2 Jan 2019 - 3:43 p. m.

Primer decreto de Bolsonaro: subir el salario mínimo

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, puso el miércoles manos a la obra para implementar su programa conservador y de realineamiento con el Estados Unidos de Donald Trump, en una alianza de dos de los principales exponentes de la ola nacional-populista mundial.

AGENCIAS

Jair Bolsonaro, presidente de Brasil.  / AFP
Jair Bolsonaro, presidente de Brasil. / AFP

El nuevo presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, firmó horas después de su investidura, un decreto en el que fijó el salario mínimo de los trabajadores del país en los 998 reales (unos 257,5 dólares) para 2019, lo que supone un aumento del 4,61 % con respecto al año pasado.

En número absolutos, el valor supera en 44 reales (11,3 dólares) los 954 reales (hoy unos 246,1 dólares) de sueldo mínimo que decretó para 2018 el entonces mandatario Michel Temer, quien hoy entregó la banda presidencial al ultraderechista Bolsonaro.

No obstante, la cifra es inferior a los 1.006 reales (259,6 dólares) calculados por el Gobierno saliente y recogidos en los presupuestos de 2019.

Ver más: Diez claves del discurso de investidura de Bolsonaro

El aumento del salario mínimo en Brasil se decide con una fórmula que considera la inflación, la tasa de crecimiento del año anterior y otras variables.

Bolsonaro, capitán de la reserva del Ejército y líder de la extrema derecha en Brasil, fue investido como mandatario en Brasilia, tras vencer las elecciones del pasado octubre con un 55 % de los votos.

En sus dos pronunciamientos públicos, ante el Congreso y ante los miles de simpatizantes que esperaban frente al Palacio presidencial de Planalto, Bolsonaro prometió liberar a Brasil "de las amarras ideológicas", gobernar "sin discriminación" y realizar las reformas económicas necesarias para superar los efectos de la crisis.

Alianza con Donald Trump 

El nuevo canciller, Ernesto Araújo, explicó tras reunirse con el secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, que las dos mayores economías del hemisferio trabajan "por un orden internacional diferente". Y explicó que Brasil "se está realineando consigo mismo, con sus propios ideales", rompiendo con décadas de búsqueda de equidistancia de las grandes potencias y de refuerzo de las relaciones Sur-Sur.

En el plano interno, el nuevo gobierno decidió entregar la demarcación de las tierras indígenas al Ministerio de Agricultura, representante de los intereses del pujante sector del agronegocio, uno de los principales aliados del presidente de ultraderecha.

Ver más: El primer discurso de Michelle Bolsonaro

El cambio, que deja sin la atribución a la FUNAI (Fundación Nacional del Indio), desató las críticas de los opositores del exmilitar -conocido por sus enfrentamientos con el sector ambientalista o de trabajadores sin tierra- y era uno de los asuntos más comentados en el Twitter brasileño. 

Bolsonaro despejó cualquier posible duda sobre su voluntad de cumplir con sus promesas de campaña, recordando en Twitter el rumbo que pretende dar a un mandato que debe extenderse hasta el 31 de diciembre de 2022.

"Nuestro discurso de asunción, que es nuestro eje de gobierno", escribió en la mañana del miércoles, junto a un video de su intervención la víspera frente al Palacio de Planalto, donde dijo que el 1 de enero de 2019 sería recordado como "el día en que el pueblo empezó a liberarse del socialismo, de la inversión de valores, del gigantismo estatal y de lo políticamente correcto".

Los mercados, que apoyaron a Bolsonaro durante la campaña, reaccionaron con prudencia a los primeros discursos, esperando definiciones sobre los compromisos del ministro de Economía, Paulo Guedes, de proceder a ajustes y privatizaciones para sanear las cuentas públicas.

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