
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Israel había detenido hasta hace unas semanas sus ataques en Siria en una tregua implícita impuesta por el coronavirus. Hoy, sin embargo, organizaciones y la prensa en Siria afirmaron que tropas de ese país atacaron bases en las que había tropas iraníes. «Irán no tiene nada que hacer en Siria… y no pararemos hasta que los iraníes se hayan ido de Siria», declaró Naftali Bennett durante una entrevista con la cadena israelí Kan 11, sin reivindicar los recientes ataques aéreos.
Desde el 21 de abril, medios públicos sirios informaron de al menos seis bombardeos atribuidos a Israel contra posiciones iraníes o grupos próximos a Irán, incluido el Hezbolá libanés, en Siria. Irán y Hezbolá, archienemigos de Israel, ayudan militarmente al régimen sirio de Bashar al Asad en su guerra contra los rebeldes y los yihadistas.
Le puede interesar: La guerra en Siria entra en su décimo año sin salida a la vista
Su «Vietnam»
«Irán se ha convertido en una carga. En el pasado ya fueron un activo para los sirios, los iraníes ayudaron a Al Asad contra el Estado Islámico, pero se han convertido en una carga», recalcó el ministro israelí.
Todo esto, sin embargo, ocurre en un momento de convulsión política en Israel. De hecho, en virtud de un acuerdo para un gobierno de unión y de emergencia frente a la pandemia, el primer ministro, Benjamin Netanyahu, y su exrival electoral, Benny Gantz, decidieron compartir el poder durante los próximos tres años.
Gantz, exjefe del Estado Mayor, indicó que sería ministro de Defensa durante los 18 primeros meses del futuro gobierno, antes de remplazar a Netanyahu. Por su parte, Nafatali Bennett aseguró temer que las fuerzas proiraníes se instalen en el sur de Siria, sobre todo en el Golán, en la frontera con Israel. «Dentro de un año, podríamos despertarnos con 10.000, 20.000 misiles amenazándonos. Para ellos [Irán], eso será una aventura, ellos estarán a 1.000 km de su casa… pero eso también será su Vietnam, en cierto modo», afirmó.
Misiles
Desde que comenzó el conflicto en Siria, en 2011, Israel ha llevado a cabo cientos de bombardeos en ese país contra las fuerzas del régimen y contra las de Irán y Hezbolá.
Israel también acusa a Irán de desarrollar un programa de misiles de precisión desde Líbano, lo que comportaría que el transporte de material estratégico se realizara a través de Siria. Esos misiles podrían causar unos daños mayores que simples cohetes, según responsables militares israelíes.
Para el investigador en el Instituto Nacional de Investigación en Seguridad (INSS) de Tel Aviv, Yoram Schweitzer, «parece que ha habido un aumento [de las operaciones israelíes] en las dos últimas semanas, pero es la continuación de una tendencia».
Esas «operaciones» se han intensificado, bien «en reacción a una aceleración» de las actividades de Hezbolá y de Irán, o bien porque con «las repercusiones de la crisis del coronavirus y de la crisis económica [en Irán], algunos consideran que es el buen momento para incrementar» la presión, indicó Schweitzer este martes a la AFP. «También podría ser que se debiera a los dos factores a la vez».
El conflicto en Siria, que empezó a a raíz de la violenta represión de unas manifestaciones prodemocracia, ha ido ganando complejidad con la intervención de varios actores regionales e internacionales, y ha causado hasta la fecha más de 380.000 muertos y millones de desplazados.