21 Apr 2016 - 4:41 a. m.

En Ecuador no para de temblar

La tragedia en Ecuador por el potente sismo de 7,8 grados del sábado en la noche sigue creciendo. El balance de víctimas mortales se eleva a más de 570 (11 de ellas colombianas) y más de 5.700 heridos, informó la Fiscalía. “La cifra de fallecidos, lastimosamente, aumentará, pero cada vez a un ritmo menor porque ya se han rescatado muchos cadáveres”, aseguró el presidente del vecino país, Rafael Correa, tras visitar la zona afectada.

Redacción Mundo

Entre los fallecidos figura Juan David Eras, el niño colombo-ecuatoriano de seis años que mantuvo en vilo a ambos países ante la posibilidad de rescatarlo con vida de entre los escombros de un hotel en la ciudad de Pedernales, que se desvaneció ayer. El padre de José David, su esposa y su otra pequeña hija se encontraban hospedados en el Hotel Royal cuando fueron sorprendidos por el fuerte temblor que devastó a esa ciudad ecuatoriana y que hizo colapsar el edificio de cinco pisos.

El sismo dejó unos 800 edificios derruidos, 600 edificaciones afectadas y numerosas carreteras reventadas e infraestructuras colapsadas en zonas turísticas, unos daños que Correa calculó en US$3.000 millones, “dos o tres puntos del PIB”, razón por la cual el primer mandatario anunció un aumento de dos puntos de IVA y un aporte salarial obligatorio para sufragar los costos del terremoto. Otro duro golpe para este país ya severamente azotado por la caída del precio del petróleo.

Los bomberos, subidos sobre montañas de escombros, siguen sus tareas de rescate mientras fuertes réplicas del terremoto del fin de semana dificultaban las labores humanitarias, como ocurrió ayer en la destrozada Pedernales (estado Manabí, epicentro), donde la tierra volvió a temblar con fuerza y desató nuevas alarmas entre la población, ya muy golpeada por el sismo que arrasó esta localidad turística y buena parte del litoral ecuatoriano.

Un equipo de la AFP, que presenciaba cómo una brigada de bomberos recuperaba varios cadáveres entre los escombros de lo que había sido un hotel, constató los efectos de esta nueva réplica: hubo momentos de pánico, desalojos espontáneos y muchas familias decidieron dormir en las calles o en los patios. El nuevo sismo tuvo una magnitud de 6,1, según el Instituto de Estudios Geológicos de Estados Unidos, pero no se registraron daños.

El estadio de fútbol en Pedernales fue convertido en una improvisada morgue, donde se amontonan los féretros cerca de las carpas en las que se atienden a los heridos. Allí, expertos en criminalística y de la Fiscalía, de uniforme blanco, identifican los cuerpos recuperados entre los escombros de viviendas y hoteles de la localidad de 60.000 habitantes y con un flujo de turistas que puede alcanzar los 40.000 en temporada alta.

En medio de la tragedia, Correa propuso a los países vecinos la creación de “una secretaría de riesgos suramericana” para atender de manera coordinada tragedias como la que vive Ecuador por el potente sismo que devastó la costa.

“Necesitamos apoyo. Ningún país de la región, tal vez el más grande Brasil, puede tener por sí solo (todo lo necesario). Por eso una de nuestras iniciativas a nivel de la Unasur es tener una secretaría de riesgos suramericana”, explicó en rueda de prensa. Además, agradeció la “impresionante” ayuda exterior -agua, alimentos, rescatistas, carpas, material sanitario- de países como Colombia, Cuba, Venezuela, España, Estados Unidos, Perú, México y Bolivia.

La emergencia que afronta Ecuador trajo como consecuencia que la cumbre de presidentes de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), prevista para el próximo sábado en ese país, quedará suspendida “temporalmente”, informó el canciller de Ecuador, Guillaume Long. “Se suspende temporalmente la cumbre de los presidentes de @unasur. La Presidencia pro témpore de Venezuela convocará próximamente”, escribió Long en su cuenta de Twitter.

De otra parte, la Cancillería colombiana informó ayer en rueda de prensa que serán repatriados 35 sobrevivientes colombianos del terremoto en Ecuador de magnitud 7,8 ocurrido el sábado, junto a los 11 colombianos cuyos cuerpos sin vida serán retornados a Colombia en dos grupos. Para aprovechar este medio de transporte, el Gobierno traerá a los sobrevivientes en un avión de carga con el personal militar.

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