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“¿A cuánto recibes el dólar, chamo?”

La divisa estadounidense hace tiempo que desplazó al bolívar en Venezuela: hoy, de acuerdo con estudios, más del 50 % de sus ciudadanos pagan sus compras con dólares. En la tierra de Hugo Chávez el que manda es el Tío Sam.

Daniela Rojas Díaz* / @danielavrojasd / Caracas

01 de febrero de 2020 - 09:00 p. m.
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“Yo soy cajera. Recibo todos los días pagos en dólares, pero gano en bolívares”, dijo una joven empleada de 37 años que prefirió no dar su nombre. Trabaja en una panadería en La Florida, ubicada al noroeste de Caracas, conocida por vender a precios más altos que su competencia en la zona. Es un miércoles por la tarde y en ese local hay dos filas para pagar: una con tarjeta de débito en bolívares y otra con divisas. Esta última es más larga que la primera.

A un señor de unos 58 años le toca su turno en la caja. Va a cancelar un monto de US$7 en total y entrega un billete de US$10. —No tengo cambio para ese monto, señor —le dice la cajera.

—Ah, y ¿cómo hacemos?

—Puede pagar en bolívares en la otra caja o una parte en bolívares y la otra en dólares.

—No tengo bolívares.

—Usted decide —agrega la empleada.

—Bueno, entonces déjame ver qué más llevo para llegar a US$10.

Este cliente accedió, pero otros prefieren no llevarse su compra ante la falta de cambio. Solo quieren recibir sus vueltas, algo que resulta muy complejo en un país donde no hay monedas del eje monetario norteamericano y cuesta encontrar billetes de US$1.

Ver más: En Venezuela ya hay más dólares que bolívares

En la nación petrolera, mientras unos pagan casi todo en dólares, ya sea en efectivo, por transferencia —a través del sistema de pago por correo Zelle— o hasta con tarjetas internacionales, hay otros que no corren con la misma suerte, pues no a todos les alcanza para vivir en dólares. Una locura en un país en donde cada día se ve más la dolarización de la compra diaria, sin importar zona ni clase social. Lo que no significa que el país de repente haya recuperado la bonanza financiera.

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“Ir y ver un establecimiento que tiene todo en divisas me hace sentir mal, incómoda. Cuando analizo mis ingresos, estos no llegan a más de US$20. La dolarización es para un grupo determinado”, dijo una empleada pública de 47 años. Pero firmas como Datanálisis o Ecoanalítica dicen que cerca del 40 % o 50 % de la población tiene acceso a divisas.

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Los precios en dólares se suelen reflejar en citas médicas, seguros de salud, repuestos, reparaciones de carros, paquetes turísticos, restaurantes, tiendas en centros comerciales o mercados populares. Hasta los vendedores de calle se han sumado a la tendencia; entre ellos y su clientela es común escuchar: “¿A cuánto recibes el dólar, chamo?”.

Ver más: El Espectador le explica: ¿Se encamina Venezuela a una dolarización de la economía?

Muchos que no reciben ingresos en la moneda norteamericana realizan trabajos extras que les permitan obtener divisas para sobrevivir en un país dolarizado sin decreto oficial. Algunos gastan dólares que eran parte de sus ahorros; unos reciben remesas de sus familiares en el exterior, que de acuerdo con que Ecoanálitica llegaron a US$3.500 millones en 2019, y otros los consiguen por medio de actividades ilícitas, como el contrabando de gasolina o minerales como el oro, el diamante y el rodio, que en su mayoría provienen del Arco Minero y que tiene el aval de Nicolás Maduro; pues según él, esta actividad “es para fortalecer el aparato productivo del país. Con US$20 puede pagar un almuerzo en pareja, comprar un pantalón o dar la cuota inicial de un ahorro, por si la siguiente quincena no alcanza.

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Y aunque ahora circula más el dólar que la moneda oficial, muchos viven como la cajera de la panadería: con un sueldo quincenal y en bolívares, que se devalúa diariamente en un país con hiperinflación, desde hace más de dos años. Según datos de la Asamblea Nacional, en diciembre de 2019 fue de 7.000%.

Sin confianza en el bolívar

Al entrar a los bodegones que están de moda, los cuales se multiplicaron por toda Caracas en tiempo récord y solo venden productos importados, pareciera que Venezuela volvió a ser el país que en algún momento fue. Aquel de la bonanza petrolera.

“Mi sueldo no me alcanza, entonces vendo tortas. Me rebusco, eso es lo que hay que hacer para vivir acá”.

El precio del dólar paralelo o “dólar negro” es el que domina el mercado. El costo del oficial es más bajo y no es tomado en cuenta. Si un ciudadano común quiere saber en cuánto está la moneda norteamericana, lo suele hacer de una forma muy sencilla: lo consulta con alguien que tenga alrededor, pues saber cuánto vale es un tema recurrente en las conversaciones de los venezolanos, o revisa en al menos una de las tres cuentas que hay en redes sociales, que publican estimaciones del valor dos veces al día.

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Ver más: Resevas internacionales de Venezuela caen al mínimo en 30 años

“Yo no quiero bolívares. Cuando cobro en bolívares los gasto rápido o compro dólares en el mercado negro. No valen nada”. Al escribir esta crónica, el precio de US$1 estaba en 74.000 bolívares.

El sueldo mínimo en Venezuela ya no lo usan como medida. Quienes ganaban sueldo mínimo han preferido renunciar a su antiguo puesto de trabajo, para ganar más dinero con algún empleo informal. “Era celador en una empresa privada. Ahora como plomero a domicilio cobro en dólares y me alcanza más el dinerito”, dijo Pedro Martínez.

Aunque supermercados, farmacias, cines y panaderías, entre otros, son algunos de los servicios y negocios que tienen sus precios expresados en bolívares, muchos de sus clientes deciden cancelar en divisas. Al final es decisión de cada quien y de cómo prefiera gastar su dinero. Pero lo cierto es que hay más venezolanos usando dólares en gran parte de estos negocios, sitios donde pareciera haberse esfumado la escasez que inició hace unos años, aunque no en su totalidad.

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Las formas de pago

“Yo cancelo en bolívares los servicios básicos, la gasolina y algunas compras de montos pequeños”, dijo Marisela Valera, psicóloga de 54 años. Ella es clienta de la panadería, pertenece al grupo de venezolanos que puede adquirir productos y servicios en dólares. Sin embargo, al salir del local en su carro, no tenía efectivo en bolívares para darle la propina al cuidador.

Hace unos años, uno de los problemas en Venezuela era que no había efectivo en bolívares y todo se cancelaba por transferencia, con tarjetas en el datáfono o a través de aplicaciones bancarias como “pago móvil”, con el cual enviaban dinero de una cuenta a otra de forma inmediata mediante el número de teléfono y la cédula.

Ahora, el efectivo lo suelen usar para cancelar el tiquete de estacionamiento, la gasolina y el pasaje del transporte público. O comprar algo económico, como un agua o unos caramelos.

 Ver más: ¿Por qué subir el salario un 375% en Venezuela no le sirve a nadie?

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Los venezolanos suelen surtir sus carros de combustible con un billete de 100, 200 o 500 bolívares, este último vale US$0,006. Con el de mayor denominación, que es el de 50.000 bolívares, que equivale a menos de US$1, pueden cancelar, por ejemplo, el tiquete del parqueadero, una o dos veces; depende de lo costoso del lugar.

“Voy al cajero todos los días para retirar efectivo; pero no alcanza, no alcanza para nada”, dijo un señor en una fila muy corta para pagar el tiquete del parqueadero de un reconocido centro comercial, al este de la capital venezolana. En este caso, la fila más larga era la de bolívares y la forma de pago era la tarjeta de débito.

Ese señor, aunque declaró que gana en dólares, reconoció que ya no les alcanza como hace un año. Así como a la cajera que le pagan en bolívares, a ninguno de los dos les rinde el sueldo en una economía como la venezolana.

La “dolarización desordenada”, como la llaman los economistas, pareciera que llegó para quedarse. No de la mejor manera, ni de la forma más controlada; pero está ahí, aunque no signifique que sea una mejoría a la crisis de ese país, sino todo lo contrario: un colapso del bolívar como método de pago.

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Por Daniela Rojas Díaz* / @danielavrojasd / Caracas

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