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16 Apr 2021 - 10:12 p. m.

Raúl Castro se despide oficialmente de la política: “La calle es de los revolucionarios”, insiste

Por primera vez en seis décadas, Cuba no tendrá a ningún miembro de la familia Castro en posiciones de poder. Con el retiro de Raúl y la muerte de Fidel en 2016, la isla pasa una página histórica.
El general del Ejército Raúl Castro Ruz (c), junto al presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez (d), asisten al VIII Congreso del Partido Comunista de Cuba.
El general del Ejército Raúl Castro Ruz (c), junto al presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez (d), asisten al VIII Congreso del Partido Comunista de Cuba.
Foto: EFE - Agencia EFE

El líder del Partido Comunista de Cuba (PCC, único legal), Raúl Castro, se despidió el viernes de la política en la apertura del VIII Congreso del PCC con un duro mensaje a la oposición, sobre quien dice no hay un liderazgo y concentra su activismo solo en internet.

“(Mientras se concentran en internet) las calles, los parques y las plazas serán de los revolucionarios”, dijo Castro.

Se espera que el antiguo líder del PCC ceda el liderazgo de la formación al actual presidente del país, Miguel Díaz-Canel.

“La contrarrevolución interna carece de liderazgo y estructura organizada y concentra su activismo en las redes sociales. Las calles, los parques y las plazas serán de los revolucionarios. ¡Jamás negaremos el derecho a los revolucionarios a defender su Revolución!”, afirmó el menor de los Castro, de 89 años.

Las palabras de Castro tienen que ver con el gran cambio introducido por la expansión gradual de internet y las redes sociales en Cuba en los últimos tres años, que ha propiciado la articulación de prensa y grupos de la sociedad civil independiente, y amplificado el mensaje de movimientos de oposición, algo inédito durante décadas de monopolio informativo y discursivo del PCC.

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La polarización política cubana y los debates sobre la actualidad del país se han trasladado con especial fragor a redes sociales como Twitter y Facebook, incluyendo la retransmisión en directo de protestas o críticas al Gobierno y abriendo canales directos de acceso de la ciudadanía a sus dirigentes.

Este escenario de “confrontación ideológica” es uno de los asuntos que estará sobre la mesa en el cónclave de los comunistas cubanos, a cuyos asistentes Castro advirtió hoy: “No debe existir espacio para la ingenuidad a estas alturas ni entusiasmo desmedido por las nuevas tecnologías sin asegurar la seguridad informática”.

“La mentira y las noticias falsas ya no tienen límites, ponen a Cuba como una sociedad moribunda y que no tiene solución, para promover el estallido social”, aseguró.

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También aludió a la financiación de medios de comunicación desde el exterior “para generar contenidos ideológicos que llaman abiertamente a derrocar la Revolución y exhortan a desarrollar manifestaciones en espacios públicos, así como actos de violencia contra agentes del orden”.

En este contexto, llamó a la unidad y a promover “la democracia” en el funcionamiento del único partido legal en Cuba, que “siempre está en el foco de las campañas enemigas para impulsar la sacrosanta democracia burguesa y aplicar la política de divide y vencerás”.

El general de Ejército aseguró estar insatisfecho con los resultados de la “labor ideológica” del PCC, del que dependen los medios estatales del país.

“Aunque nuestros medios de prensa mantienen su apego a la verdad y el rechazo a la mentira todavía hay triunfalismo, estridencia y superficialidad. Algunos trabajos que, más que esclarecer, tienden a confundir: la inmediatez no debe estar reñida con la objetividad”, agregó.

¿Cuba pasa la página?

Por primera vez en seis décadas, Cuba no tendrá a ningún miembro de la familia Castro en posiciones de poder. Con el retiro de Raúl y la muerte de Fidel en 2016, la isla pasa una página histórica.

El heredero, Miguel Díaz-Canel, será el primer dirigente civil del partido, en el que ha hecho toda su carrera. Está previsto que sea designado primer secretario, el más alto cargo del país, el lunes durante la última jornada del octavo congreso del gobernante PCC.

Lo anunciado este viernes por Castro era de esperar. De hecho, él mismo impulsó en 2016 la reforma que estableció el límite de dos mandatos de cinco años para los dirigentes comunistas. También se fijó la edad de 60 años como límite para ingresar al Comité Central del Partido y los 70 años para los cargos de dirección en el PCC.

¿Cuál es su legado?

Castro asumió el poder en 2005, luego de que una enfermedad obligara a su hermano Fidel a abandonar la vida pública. En 2011, reemplazo también a su hermano en la máxima dirección del PCC.

Durante su mandato, Castro impulsó varias medidas de apertura económica y tecnológicas –entre ellas el acceso a internet–, aunque se mostró reacio a cualquier cambio en la estructura política y durante su mandato se continuó persiguiendo y encarcelando a la disidencia y opositores al régimen comunista.

Sin embargo, quizás el paso más arriesgado que tomó durante su periodo fue el sentarse a dialogar con el “enemigo histórico de la Revolución”: Estados Unidos. Raúl fue coautor en 2014 del deshielo entre los dos países junto con Barack Obama, entonces presidente de Estados Unidos, que puso fin a medio siglo de fuerte confrontación y reactivó las relaciones diplomáticas, rotas desde 1961 y restablecidas en 2015. Pero con la llegada del republicano Donald Trump a la Casa Blanca, buena parte de lo avanzado entre los dos países fue desmantelado y se implementó un duro reforzamiento del embargo vigente desde 1962.

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De hecho, en uno de los apartes más destacados de su discurso, Castro, llamó a un “diálogo respetuoso” entre Cuba y Estados Unidos e insistió en que se debía buscar “un nuevo tipo de relación”, sin renunciar “a los principios de la revolución y el socialismo”.

La salida de Castro se da en un contexto de una inédita agitación social en Cuba, impulsada por la llegada reciente del internet móvil, con manifestaciones de artistas, protestas de disidentes y movilizaciones de otros sectores de la sociedad civil como los defensores de los animales. Y en las calles de La Habana, sin turistas debido a la pandemia, los cubanos parecen más preocupados por la escasez de alimentos, las largas filas frente a los supermercados y la espiral inflacionaria que desató la reciente unificación de las dos monedas que tenía el país.

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