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Algunos estadounidenses dicen que no entienden cómo fue que el expresidente Joe Biden apenas se enteró de que padecía una forma agresiva de cáncer de próstata que ya se le había extendido a los huesos. ¿Cómo es posible que el excomandante en jefe, un hombre con acceso a atención médica de alta calidad, no supiera antes que padecía una enfermedad tan grave?
Muchos cánceres de próstata se detectan mediante una prueba llamada PSA, y la última PSA conocida de Biden fue en 2014, según un portavoz, Chris Meagher. Las directrices de las organizaciones profesionales que asesoran a médicos y funcionarios de salud pública desaconsejan el cribado a los hombres mayores de 70 años. Biden tiene 82 años.
Pero muchos hombres, en consulta con sus médicos, siguen haciéndose la prueba hasta entrados los 70 años, lo cual no es descabellado si el hombre está sano y tiene una esperanza de vida de al menos 10 años más, dijo el Scott Eggener, especialista en cáncer de próstata de la Universidad de Chicago.
Sin embargo, los expertos en cáncer de próstata también afirman que, aunque Biden se hubiera sometido a revisiones periódicas, es muy posible que el cáncer no se detectara hasta hace poco. Afirman que algunos hombres descubren de repente que tienen un cáncer de próstata avanzado, incluso después de haberse sometido a revisiones periódicas año tras año y de que se les haya dicho que están sanos.
No es habitual, pero ocurre.
“Tengo toda una colección de lo que yo llamo PSA cohete”, dijo Ian Thompson, especialista en cáncer de próstata del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Texas, en San Antonio. Se trata de hombres, dijo, que se someten año tras año a la prueba del PSA, un análisis de sangre que puede detectar signos de cáncer de próstata. Año tras año, su PSA es muy bajo. Luego, de repente, se dispara.
También atiende a hombres con cáncer de próstata avanzado que tienen resultados normales en las pruebas de detección del PSA.
También otros médicos, como Otis Brawley, tienen experiencia con ambos supuestos.
Todos los miércoles, Brawley, especialista en cáncer de próstata y cribado de la Universidad Johns Hopkins de Baltimore, atiende a hombres con cánceres similares al de Biden.
Muchos de sus pacientes han sido diligentes con las revisiones periódicas de la próstata y, sin embargo, afirmó, tienen la enfermedad avanzada. Dijo que solo en el último año ha visto a media docena de hombres así.
“¿Cómo demonios ha hecho metástasis la enfermedad?”, contó que le preguntan. “¿De quién es la culpa?”.
La respuesta, les dijo Brawley, es que no es culpa de nadie. Los cánceres de próstata agresivos y de crecimiento rápido pueden aparecer de repente entre cada revisión.
Y, ocasionalmente, surgen cánceres de próstata agresivos sin que hayan dado ningún indicio de su presencia en el PSA.
Uno de los pacientes de Brawley tenía un cáncer de próstata tan sigiloso. Había recibido múltiples resultados normales de la prueba del PSA. Entonces, una mañana, se despertó y cayó al suelo. Se rompió la cadera porque tenía un cáncer metastásico que se había extendido desde la próstata y había carcomido el hueso. Incluso después de ese diagnóstico, su PSA siguió siendo normal.
Una de las razones por las que esto puede ocurrir, según Philipp Dahm, urólogo de la Universidad de Minnesota, es porque las células del cáncer de próstata de crecimiento rápido pueden trastornarse tanto que dejan de liberar la proteína prostática que busca el PSA.
Brawley dijo que demasiados médicos sobrestiman el poder del PSA como herramienta diagnóstica. No es una prueba perfecta», afirmó.
Las directrices de los expertos médicos y las organizaciones profesionales de Estados Unidos, Canadá y Europa son prudentes respecto al cribado.
La directriz del Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de Estados Unidos, establecida en mayo de 2018 y ahora en proceso de actualización, es típica, dijo Barnett Kramer, que anteriormente dirigió la división de prevención del cáncer del Instituto Nacional del Cáncer. Dice que los hombres de 55 a 69 años pueden plantearse someterse a la prueba tras hablar de los riesgos y posibles beneficios con su médico.
Sus directrices y las de las organizaciones profesionales también piden que se ponga fin al cribado en torno a los 70 años. Uno de los motivos es que aproximadamente la mitad de los hombres tienen algún tipo de cáncer de próstata a los 70 u 80 años, aunque la mayoría no presenta síntomas. Casi todos estos cánceres no causarán ningún daño si se dejan solos: son de crecimiento lento y nunca abandonarán la próstata del hombre. La enfermedad no pondrá en peligro su salud.
Pero, según la teoría, si los hombres se someten al cribado, es probable que la prueba detecte el cáncer. Y cuando lo hace, es probable que los hombres reciban un tratamiento de cirugía o radiación que no les alargará la vida. No corrían riesgo de padecer un cáncer mortal y, señaló Thompson, los tratamientos pueden tener efectos devastadores, que a veces aparecen años después.
Parte del problema, dice Brawley, que también es el autor principal de las directrices de cribado del cáncer de próstata de la Sociedad Americana del Cáncer, es que muchos hombres tienen una idea equivocada de los beneficios del cribado. En comparación con otros cánceres, el cribado del cáncer de próstata es el que cuenta con menos pruebas persuasivas.
“Hay 12 estudios que me dicen que las mamografías salvan vidas a las mujeres mayores de 50 años”, dijo Brawley. “Hay media docena de estudios que me dicen que el cribado colorrectal salva vidas”, añadió. También se ha demostrado que el cribado del cáncer de pulmón salva vidas, dijo.
¿Pero con el cáncer de próstata? Las mejores pruebas proceden de un estudio europeo que mostró un pequeño beneficio del cribado para los hombres de Holanda y Suecia, pero no en otros países europeos, señaló Brawley.
“Es lo mejor que tenemos”, dijo.
Entonces, ¿qué le diría un especialista en próstata a un presidente de Estados Unidos, de unos 80 años y que no goza de una salud inusualmente buena para su edad, que se sometiera a pruebas de próstata? Algunos observadores han dicho que sin duda un médico en esa situación debería decirle a un presidente de cualquier edad que se haga las pruebas, porque la salud de un presidente es de interés nacional y mundial.
Thompson no está de acuerdo, razonando esencialmente que los presidentes también son pacientes.
“Supone que el médico sabe más sobre las prioridades del paciente que el paciente”, dijo.
En su lugar, Thompson entablaría “una conversación compleja que lleva cierto tiempo y que implicaría un ir y venir con el paciente”, dijo.
Añadió que incluiría “un debate sobre el hecho de que el beneficio potencial, que es pequeño al principio, disminuye con el tiempo”, lo que significa que cuanto mayores son los hombres, menos probable es que obtengan algún beneficio del cribado o del tratamiento. Y, dijo, la discusión también debería señalar que “los efectos secundarios que pueden afectar la calidad de vida aumentan con la edad”.
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