos y eso significa un crecimiento económico más fuerte, al menos el año que viene. Esto, no obstante, sería inflacionario y llevaría potencialmente a tasas de interés más altas a largo plazo, algo que puede no agradar al mercado", explicó en una nota Mike Wilson, el jefe de inversiones de Morgan Stanley.

Adam Isacson, director del programa de vigilancia de la defensa de WOLA, afirmó a El Espectador que si Biden llegara a la Presidencia tendría como primer gran reto redirigir al país en su estrategia para contener el virus. “Lo primero será el efecto de la crisis sanitaria. La región va a sufrir una crisis económica por varios años, con todas las reivindicaciones económicas que vienen con eso. Va a tener que enfrentar todo esto con menos recursos, Estados Unidos también tiene un déficit presupuestal importante”.

La pandemia también podría haber mermado no solo la capacidad de reacción del presidente, sino evitado la famosa sorpresa de octubre. De hecho, The Atlantic señaló el pasado viernes: “La diferencia más importante entre 2016 y 2020 no se trata de la metodología de votación o del candidato contrario. Es esto: hace cuatro años, Trump cumplió con la vaga promesa de éxito, y este año tiene un claro historial de fracasos. A juzgar por las encuestas, los estadounidenses se han dado cuenta”.

“¡Covid, covid, covid! ¡Los medios solo hablan de eso!", critica el presidente en sus últimos mitines, mientras los contagios no paran de crecer.

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