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Como en cada conflicto, la guerra que opone Irán a Estados Unidos e Israel constituye un banco de ensayo para la utilización en combate de armamentos nuevos o hasta ahora desconocidos.
El “Gorrión azul” israelí
Fue con misiles Blue Sparrow (“Gorrión azul”) que los israelíes mataron, según informaciones de The Wall Street Journal y Financial Times, al guía supremo iraní Alí Jamenei el 28 de febrero por la mañana.
El Blue Sparrow es lanzado por aviones de combate F-15 israelíes. Como los otros misiles balísticos, se eleva a un centenar de kilómetros de altitud antes de descender hasta su objetivo a gran velocidad.
Desarrollado por la firma israelí Rafael -muy discreta sobre el tema-, el Blue Sparrow pertenece a una familia de misiles junto con el Black Sparrow y el Silver Sparrow, concebidos originalmente para servir de objetivos a los sistemas de defensa antimisiles.
El Blue Sparrow, de 6,5 metros de longitud y 1.900 kilos de peso, fue desarrollado especialmente para interceptar misiles como los Scud-C/D iraquíes, según una ficha técnica de Rafael de 2023.
Durante la guerra de los 12 días que opuso Israel a Irán en junio de 2025, los “misiles aerobalísticos Blue Sparrow y Silver Sparrow posibilitaron alcanzar los diferentes objetivos a distancias enormes – 1.000 kilómetros para el primero y 2.000 kilómetros para el segundo”, dijo en julio el jefe del Estado Mayor de la Fuerza aérea y del Espacio francesa, el general Jérôme Bellanger, ante los diputados de la comisión de Defensa.
El alcance del misil permite disparar desde una distancia segura, sin entrar en la zona donde el avión que lo lleva podría ser derribado por los sistemas antiaéreos.
Lucas, el Shahed estadounidense
El Lucas es un dron kamikaze de largo alcance y bajo costo con forma de ala voladora que se parece hasta confundirse al Shahed-136 iraní, del que está inspirado.
Preguntado en una rueda de prensa el jueves, el almirante Brad Cooper, comandante del Centcom estadounidense, responsable de las operaciones en Oriente Medio, lo consideró “indispensable” en el conflicto que opone a Estados Unidos e Israel a Irán.
“En un principio, se trata de un dron de diseño iraní. Agarramos uno, lo desosamos, lo enviamos a Estados Unidos, le pegamos un pequeño ‘Made in America’ encima, lo trajimos aquí y ahora disparamos contra los iraníes con él”, relató.
Se utilizó “por primera vez” el primer día del conflicto desde un país no precisado en el Golfo por una unidad denominada Task Force Scorpion Strike, según el Centcom.
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Los detalles sobre sus características son escasos.
Lo fabrica la empresa estadounidense SpektreWorks, que lo derivó de su dron-objetivo FLM136. Este puede volar a 137 km/h a lo largo de más de 800 kilómetros.
Su costo de “unos 35.000 dólares”, según un portavoz del Centcom citado por el sitio especializado The War Zone, permite su uso masivo cuando el de un misil de crucero, más avanzado y destructor, supera el millón de dólares.
El Shahed-136 del que se inspira es empleado por centenares por parte de Irán contra los países del Golfo. También fue suministrado a Rusia, que lo produce ahora por miles con el nombre de Geran-2 en su guerra contra Ucrania.
El bautismo de fuego del misil PrSM
Este misil balístico táctico es el sucesor del ATACMS, durante mucho tiempo reclamado por Ucrania a Estados Unidos para bombardear las posiciones rusas en profundidad.
El PrSM, también disparado con el lanzador Himars, ha sido empleado por primera vez en combate en la guerra en Oriente Medio que comenzó el sábado pasado, anunció el Centcom.
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Mientras que el ATACMS puede bombardear hasta a 300 kilómetros, el alcance del Precision Strike Missile (misil de bombardeo de precisión) “supera los 400 kilómetros” y “supone un salto cuántico en las capacidades de bombardeo de precisión” en comparación con su predecesor, según el ejército de Estados Unidos.
Su fabricante, el gigante estadounidense Lockheed Martin, obtuvo en marzo de 2025 un contrato de 4.900 millones de dólares para su producción, a ritmo de 400 misiles anuales.
Versiones ulteriores del misil podrían ampliar su alcance futuro hasta los 1.000 kilómetros, según el ejército estadounidense.
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