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18 Aug 2020 - 2:01 p. m.

Dos visiones del acuerdo entre Israel y los Emiratos Árabes

La semana pasada se anunció la normalización de las relaciones entre Israel y los Emiratos Árabes, lo que supone un punto de inflexión en el deshielo de las relaciones del Estado hebreo con países del Golfo. Israel celebra el acuerdo calificado como histórico, mientras que desde Palestina aseguran que este acuerdo matará la solución de dos Estados y elimina la posibilidad de una paz israelo-palestina.

Marcos Peckel* / Alexander Montero*

La semana pasada se anunció la normalización de relaciones entre Israel y los Emiratos Árabes.
La semana pasada se anunció la normalización de relaciones entre Israel y los Emiratos Árabes.
Foto: Agencia AFP

El Acuerdo de Abraham: así se hace la historia

Marcos Peckel*

En noviembre 19 de 1977 un avión de la fuerza aérea egipcia aterrizaba en el aeropuerto de LOD Israel, de su interior descendía saludando a la multitud el presidente egipcio Anuar Sadat quien fue recibido al pie de la escalerilla por toda la élite del Estado de Israel. Meses después se firmaba el primer acuerdo de paz entre el estado judío y un país árabe.

Ver más: El acuerdo entre Israel y Emiratos Árabes que anunció Donald Trump

Con el valiente gesto del presidente egipcio, que a la postre le costó su vida asesinado por yihadistas en una parada militar, y la visión y pragmatismo del primer ministro de Israel Menájem Begin, se hizo historia. Dos Estados en guerra durante 30 años elegían la senda de la paz, gracias a sus líderes que asieron el momento y no lo dejaron ir.

La misma ilusión surgía el 13 de septiembre de 1993 cuando Arafat y Rabin estrechaban sus manos en la Casa Blanca anunciando al mundo el comienzo del fin del conflicto palestino-israelí tras años de negociaciones secretas en Oslo. Sin embargo, en la cumbre de Camp David de julio de 2000 cuando debía germinar el fruto final del proceso de Oslo, la paz definitiva y final entre los dos pueblos, Yasser Arafat el histórico líder palestino lo dejó ir, no quiso hacer la paz de los valientes, recurrió a la violencia para “sacar alguito más”, perdió la oportunidad y de su longevo liderazgo no quedó nada.

Ver más: Las claves del histórico acuerdo entre Israel y Emiratos Árabes

Octubre 26 de 1994. El Rey Hussein de Jordania e Isaac Rabin primer ministro de Israel firmaban la paz entre los dos Estados vecinos que se habían enfrentado en dos guerras. Llegaba el momento y no se le dejó escapar.

Agosto 13 de 2020. Otro evento de esos que hacen historia, otra paz de los valientes. Israel y los Emiratos Árabes, con la mediación de Estados Unidos firman el “Acuerdo de Abraham”, proclamando una nueva era en el medio oriente. Lo que ocurrió es, en palabras del presidente Trump, “enorme”, un cambio cualitativo en una región de la que usualmente solo llegan malas noticias.

Los Emiratos Árabes Unidos, de la mano de su riqueza petrolera, se han transformado en las últimas décadas en un titan regional, eje de avances tecnológicos, centro logístico y aeronáutico que une oriente con occidente y sus dos grandes ciudades, Dubái y Abu Dhabi, convertidos en magnetos de atracción de capital financiero y humano. Israel, la potencia tecnológica, científica y militar de la región. Tras años de contactos en diversos ámbitos, se formaliza la relación entre los dos países, abriendo de par en par la puerta para que otros Estados árabes se unan a esa marcha por la paz y el progreso y avancen juntos hacia un futuro que entierre ese pasado de hostilidad y guerras.

No sorprende la virulenta reacción de Irán rechazando el acuerdo de Abraham. Mientras el pueblo iraní sufre, sus líderes están dedicados a fomentar el terrorismo y la inestabilidad regional. La paz no es lo suyo.

¿ Y los palestinos qué? Una vez más, como varias en el pasado, tienen la oportunidad de montarse en el tren de la paz y la convivencia, máxime cuando el acuerdo entre Israel y los Emiratos estipula claramente que no habrá anexión de territorio alguno de Cisjordania por parte de Israel. El plan de paz de Trump no es perfecto, pero es lo único que hay sobre la mesa y puede ser el comienzo de una negociación en el nuevo entorno geopolítico creado en la región. Las primeras señales emitidas desde Ramala no auguran cambio alguno en el negacionismo y permanente rechazo palestino a cuanta apertura aparece para facilitar un proceso de paz. El balón esta en su campo y será su liderazgo el que decida qué hacer con él; jugar hacia adelante y ganar o jugar hacia atrás y seguir perdiendo.

Según las narrativas judía y musulmana, el profeta Abraham o Ibrahim fue enviado por Dios a sacrificar a sus hijos Isaac e Ismael y en ambas ocasiones los hijos fueron salvados por el ángel Gabriel. Abraham fue valiente en su fe. Israel y Emiratos inauguran una nueva era en la región que hace 3700 años vio nacer al padre de las religiones monoteístas.

*Académico, Columnista, director de la Confederación de Comunidades Judías de Colombia

Cuando Emiratos escogió el camino del sionismo

Alexander Montero*

El nacionalismo fundacional palestino ha tenido cuando menos tres momentos fundamentales. El primero, a inicios del siglo XX cuando -auspiciados por los británicos que estaban simultáneamente entregándole a Palestina al sionismo-, los palestinos combatieron contra el Imperio Turco, el foráneo de turno que invadía la tierra milenaria. Una vez derrotados los Otomanos, Palestina manifestó al sistema internacional y especialmente a la corona británica, su intención de conformar un Estado independiente y soberano, haciendo gala de una unidad política ejemplar en un Medio Oriente hasta ahora en formación. Infortunadamente, los británicos traicionaron su promesa con Jerusalén y sucumbieron ante los intereses coloniales que le ofrecían los Rothschild y los demás sionistas europeos, quienes veían a Palestina como un botín geopolítico irrenunciable.

Ver más: Los rápidos avances entre Israel y Emiratos Árabes para normalizar relaciones

El segundo momento de nacionalismo fundacional palestino tuvo que ver con la arbitraria decisión de la ONU de partir Palestina en 1947. En ese noviembre, luego del error histórico que significó la partición, de nuevo la nación palestina se movilizó. Palestina milenaria y eterna, la misma que se construía por igual sobre la base de tres religiones y no discriminaba ni a judíos o no judíos, vio como con el pretexto de una ideología racista, su hogar era usurpado. La generación de los Palestinos del 48, lucharon como lucharía cualquier pueblo ante una invasión, pero su derrota, implicó ver cómo su patria era devorada por el sionismo.

El tercer momento de nacionalismo fundacional palestino ocurrió luego de la Guerra de los 6 días, en 1967. Israel atacó a sus vecinos al mejor estilo japonés en Peal Harbor. Evidentemente ganó e inició una de las más brutales ocupaciones militares que el mundo haya conocido. Sin embargo, los palestinos dejaron de ser ovejas y se levantaron como leones. De allí nacieron las principales organizaciones políticas palestinas, se organizó la OLP y el liderazgo de Arafat se catapultó hasta cimentar las bases del actual Estado Palestino.

Ver más: Palestina rechaza el acuerdo entre Israel y Emiratos Árabes

Los Emiratos Árabes no existían en ninguno de estos momentos. La península arábiga era entonces una suma de pueblos beduinos acorralados por la arena y el olvido, que apenas descubría el petróleo.

Por tanto, la causa palestina es mucho mas vieja que los Emiratos y se resolverá sin los Emiratos. La reciente decisión de normalizar las relaciones con el ocupante, desnuda su talante al interior del mundo árabe y del Sistema Internacional. Un régimen que pretende usar de excusa a Palestina para acercarse a Tel Aviv, pero sin el valor de aceptar que el trasfondo es su propio interés político, económico y su frustrante banalidad.

En el entretanto, Israel engaña por doquier. Engaña al mundo diciendo que la decisión emiratí es una muestra de paz. La ecuación es elemental, mientras el sionismo no renuncie a la ocupación y a su esencia racista -alejada del muy respetable judaísmo-, no habrá paz. Es Tel Aviv y no los Emiratos los que tienen la llave de la solución o el camino del genocidio y la ocupación. Los Emiratos solo son un títere en esta obra. Un títere que piensa que Trump será eterno.

* Asesor político Embajada Palestina en Colombia

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