Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
Los cigarrillos de contrabando representan el 11 por ciento de la venta mundial de ese producto -equivalente a 600 mil millones de cigarrillos anuales-, según datos del Centro de Integridad Pública, una organización civil asentada en Estados Unidos y que promueve investigaciones en este ámbito.
Durante toda la semana, los negociadores se reunirán en Ginebra para cerrar un acuerdo que se convertiría en el primer protocolo de la Convención Mundial para el Control del Tabaco, en vigor desde 2005 y a la que en su momento se opuso la industria tabaquera y medios afines a ella.
Sin embargo, tras la aprobación de esa legislación internacional, los países comprobaron que el contrabando de tabaco disminuía la efectividad de la Convención y lanzaron unas negociaciones para luchar contra este delito, que contribuye a aumentar el consumo de tabaco y, por tanto, agrava su impacto sobre la salud.
Se estima que mil millones de muertes durante este siglo estarán relacionadas con el consumo de productos de tabaco, aunque esa cifra podría ser menor si se adoptaran medidas para frenar ese hábito.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) , la mortalidad prevista por el uso de tabaco es mayor que las muertes combinadas por tres enfermedades muy presentes particularmente en los países en desarrollo: el sida, la tuberculosis y la malaria.
Coincidiendo con el inicio de las negociaciones, el Centro de Integridad Pública presentó en Ginebra un informe que denuncia la entrada en Europa de cigarrillos manufacturados especialmente para el contrabando en Rusia y países de Europa oriental y cuyo valor alcanza los 1.000 millones de dólares.
Una serie de investigaciones periodísticas auspiciadas por ese Centro afirman que el contrabando de tabaco “se ha convertido en un negocio floreciente que se extiende desde los falsificadores en China y Rusia hasta las reservas indias en Nueva York y los señores de la guerra en Pakistán y África del Norte”.
En ese sentido, la organización subraya que el combate de este delito debe convertirse en una prioridad internacional por cuanto sirve para financiar el crimen organizado y el terrorismo.
Sobre los cigarrillos de contrabando que entran a Europa, precisa que usan la marca “Jin Ling, que no tiene una cuota de mercado legal, publicidad y parece haber sido producida exclusivamente para el mercado negro”.
Así mismo, revela que los falsificadores en China se han hecho con tecnología para reproducir los hologramas de seguridad en los paquetes de cigarrillo de las marcas más conocidas en los países occidentales y se han convertido en los mayores abastecedores del producto ilegal.
“Su producción llega a 200 mil millones de cigarrillos al año, que son escondidos en objetos chinos, juguetes y muebles, y embarcados a puertos de todo el mundo”, sostiene.
Otra investigación detalla cómo en el cruce internacional de El Paso (Texas) un traficante logró que 500 millones de cigarrillos, vendidos en su gran mayoría en tiendas de reservas indias, entraran a Estados Unidos y atravesaran el país.
El protocolo que se espera complemente la Convención Mundial para el Control del Tabaco pretende establecer, entre otras, medidas de control de la cadena de abastecimiento, incluida la prohibición de venta de tabaco por internet y a viajeros internacionales.
Además, se espera endurecer las sanciones y garantizar la cooperación internacional en el ámbito científico, técnico y jurídico.