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Las líderes del G7 dijeron que le exigirán a Vladimir Putin que “rinda cuentas” por los últimos bombardeos rusos a ciudades ucranianas, incluida la capital, Kiev, tras discutir la situación en Ucrania con el presidente de ese país, Volodimir Zelenski. “Condenamos esos ataques en los términos más enérgicos posibles y recordamos que los ataques indiscriminados contra la población civil inocente son un crimen de guerra”, afirmó el G7 en un comunicado. “Haremos que el presidente Putin y aquellos que sean responsables rindan cuentas”, concluyó el documento.
Zelenski ante el G7
Por su parte, el presidente ucraniano insistió en que Putin tiene aún medios para intensificar su ofensiva, y pidió a sus homólogos del G7 que ayuden a crear un escudo aéreo para detener los ataques rusos que sufre su país, los cuales se han multiplicado desde el lunes.
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“El dirigente ruso, cuyo reinado termina, todavía tiene medios para intensificar su ofensiva”, declaró Zelenski durante una reunión virtual de emergencia con los dirigentes de los países del G7, según el texto en inglés de su discurso, difundido por la Presidencia ucraniana. “Les pido reforzar el esfuerzo general para ayudar financieramente en la creación de un escudo aéreo para Ucrania. Millones de personas estarán agradecidas al G7 por una ayuda de este tipo”, dijo Zelenski.
El mandatario acusó este martes a Rusia de querer arrastrar a Bielorrusia al conflicto, y reclamó “una misión de observación internacional en la frontera entre Ucrania y Bielorrusia para vigilar la situación de la seguridad”. En palabras propias, Zelenski denunció: “Rusia intenta arrastrar directamente a Bielorrusia en esta guerra”.
El lunes, Minsk anunció la creación de una fuerza militar común con su aliado ruso y acusó a Kiev de fomentar un ataque contra Bielorrusia, haciendo temer su intervención directa en el conflicto en Ucrania. Ahora bien, Zelenski advirtió que “Ucrania no previó ni prevé acciones militares contra Bielorrusia”.
El dirigente ucraniano pidió de nuevo a sus aliados occidentales un refuerzo de las sanciones contra Moscú y de la ayuda militar a Ucrania, después de dos días de bombardeos masivos por parte del ejército ruso. Él contó “más de un centenar de disparos de misiles en menos de dos días contra civiles e infraestructuras civiles”.
“Rusia quiere provoca el caos en Ucrania y en el conjunto del mundo democrático, y emplea todos los medios, desde los bombardeos a la ocupación de una central nuclear y el sabotaje contra las infraestructuras en Europa, hasta una tentativa deliberada de destruir las instalaciones energéticas ucranianas”, denunció.
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Moscú afirma, por su parte, haber atacado esas infraestructuras energéticas ucranianas en represalia a la destrucción parcial del puente de Crimea y después de varios fracasos en el terreno militar. Finalmente, Zelenski repitió a sus homólogos del G7 que no desea negociar con su homólogo ruso: “No puede haber diálogo con este dirigente ruso sin futuro”, declaró.
Putin y el posible diálogo con el Organismo Internacional de la Energía Atómica
El mandatario ruso dijo estar “abierto a un diálogo” con el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) sobre la situación en la central nuclear de Zaporiyia, situada en el sur de Ucrania y controlada por Rusia desde marzo.
“Hablaremos con gusto de todas las cuestiones de interés mutuo, o que susciten preocupación, por ejemplo, lo que tiene que ver con la situación alrededor de la central nuclear de Zaporiyia”, declaró Putin al recibir en San Petersburgo al jefe del OIEA, Rafael Grossi. “En cualquier caso, estamos abiertos a ese diálogo”, destacó el mandatario ruso.
Por su lado, Grossi dijo esperar “una conversación importante” sobre las cuestiones vinculadas a “la seguridad nuclear”, en particular a la de la central de Zaporiyia. “Como usted sabe, me he esforzado en tratar de prevenir un accidente nuclear que sería muy dañino en general, y en particular en esta región”, indicó.
Desde hace meses, Moscú y Kiev se han acusado mutuamente de bombardeos en la instalación bajo control ruso, situada cerca de la línea de frente. La semana pasada, Rusia se apropió formalmente de las instalaciones que ocupaba desde marzo, una decisión condenada por Kiev.
Rusia ocupa militarmente el territorio de la central, y Putin reivindicó su anexión, al igual que la de cuatro regiones ucranianas (Zaporiyia, Jersón, Donetsk y Lugansk), donde se celebraron referendos condenados por la comunidad internacional. El OIEA, que tiene a observadores en esa instalación desde inicios de septiembre, rechazó la apropiación rusa, y sigue considerando como ucraniana la central de Zaporiyia.
Poco antes del encuentro de Putin con Grossi en San Petersburgo, el operador nuclear ucraniano, Energoatom, acusó a Rusia de haber “secuestrado” y maltratado a Valeri Martiniuk, director general adjunto de Recursos Humanos de la central de Zaporiyia, y pidió al OIEA que garantice su liberación.
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