24 Oct 2021 - 11:31 p. m.

¿Peligra la Navidad en EE. UU.? Estas son las causas del desabastecimiento

La falta de transportistas, el colapso en los puertos y una “orgía del gasto” han sumergido a Estados Unidos en una crisis en la cadena de producción.
Los cuellos de botella en el suministro y la escasez de mano de obra han desacelerado el crecimiento económico de Estados Unidos.
Los cuellos de botella en el suministro y la escasez de mano de obra han desacelerado el crecimiento económico de Estados Unidos.

Alguien arruinó la Navidad, y esta vez no fue el Grinch. La cadena de suministro en Estados Unidos acumula demoras y problemas como consecuencia del parón por la pandemia de coronavirus, pero sobre todo por las debilidades en el sistema como la falta de mano de obra, las deficientes condiciones de los puertos e infraestructuras y por un exceso en la demanda que las autoridades no habían previsto.

Es cierto: al igual que en Reino Unido, el país sufre de la falta de conductores para transportar las mercancías, lo cual ha tenido un impacto en la cadena de suministro. Pero el problema no solo es para este sector. En general, Estados Unidos tiene líos para encontrar personal para aliviar las cargas en las empresas.

Las razones son varias: el temor a contagiarse de Covid-19 en el trabajo, las jubilaciones anticipadas durante la pandemia y el cambio de mentalidad en la fuerza laboral que se agotó de los bajos salarios o está harta de que la vida profesional haya desequilibrado su vida privada y prefiere tener un empleo como independiente.

Por otro lado, como advierte Aaron Soujourner, economista de la Universidad de Minnesota, “hay muchos empleadores que tratan de reclutar al mismo tiempo, y esto crea un desequilibrio”.

“La mano de obra actual es bastante volátil. Si el almacén vecino propone un dólar más la hora, van a cambiar”, explica Maryclaire Hammond, responsable de recursos humanos de la empresa de logística GXO, que busca reclutar 9.000 personas para la temporada navideña en Estados Unidos. “Hay una fuerte competencia a todos los niveles (...), una guerra absoluta”, recalca Hammond.

Por otro lado, la dependencia de los transportistas hoy se debe en parte al mal estado de la infraestructura a nivel nacional. Muchas vías férreas, por las que se podría mover la mercancía desde los puertos, están en un estado deficiente. El presidente Joe Biden ha pretendido solucionar ese problema con un ambicioso plan de infraestructuras que no ha podido superar el partidismo en el Congreso.

Hoy, ante la decadencia del sistema de ferrocarriles, se necesitan por lo menos 80.000 camioneros más para garantizar una distribución fluida desde los puertos de California, Georgia y Nueva York, los cuales están sobrepasados. Pero las vías ferroviarias no fueron las únicas en las que el país no invirtió.

“La razón por la que estamos en este problema es que durante mucho tiempo no hemos invertido (en nuestra manufactura). Solíamos liderar el mundo en la fabricación de semiconductores y ahora no lo hacemos. Simplemente hemos desinvertido”, declaró recientemente a CNN la secretaria de Comercio, Gina Raimondo, lamentando la falta de inversión en la manufactura nacional.

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Esa falta de inversión en la manufactura de alto nivel, como la de los semiconductores que están en todo lado (desde los automóviles hasta los celulares), han llevado a que Estados Unidos quede en una desventaja competitiva y necesite del suministro de otras naciones, como China.

Por el lado de la oferta, los problemas también están aumentando por razones que van más allá de la pandemia. El COVID-19 continúa reduciendo la capacidad de las fábricas en Asia, lo que hace que el envío y la logística sean más costosos.

Los eventos climáticos extremos debido al calentamiento global causan perturbaciones. Mientras que la escasez de energía en China ha afectado negativamente la producción, la falta de conductores de camiones en Reino Unido dificulta la distribución. En países como Estados Unidos y Alemania existe mucha preocupación por la congestión portuaria.

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El secretario de Transporte, Pete Buttigieg, ha dicho que este cuello de botella podría prolongarse hasta el próximo año, como lo señalan varios economistas, pero advierte que el mayor inconveniente es el exceso de la demanda en este momento.

“Está fuera de control. EE. UU. no se está quedando sin existencias por la crisis en la cadena de suministro, sino porque los estadounidenses están comprando demasiado”, dijo Buttigieg.

Los estadounidenses no perdieron poder adquisitivo gracias a las ayudas del Gobierno. Pero ahora, un año y medio después sin haber gastado, están comprando más que antes. A esto hay que sumarle que la dependencia del comercio por internet creció un 32 %, lo que implica mayores retos para la logística.

“Es un problema de demanda, que pasará cuando se ajusten los patrones de consumo a los previos al coronavirus; por eso es tan importante avanzar en la vacunación de la población”, advierte Mary E. Lovely, investigadora sénior del Instituto Peterson de Economía Internacional, en el diario El País.

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Estados Unidos está entonces frente a una tormenta perfecta: hay una fiebre de gente comprando en exceso, poca gente que puede llevar las mercancías y no hay otros medios para que la cadena de suministros no se vea interrumpida. Y la crisis hasta ahora empieza, pues la temporada de compras por el Día de Acción de Gracias y Navidad no ha llegado, y esta podría profundizar los problemas.

Por ahora el presidente Biden ha puesto a trabajar los puertos 24 horas al día para aliviar los cuellos de botella. Sin embargo, como dice Lovely, esta estrategia no serviría para descongestionar el macropuerto en Los Ángeles, pues se requiere una cooperación más grande entre el sector público y privado.

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