26 Aug 2022 - 11:28 p. m.

Afganistán: la situación sanitaria tras un año de la vuelta al poder del talibán

José Más Campos, responsable de Operaciones de MSF para ese país, relata los desafíos a los que se enfrenta actualmente la población afgana para acceder a la atención médica.

Médicos Sin Fronteras

La unidad de cuidados intensivos neonatales del hospital Boost, apoyado por MSF, en Lashkar Gah, provincia de Helmand.
La unidad de cuidados intensivos neonatales del hospital Boost, apoyado por MSF, en Lashkar Gah, provincia de Helmand.
Foto: Oriane Zerah - Oriane Zerah

La crisis humanitaria en Afganistán se ha caracterizado a partir de décadas de conflicto, desastres naturales recurrentes, desplazamiento interno generalizado, pobreza extrema y un sistema de salud frágil. Por el conflicto armado se han cobrado miles de vidas civiles cada año y se ha paralizado la infraestructura pública.

Como es conocido, tras medio siglo de guerra, Afganistán ha vivido una gran agitación causada por la retirada de muchos actores internacionales del país y la vuelta al poder del Emirato Islámico de Afganistán (EIA, también conocido como el Talibán) el 15 de agosto de 2021.

Incluso en medio de los conflictos, las crisis sanitarias como la pandemia del COVID-19 y la agitación política, los equipos de Médicos Sin Fronteras (MSF) en el país no dejaron de brindar atención médica vital en cinco proyectos en las provincias de Herat, Helmand, Kandahar, Khost y Kunduz. Y a pesar de numerosas dificultades, incluidas las planteadas por la COVID-19, también brindaron respuesta a brotes de diarrea acuosa aguda en Kabul y Kandahar, y realizaron la donación de medicamentos, combustible, alimentos, oxígeno y otros suministros a los centros de salud.

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Desde enero hasta junio de 2022, los equipos de MSF asistieron 21.143 partos, trataron a 11.599 menores con sarampión, realizaron 6.466 intervenciones quirúrgicas y atendieron a 3.792 niños y jóvenes en el Centro de alimentación terapéutica (ITFC).

José Más Campos, responsable de Operaciones de MSF en Afganistán relata los desafíos a los que se enfrenta la población afgana para acceder a la atención médica básica y de emergencia debido, entre otros factores, a la falta de opciones de transporte y la fragilidad del sistema de salud.

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¿Cuáles son las necesidades más importantes en Afganistán después de este año de agitación política local y mundial?

Evidentemente, el hecho de que el conflicto redujera su intensidad y dejaran de verse frentes abiertos de batalla, bombardeos y tiroteos en las calles, ha permitido una mayor libertad de circulación para transportar suministros médicos, entonces en relación con el acceso ha mejorado la situación sanitaria del país. Sin embargo, justo después de la llegada al poder de los talibanes se vieron sanciones económicas, corte de financiaciones para agencias humanitarias y de desarrollo. Así mismo, incrementó la tasa de desempleo, la inflación y la crisis de liquidez financiera, lo que hace que la capacidad de alimentación y abastecimiento se vea reducida. Hay mucha gente que ha reducido su ingesta de alimentos; muchas personas han pasado de tener una comida al día en lugar de tres. También hay muchos casos en donde las familias extensas dependen económicamente de una sola persona que está empleada.

Esto, sumado con otros factores como la salida de muchos actores humanitarios del país, hace que la situación sea compleja. Hemos visto un abandono generalizado a la atención humanitaria y desabastecimiento de suministros para un país que tiene 40 millones de personas y que lleva décadas en guerra. Hemos atendido muchos pacientes con malnutrición, que normalmente se presentan con alguna copatología asociada como neumonía, tuberculosis o VIH. También hemos sido testigos de brotes epidémicos de sarampión que han ayudado a que la malnutrición se pueda ver un poco más exacerbada.

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¿Ha mejorado la atención en salud?

El hecho de que la situación haya mejorado desde el punto de vista de seguridad y de que las personas puedan moverse con más facilidad a clínicas y hospitales no es garantía de que puedan recibir un tratamiento adecuado. El sistema sanitario está sin financiación desde hace décadas, no hay suficientes suministros, ni personal, ni medicamentos ni equipos médicos. Así, mucha gente se ve impedida para poder pagar sus medicamentos e incluso para costear el transporte hasta las clínicas o los hospitales, pues muchas veces deben recorrer largas distancias para recibir un tratamiento médico.

En MSF garantizamos el tratamiento gratuito en todas las circunstancias, pero con las dificultades para pagar el transporte, muchas personas postergan sus cuidados médicos y cuando están complicadas es cuando acuden de emergencia, esta es la realidad del sistema sanitario de Afganistán. Ahora, este es un sistema de salud que ha sido deficiente desde décadas atrás y que no alcanza a cubrir las necesidades de la población afgana.

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¿Han continuado brindando atención en el área de salud sexual y reproductiva?

MSF logró desarrollar los mismos servicios médicos que desarrollaba con anterioridad a la llegada de los talibanes. Hemos logrado mantener los servicios de salud sexual y reproductiva para las personas que lo necesitan. De hecho, tenemos un proyecto en Khost liderado por mujeres y para mujeres, con enfoque de maternidad y salud sexual y reproductiva, y otro en Lashkar Gah. Los servicios afortunadamente han continuado y no hemos tenido ningún problema en ese sentido.

¿Qué es lo que más le preocupa en la garantía de los derechos a las mujeres?

Los servicios de salud son insuficientes y las mujeres afrontan diferentes barreras: hay escasez de personal médico cualificado para atender a las mujeres en temas como salud sexual y reproductiva, por ejemplo. En Afganistán, para que una mujer pueda tomar un tratamiento médico debe dejar a su familia bajo el cuidado de alguien más, en muchos casos su suegra, por ejemplo, y para viajar distancias largas, deben estar acompañadas por un miembro de la familia, preferiblemente masculino. Estas condiciones reducen el acceso de la mujer a la salud, aunque es algo que viene de tiempo atrás.

¿Las misiones humanitarias pueden trabajar en Afganistán con tranquilidad?

MSF ha sufrido ataques muy dolorosos en las últimas décadas, como el de Kunduz en 2015, pero en la actualidad estamos en permanente contacto con el gobierno en Kabul y con los diferentes dirigentes de las capitales y las provincias, en donde tenemos proyectos médicos. Las autoridades nos han asegurado que nuestro trabajo humanitario es valorado y que podemos continuar con nuestras actividades médicas, las cuales no se han visto interrumpidas y hemos podido trabajar en Afganistán de la misma manera como lo venimos haciendo desde los años ochenta.

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