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El exmilitar peruano Telmo Hurtado, acusado de haber cometido en 1985 la masacre de Accomarca, afirmó durante el juicio que se le sigue que hubiera matado a su padre si recibía una orden superior, informó el diario El Comercio.
Hurtado, un exteniente del Ejército, aseguró durante una audiencia del proceso celebrada el viernes que él estaba convencido de que todas las órdenes se debían cumplir "sin dudas ni murmuraciones" en el Ejército.
Añadió que eso fue lo que hizo con su patrulla militar cuando asesinó a decenas de personas, entre ellas varios niños, en la localidad de Accomarca, en la región Ayacucho, a los que consideraba terroristas.
Según El Comercio, cuando fue preguntado sobre lo que haría si un superior le ordenaba matar a su padre, Hurtado contestó: "Cumpliría la orden".
El llamado "Carnicero de los Andes" reiteró que decidió asumir toda la responsabilidad cuando la matanza comenzó a ser investigada por las autoridades para proteger a sus superiores y a los miembros de su patrulla.
"Si yo daba la versión real, iba a perjudicar a los oficiales que planearon la operación y al personal de tropa, e iba a llevar al comando de la institución a un proceso que iba a perjudicar la lucha antisubversiva, por eso asumí toda la responsabilidad", enfatizó
Hurtado admitió el pasado 9 de abril, cuando se inició el juicio oral en su contra, su responsabilidad en la ejecución de 31 personas de las casi 70 asesinadas en Accomarca.
El exmilitar, quien fue extraditado el año pasado desde los Estados Unidos, subrayó que admitía su responsabilidad, pero aseguró que solo se limitó a presenciar las ejecuciones extrajudiciales y que recibió la orden del jefe militar Nelson Gonzales Feria de preparar las trincheras donde serían asesinados los detenidos.
Insistió en que él "creía que las personas ejecutadas eran terroristas capturados en acciones militares" y dijo que estos fueron llevados amarrados y encapuchados hasta las trincheras, donde fueron liquidados con armas con silenciador.
Hurtado dijo que también se le encomendó hacer una "labor de limpieza" para desaparecer a los testigos relacionados con la matanza, cometida el 14 de agosto de 1985, y señaló que se le pidió "hacerse el loco" ante una comisión del Congreso que investigó el caso para no involucrar a oficiales de alto rango.