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La tensión política entre el gobierno español y Madrid es cada vez más intensa. Desde hace días las medidas planteadas entre ambas posiciones para la gestión de la cuarentena no coinciden, una quiere flexibilizar y la otra se opone. Lo cierto es que este jueves la encargada de Salud Pública de Madrid, Yolanda Fuentes, renunció al cargo en protesta a la decisión gubernamental de solicitar que la región entre en la fase 1 de la desescalada.
Y es que Madrid, la región más golpeada por el coronavirus, con un tercio de los 26.000 decesos y de los 221.000 casos notificados del nuevo coronavirus en el país. En un comunicado, que no citó a Fuentes, la Comunidad de Madrid anunció que el desconfinamiento estará ahora a cargo de Antonio Zapatero, quien dirigió el hospital de campaña que se erigió en el centro de congresos de la capital IFEMA ante el colapso de su sistema sanitario durante el momento álgido de la epidemia.
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Es importante aclarar que la región de Madrid, dirigida por Isabel Díaz Ayuso, militante del Partido Popular (PP, derecha) y muy crítica del gobierno del socialista Pedro Sánchez, solicitó este jueves al Ministerio de Sanidad pasar el lunes a la fase 1 del desconfinamiento, que permite reabrir hoteles y terrazas de restaurantes y reuniones de hasta diez personas.
Francisco Igea, vicepresidente de Castilla y León, y médico, aseguró que la gestión en Cataluña ha sido incluso mejor que la de otras regiones: “Nunca en mi vida política pensé que tendría que decir esto, pero me asombra tener que decir que Torra ha sido más sensato”.
La decisión de Madrid se produjo luego de una fuerte discusión entre el PP y el partido de centroderecha Ciudadanos, socios en el gobierno regional, sobre si era conveniente proseguir en las desescalada.
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El gobierno español lleva adelante un plan para desmontar gradualmente hasta fines de junio uno de los confinamientos más severos de Europa, vigente desde el 14 de marzo. Las regiones pueden solicitar pasar a las sucesivas fases, que implican más flexibilización, si muestran que cumplen con ciertos criterios, como tener disponibles suficientes camas en hospitales o tener capacidad para aislar fuentes de contagio.
Una fuente gubernamental citada por El País, señaló: “¿Estamos todos asustados por lo que pueda pasar? Pues sí. Pero hay que tomar decisiones difíciles, que es lo que hace la presidenta, y no están escritas en ningún manual”.