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Irán y el aumento de la gasolina se interponen en las elecciones intermedias de EE. UU.

Algunos republicanos temen que el aumento del precio de la gasolina, una consecuencia indirecta de la guerra, esté socavando su argumento económico de cara a las elecciones de noviembre.

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Tyler Pager | The New York Times
11 de marzo de 2026 - 02:30 a. m.
Vista de la puerta principal de la refinería de petróleo de Shahran mientras se eleva el humo tras un ataque aéreo en Teherán, capital de Irán.
Vista de la puerta principal de la refinería de petróleo de Shahran mientras se eleva el humo tras un ataque aéreo en Teherán, capital de Irán.
Foto: EFE - ABEDIN TAHERKENAREH
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El presidente Donald Trump trató de desestimar la preocupación por el aumento del precio de la gasolina a causa de su guerra en Irán, y afirmó que el repunte de los precios “no nos afecta realmente”, incluso cuando algunos republicanos temen que el aumento de los costos esté socavando su argumento económico de cara a las elecciones de noviembre.

Trump dijo el lunes en Florida que los precios habían “subido artificialmente” a causa de la guerra y prometió que volverían a bajar cuando esta terminara. Pero el presidente no ofreció una cronología clara de cuándo ocurriría eso, incluso mientras alardeaba de que Estados Unidos iba muy por delante de su calendario.

Hasta ahora, el mensaje económico de Trump sobre Irán se reduce a la idea de que cualquier sufrimiento es a corto plazo, merece la pena y no es tan malo como pensó inicialmente que sería. Pero para los republicanos en las reñidas elecciones intermedias, las repercusiones indirectas de la guerra —y las vagas garantías de Trump hasta ahora sobre la economía— siguen siendo preguntas abiertas.

El conflicto ha disparado el precio de la gasolina, que el lunes alcanzó los USD 3,48 el galón, casi un 17 % más desde que comenzó la guerra el 28 de febrero. Los líderes mundiales se están preparando para repercusiones de gran alcance, y en privado algunos legisladores republicanos se están resignando a las duras realidades políticas a las que se enfrenta el partido en el poder cuando los precios suben bruscamente.

John Thune, senador por Dakota del Sur, líder de la mayoría republicana, dijo a los periodistas el lunes que “el precio de la gasolina es siempre una especie de punto de referencia”. Dijo, además: “Creo que el hecho de que hayamos aumentado nuestro suministro interno contribuirá a aliviarlo, pero es algo a lo que obviamente tenemos que prestar atención”. Más tarde añadió que “siempre le preocupa el precio del petróleo, el precio de la gasolina”.

La Casa Blanca esperaba que no fuera así. Justo antes del discurso de Trump sobre el Estado de la Unión del mes pasado, los principales asesores del presidente en la Casa Blanca, la mayor parte de su gabinete y otros asesores políticos se reunieron en el Capitol Hill Club para celebrar una sesión de estrategia de mitad de mandato en la que insistieron en que los esfuerzos por reducir el costo de vida debían ser fundamentales para el discurso del partido ante los votantes.

En su discurso sobre el Estado de la Unión, Trump declaró que “la pujante economía sigue creciendo como nunca”. Mientras enumeraba un aluvión de datos para defender su argumento, Trump se detuvo en uno de sus favoritos: los precios de la gasolina.

“La gasolina, que alcanzó un máximo de más de USD 6 el galón en algunos estados bajo el mandato de mi predecesor —fue sinceramente un desastre—, está ahora por debajo de los USD 2,30 el galón en la mayoría de los estados”, dijo: “Y en algunos lugares, a USD 1,99 el galón. Y cuando visité el gran estado de Iowa hace solo unas semanas, vi incluso a USD 1,85 el galón de gasolina”.

El panorama unas semanas después es muy diferente. Ahora Trump, quien durante mucho tiempo ha utilizado los altos precios de la gasolina como garrote contra sus oponentes políticos, argumenta que los estadounidenses deben aceptar el sufrimiento económico a corto plazo.

“Los precios del petróleo a corto plazo, que bajarán rápidamente cuando termine la destrucción de la amenaza nuclear iraní, son un precio muy pequeño a pagar por la seguridad y la paz de Estados Unidos y del mundo”, escribió el domingo en las redes sociales. “¡Ssolo los tontos pensarían de otro modo!”.

Aun así, Trump está adaptando su mensaje. El lunes, mientras presumía de sus logros económicos en una reunión de republicanos de la Cámara de Representantes en Doral, Florida, no mencionó los precios de la gasolina. Antes de la guerra, casi siempre citaba la caída de los precios de la gasolina como prueba de su éxito económico. En cambio, se enfocó en que el mercado de valores había batido récords bajo su mandato.

“Va a subir mucho más”, dijo con referencia a la bolsa, antes de aludir al impacto de la guerra en la economía. “En cuanto nos deshagamos de esto que estamos haciendo ahora, que realmente no teníamos elección”.

Los ayudantes y aliados de Trump saben que el aumento del precio de la gasolina es una potente fuerza política y, dentro del gobierno, los funcionarios están evaluando opciones para reducir el costo de la gasolina. Funcionarios de la Casa Blanca declinaron hacer comentarios sobre qué medidas está considerando el presidente.

“El presidente Trump ha dejado claro que se trata de perturbaciones a corto plazo y que los estadounidenses volverán a ver bajar rápidamente los precios del petróleo y de la gasolina una vez que se hayan alcanzado los objetivos necesarios de la operación Furia Épica y se hayan neutralizado las capacidades del régimen”, dijo en un comunicado Taylor Rogers, una portavoz de la Casa Blanca, que utilizó el nombre que el Departamento de Defensa dio a la campaña militar en Irán.

Chuck Schumer, senador por Nueva York, líder de la minoría demócrata, pidió a Trump que liberara “inmediatamente” crudo de la Reserva Estratégica de Petróleo para ayudar a bajar los precios.

Don Bacon, representante de Nebraska, republicano que no se presenta a la reelección, dijo que Trump había hecho progresos en la economía, pero que quedaba trabajo por hacer porque muchos estadounidenses siguen experimentando dificultades. La guerra, dijo, obstaculizará parte de ese progreso. “Creo que es de esperar que esto ocurra cuando hay una guerra con Irán”, dijo sobre el aumento de los precios: “La verdadera pregunta es cuánto tiempo va a durar”.

Los expertos dicen que los estadounidenses pueden esperar que los precios sigan siendo altos mientras dure la guerra. Patrick De Haan, jefe de análisis petrolíferos de GasBuddy, una empresa que hace un seguimiento de los precios del combustible, dijo que le había sorprendido la aparente ausencia de un plan del Gobierno para bajar los precios de la gasolina y la falta de acercamiento a expertos y analistas deseosos de ayudar.

Los gobiernos anteriores, dijo, buscaron asesoramiento o informaron a los analistas sobre las medidas que estaban tomando para paliar el aumento de los precios de la gasolina. “Hay una gran agitación entre los estadounidenses, que están cada vez más alarmados por el ritmo de los aumentos”, dijo De Haan: “Los estadounidenses van a gastar hoy USD 200 millones más al día en gasolina que hace ocho días. Esa cifra seguirá creciendo”.

Presidentes de ambos partidos han descubierto que sus perspectivas políticas están profundamente entrelazadas con los precios de la gasolina. Ron Klain, quien fue jefe de gabinete del presidente Joe Biden, estaba tan preocupado que comprobaba todos los días el precio de la gasolina como indicador del sentimiento de los consumidores.

Sarah Bianchi, directora ejecutiva de Evercore ISI y exfuncionaria de alto rango de comercio en el gobierno de Biden, dijo: “Es sorprendente que se hayan metido en esto sin un plan un poco más elaborado de lo que iban a hacer. Parecen estar teniendo dificultades con este tema, y puede ser complicado lograr un cambio significativo”.

*Michael Gold colaboró con reportería desde Doral, Florida, y Carl Hulse y Megan Mineiro desde Washington.

Tyler Pager es corresponsal del Times en la Casa Blanca, donde cubre al presidente Donald Trump y su gobierno.

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Por Tyler Pager | The New York Times

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