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28 Aug 2020 - 6:12 a. m.

El primer ministro de Japón, Shinzo Abe, renunció a su cargo por motivos de salud

Medios japoneses informaron el viernes que Abe, de 65 años, renunció a su cargo por cuestiones de salud. Días atrás, el veterano político japonés había visitado el hospital, encendiendo los rumores sobre el deterioro de su estado físico.
El primer ministro de Japón, Shinzo Abe, estaría padeciendo problemas de salud.
El primer ministro de Japón, Shinzo Abe, estaría padeciendo problemas de salud.
Foto: Agencia EFE

Shinzo Abe anunció hoy su renuncia como primer ministro de Japón, una decisión que tomó el lunes pasado pero que solo confirmó este viernes para cerrar los últimos flecos de su gestión, la más prolongada en la historia del Japón moderno. Abe, de 65 años, notificó su intención por las mismas razones de salud que hace trece años motivaron su primera renuncia como primer ministro: la colitis ulcerosa crónica que viene sufriendo desde que era adolescente.

“Si se está enfermo y no se está en buena forma física, no se deben tomar decisiones políticas importantes ni dejar de producir resultados”, afirmó el primer ministro en una rueda de prensa en la sede de la Jefatura de Gobierno.

Abe se presentó ante los periodistas sin señales de deterioro de salud, con apariencia de que se sentía aliviado por la decisión, que, al parecer, venía rumiando desde hace un mes, cuando los médicos detectaron signos del mal que forzó su dimisión en 2007. Según relató hoy, en junio pasado tuvo un chequeo regular y se encontraron señales de que estaba regresando la colitis ulcerosa crónica, y a partir de entonces comenzó a ser tratado con un nuevo medicamento.

“Desde el mes pasado mi salud se ha deteriorado, y he perdido mucha fuerza (...). El nuevo fármaco que me están administrando exige un monitoreo continuo”, relató Abe. Teniendo en cuenta que no puede “producir los resultados” deseados en su gestiones gubernamentales, optó decidido presentar su renuncia porque, según dijo hoy, “en política lo más importante es generar resultados”.

Tuvo análisis médicos el 17 y el 24 de agosto, pero los portavoces venían insistiendo una y otra vez que el primer ministro gozaba de buena salud y rechazaban que tuviera deseos de renunciar. Después de las pruebas que le hicieron el lunes pasado, donde le confirmaron el diagnóstico y le dijeron que el tratamiento nuevo exigía una atención muy estrecha, decidió que era momento de dejar la jefatura de Gobierno.

“Durante ocho años he podido manejar bien mi enfermedad, y he sido capaz de dedicarme por entero a mis obligaciones como primer ministro”, agregó, pero ahora añadió que había decidido que ese mismo mal le obligaba a abandonar el poder.

Abe dijo que la decisión que adoptó el lunes no la consultó con nadie más, y sólo la dio a conocer este viernes, en una rueda de prensa que, en principio, sólo iba a hablar sobre las políticas contra la pandemia de coronavirus y detallar sus problemas de salud.

El jueves de esta semana, Yoshihide Suga, secretario del gabinete de Japón, y uno de los principales candidatos para suceder a Abe en el cargo, señalaba que era muy prematuro hablar de una era ‘post-Abe’. Sin embargo, con la noticia del viernes, la era ‘post-Abe’ es un hecho, y todos los ojos están puestos sobre Suga.

Si bien Abe lideró al país durante el proceso de reconstrucción y recuperación tras el devastador tsunami de 2011, su mandato no logró alcanzar muchos de sus objetivos propuestos, como la revisión de la Constitución adoptada tras la Segunda Guerra Mundial por los estadounidenses o finalizar la disputa por las islas japoneses tomadas por la Unión Soviética después de la guerra.

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