Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
Tras años de acompañarlo en su carrera política —muchas veces a costa de la suya—, Hillary Clinton ha visto su futuro político embolatado por cuenta de su esposo Bill. Las poco transparentes cuentas de la Fundación Clinton, creada por el hoy ex presidente en 1998, tienen a los asesores de Obama pensándolo dos veces, frente a una avalancha de críticas por parte de sus enemigos políticos.
Siempre en la búsqueda de dar asistencia a enfermos de sida y VIH, atacar la obesidad infantil y promover las oportunidades económicas en Estados Unidos, así como el desarrollo económico en África y América Latina, la Fundación Clinton se había abrogado desde su creación el derecho a proteger la identidad de sus donantes.
Sin embargo, el interés de Obama logró que, por primera vez, Bill Clinton hiciera públicas sus cuentas y pusiera a disposición del equipo de transición del presidente electo, una lista con la identidad de los 208.000 donantes secretos, que en diez años habrían girado alrededor de 500 millones de dólares a la Fundación. Además, Clinton anunció que se pondría al margen de la Fundación si así fuera necesario para no interferir con el futuro político de su esposa.
Aunque para muchos la decisión está tomada, y el anuncio de su nombramiento se haría después de este jueves, hay, todavía, dudas en el ambiente. Algunos medios de comunicación aseguran que el hecho de que entre los donantes de la Fundación Clinton y de la Biblioteca en Little Rock, Arkansas, construida por el ex mandatario, aparezcan gobiernos extranjeros y personas que parecen haber recibido un trato preferencial por parte del gobierno Clinton en su etapa final cuando enfrentaban ciertos problemas, afectará la balanza contra la senadora Clinton si llega a ser nombrada en el cargo.
Entre estos nombres polémicos se encuentra el de Frank Giustra, empresario canadiense, quien en 2005 acudió a Clinton para que mediara en el proceso de concesión de explotación de unas minas de uranio en Kazajstán. Clinton habría viajado con el empresario hasta centroasia para presentarlo con el presidente kasajo, Nusultan al Narzabayev, al que el gobierno norteamericano e incluso su esposa han criticado por su récord en violaciones a los Derechos Humanos. Tras conseguir la concesión, Clinton habría recibido 130 millones de dólares como donación a su Fundación por parte del señor Giustra.
La Fundación Clinton ha dicho que cambiará su postura frente a la aceptación de dineros de gobiernos extranjeros y que antes de recibir cualquier donación, lo consultará con la Casa Blanca.
Abner Mikva, profesor de leyes y reconocido juez demócrata, asegura que no es suficiente con que Clinton tenga la intención de manejar las cuentas de su Fundación con pies de plomo. “No sólo se trata de lo que Clinton hace o dice, es el hecho de que la Fundación está envuelta con países extranjeros, algunos de los cuales pueden estar en conflicto con las políticas de Estados Unidos. Más que un problema legal hay algunos problemas éticos y problemas de apariencia”, agregó.
Otros serios cuestionamientos tienen que ver con situaciones en las que algunos de los donantes tenían problemas con la ley o estaban haciendo cabildeo para recibir beneficios del gobierno.
En una de sus investigaciones, The New York Times reveló que algunos donantes que hicieron giros superiores al millón de dólares para la construcción de la biblioteca en Arkansas, habían también habían buscado generar cambios en las políticas de la Administración Clinton. Algunos, incluso, están investigados por el Departamento de Justicia.
Dentro de los donantes también aparecen la familia real de Arabia Saudita, el rey de Marruecos, los gobiernos de Kuwait y Qatar y una fundación vinculada a los Emiratos Árabes Unidos.
El consenso de los expertos en asuntos políticos es que el puesto es de ella. Claro está que eso no le garantiza que desde el primer día en que se siente en el cargo va a estar libre de problemas, pues muy seguramente sus enemigos seguirán hurgando en los baúles de Bill para ver qué pueden encontrar y sacarla de la escena política.