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La tenencia de monedas en Buenos Aires, Argentina, se ha convertido en el último año, en un lujo exclusivo de pocos; no tenerlas, es el nuevo suplicio del argentino promedio.
Y es que las monedas que hace unos años servían para aplaudir el esfuerzo de los jóvenes que hacían espectáculos de magia en las estaciones del metro, o para comprar algún chocolate en cualquier quiosco, o incluso para viajar en colectivo, se han convertido en un bien escaso.
En momentos en que en Wall Street los inversionistas buscan la forma de evitar que las bolsas de inversión del mundo sigan perdiendo dinero, en Argentina, buscan las más de cien millones de monedas que según el Banco Central, deberían circular por la calle. No las encuentran. Las monedas en el país austral desaparecen.
En las tiendas, en los supermercados, en las grandes cadenas comerciales, es frecuente encontrar letreros que previenen al comprador: “Pagar con cambio, no hay monedas”. Los tenderos prefieren incluso perder una venta, con tal de no entregar las pocas monedas que tienen.
"A veces la gente se enoja porque, como no tengo monedas. He perdido muchísimas ventas, porque si no tienen cambio no les puedo vender", dice Nancy, quien atiende uno de los quioscos existentes en la capital.
El problema se hace mayor para los usuarios de transporte público, pues el viaje en bus se paga únicamente con monedas que se introducen en una máquina recolectora.
“Si no tengo cambio, no puedo viajar”, dice Inés, una ama de casa quien para conseguir cambio, explica que compra cualquier cosa con el fin de ir acumulando los vueltos.
Hace dos semanas, los usuarios del metro pudieron viajar gratuitamente, durante dos días seguidos. La empresa que vende los boletos se quedó sin cambio.
Así mismo, algunos puestos de peaje de la autopista Panamericana debieron permitir el libre paso de los vehículos, imposibilitados de dar vueltos por la falta de monedas.
En los bancos, la gente soporta largas filas para poder cambiar sus billetes. Pero algunas de estas entidades financieras tan sólo permiten hacerlo con un máximo de tres pesos argentinos (menos de un dólar), por persona.
Lo extraño del asunto, es que no existe una certeza sobre el lugar donde están las monedas. Fuentes del Banco Central de Argentina afirman que la falta de cambio se debe básicamente a la aparición de un mercado negro. En efecto, en distintas zonas de la ciudad, han comenzado a aparecer carteles que anuncian la “venta de monedas”.
En varias provincias cercanas a la capital Argentina, en sitios que parecen casas particulares, se venden monedas en cantidades descomunales. En Quilmes, por ejemplo, en una de las zonas residenciales, es frecuente encontrar al frente de las casas pizarras que informan "10 pesos=9 pesos en monedas. 100 pesos=90 pesos en monedas".
“A mi me han ofrecido cien pesos en monedas a cambio de 120”, denuncia Benjamín, un abogado que tiene que lidiar todos los días con la consecución de efectivo.
Las autoridades desconfían igualmente de algunas de las empresas de colectivos, las cuales estarían guardando el cambio para luego venderlo por una cifra superior a su valor, aprovechando la desesperación de la gente.
Para evitar esta situación, la Dirección Provincial de Transporte bonaerense prohibió a las empresas de transporte de pasajeros de líneas urbanas y suburbanas la venta de monedas. La decisión se tomó luego de que se detectó que una empresa de la ciudad de La Plata las vendía a cambio de una comisión del 3 por ciento. La dependencia anunció, además, que aplicará multas de hasta 10.000 pesos a quienes las acopien en forma indebida.
A este misterio, se agrega la incautación de unos cinco millones de pesos (más de un millón y medio de dólares), en monedas de distintos valores, que las autoridades policiales encontraron en 118 barriles en el depósito de Maco, una empresa distribuidora de valores.
La firma es la encargada de recolectar las monedas que a diario reciben las empresas que manejan el metro, los trenes, algunas farmacias y supermercados del país, para luego distribuirlas equitativamente. Sin embargo, a las autoridades no deja de parecerle extraño la cantidad de dinero encontrado, hecho que ya se investiga por la justicia.
Para el Banco Central, la emisión de monedas de los últimos meses fue récord y la cantidad de piezas emitidas es suficiente como para que no haya problemas de abastecimiento. Hoy en día, deberían circular alrededor de 120 monedas por persona en Argentina, dice una fuente del Banco.
Por su parte, Susana Andrada, quien encabeza el Centro de Educación al Consumidor, no duda en quejarse por la postura del organismo oficial: "El Central se la pasa diciendo que está inyectando monedas en el mercado, pero lo cierto es que lo único que yo escucho son quejas por la falta de cambio. La falta de monedas genera inflación porque los comerciantes terminan remarcando para arriba para evitar tener que dar vuelta", sostiene.
Andrada señala además que realizará una presentación ante el Banco Central de la República Argentina "para exigirle que investigue la escasez de monedas y que informe a cuántos bancos amonestó por no cambiar billetes". Según el Banco Central CRA en lo que va del año han sido notificados cinco bancos, aunque no se ha multado a ninguno.
Lo cierto es que a pesar de las medidas que se han intentado tomar desde el gobierno, las monedas siguen sin aparecer. “Yo me siento mendigando cuando tengo que cambiar un billete”, dice Gonzalo, un joven universitario.
A su voz, se une la de Facundo, un dueño de una heladería quien no duda en afirmar que “los argentinos somos un poco psicóticos y pensamos que nos traicionamos entre todos. Yo creo que este problema se soluciona vaciando los ahorros que todos tenemos guardados”.
Entre tanto, mientras la justicia investiga dónde están y quién tiene el dinero metálico de los argentinos, estos siguen su día a día. Olvidando las noticias que hablan de las pérdidas por millones de dólares que genera la caída del Merval, y luchando por conseguir al menos una moneda.