La Embajada rusa en Colombia le envió una respuesta a El Espectador acerca de un reciente informe que se publicó sobre mercenarismo en la guerra de Ucrania y las responsabildiades que Moscú tendría en unas prácticas de reclutamiento que, según los investigadores, incurrirían en violaciones a los derechos humanos y en posible trata de personas. Los hallazgos del documento, que fueron publicados hace apenas unos días, fueron cuestionados por las autoridades rusas en suelo colombiano.
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“Nosotros no apoyamos la participación de extranjeros, incluidos los colombianos, en los conflictos en las ‘tierras ajenas’, no solo en Ucrania”, fue la respuesta que recibió este diario por parte de la Embajada rusa: “En cuanto a la legislación de nuestro país, sí, efectivamente existe la posibilidad para los extranjeros de incorporarse voluntariamente en las filas de la Fuerzas Armadas de Rusia, pero el Estado ruso no realiza ningún tipo de reclutamiento de los ciudadanos de otros países, ni los atrae deliberadamente, como sostienen los autores del ‘informe’”.
De acuerdo con su postura, el documento fue preparado por una organización que mantiene una postura abiertamente hostil hacia Rusia, “por lo que no tomamos en serio los datos manipuladores que se presentan allí“. Una de las principales críticas provenientes de esta instancia se refiere a la afirmación acerca de que “las misiones diplomáticas y las Casas Rusas (representaciones culturales) hacen las gestiones relacionadas con el reclutamiento de extranjeros. Eso, simplemente, no tiene ninguna conexión con la realidad”.
¿Qué dice el informe sobre Rusia y el mercenarismo en la guerra de Ucrania?
“¿Combatientes, mercenarios o víctimas de trata de personas? La explotación de combatientes extranjeros por parte de Rusia en su guerra contra Ucrania” es el más reciente informe, realizado por la Federación Internacional de Derechos Humanos, que ahonda en un tema que se viene explorando desde hace tiempo: personas, de distintas nacionalidades, en las filas militares rusas en medio de la invasión del territorio ucraniano.
El documento señala que desde 2022, año en el que inició la agresión de Moscú a gran escala, las fuerzas de Putin enfrentaron un dilema: cómo mantener la ofensiva sin necesidad de recurrir a la movilización, que ya despertaba recelo en varios ciudadanos rusos, quienes decidieron huir del país para evitar la conscripción.
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En consecuencia, “los dirigentes optaron por un sistema de reclutamiento institucionalizado que combina el enlistamiento de voluntarios con el reclutamiento abusivo de ciudadanos extranjeros socioeconómicamente vulnerables en las Fuerzas Armadas rusas, mediante contratos temporales”, se lee en el documento.
El informe identificó patrones de reclutamiento en Asia, África y Latinoamérica. Los datos, citados en el mencionado informe, apuntan a que 10.000 reclutados vienen de Asia Central, aproximadamente 1.800 de Asia Meridional, entre 1.700 y 4.000 de África, y entre 1.000 y 8.000 de América Latina (incluidos Brasil, Cuba, Argentina y Colombia. La isla destaca por la intensidad de reclutamiento en el Ejército ruso, mientras que en otros países es más esporádico), aunque los números pueden ser mayores. Además, la cifra de extranjeros aumentó más del 30 % entre septiembre de 2025 y febrero de 2026.
El reporte concluye que “Rusia es responsable del funcionamiento de una red global de trata de personas, que tiene como objetivo a individuos vulnerables, mediante la coacción o el engaño”. Eso tiene que ver no solo con “el reclutamiento directo orquestado por el Estado dentro de Rusia”, sino con la “incapacidad para prevenir, investigar y enjuiciar las redes transnacionales de reclutamiento que operan en su beneficio”.
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El reclutamiento de mercenarios, a partir de redes transnacionales, ha incluido actores estatales y no estatales. El informe detalló que esas redes funcionan a partir de plataformas digitales, como Telegram y Facebook, y de intermediarios privados. Muchos han sido atraídos con falsas promesas, como empleos civiles en Rusia, funciones militares no combatientes o acceso facilitado a Europa. En varios casos resultaron indicios acerca de cierto grado de supervisión o de control estatal sobre los procesos. Además, el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso ha aprobado implícitamente esta práctica mediante la emisión de visados de turista.
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