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Bulgaria, Serbia y Hungría dijeron que no recibieron una advertencia por adelantado de que Moscú había decidido cancelar South Stream, aunque habían invertido un capital financiero y político sustancial en el proyecto. Rusia en cambio dijo que exportaría su gas a un centro de comercio en Turquía.
South Stream es hasta ahora la baja más grande en el enfrentamiento entre Rusia y la Unión Europea (UE) con respecto a la participación militar de Moscú en Ucrania. El publicitado proyecto, que fue apoyado por Gazprom, el grupo empresarial de gas controlado por el Estado ruso, fue diseñado para llevar gas a Europa sin entrar en Ucrania. Ganó impulso luego de una serie de disputas de precios entre Moscú y Kiev en la década pasada, que llevó a cortes de suministros para los clientes de Gazprom.
No obstante, el proyecto fue apoyado por varios países en Europa Suroriental que lo vieron como una iniciativa que mejoraba su seguridad energética y también veían la posibilidad de ganar dinero gracias a las tarifas de tránsito para el gas ruso que cruzaba su territorio.
Los países de la región perdieron en 2014 otra opción clave de suministro cuando se eliminó el proyecto Nabucco, apoyado por la Unión Europea, que habría llevado gas de Azerbaiyán hasta el corazón de Europa.