5 Sep 2019 - 6:08 p. m.

Mujeres presas por abortar en El Salvador enfrentan una dura batalla para quedar libres

Más de una docena de mujeres se encuentran pagando una larga condena en El Salvador acusadas de homicidio tras abortar. Algunas de ellas son madres y no han podido ver a sus hijos en mucho tiempo. Activistas buscan intervenir para ayudarlas a salir de prisión.

* Redacción AFP

En El Salvador, la interrupción del embarazo está prohibida en todas las circunstancias. Por ello, las mujeres protestan para cambiar la legislación. / AFP
En El Salvador, la interrupción del embarazo está prohibida en todas las circunstancias. Por ello, las mujeres protestan para cambiar la legislación. / AFP

Organismos humanitarios libran una acuciante batalla legal en El Salvador por lograr la libertad de 16 mujeres que purgan largas condenas bajo la draconiana legislación antiaborto que rige en el país centroamericano.

La ley salvadoreña criminaliza la interrupción del embarazo en cualquier circunstancia, al punto de que partos fuera del entorno hospitalario en los que el recién nacido fallece son calificados como homicidios y castigados con hasta 40 años. Vea también: Se calienta el debate sobre el aborto en El Salvador

"La lucha es de largo aliento, pero es urgente porque algunas mujeres acumulan once años de estar presas", declaró a la AFP Morena Herrera, coordinadora de la Agrupación Ciudadana para la Despenalización del Aborto Terapéutico, Ético y Eugenésico (ACDATE).

Las mujeres que se encuentran pagando estas sentencias "están desesperadas", dice la activista, que explica que muchas tienen hijos pequeños a los que apenas pueden ver.

La organización no gubernamental ha presentado solicitudes de conmutación de pena para las 16 mujeres ante el Ministerio de Justicia y Seguridad, abriendo así un proceso que pasa por varias instancias antes de llegar a conocimiento de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), donde deben ser aprobadas por al menos ocho de los 15 magistrados.

En los casos de tres de ellas, la defensa solicitó una revisión de la sentencia, abre la posibilidad de revertir la condena y eliminar su expediente penal, lo que no ocurre si se conmuta la pena. Estos recursos solo se admiten cuando un tribunal constata que se consideran "irregularidades" en el proceso, explica Delgado.

En el último año, cinco mujeres sentenciadas en este tipo de casos salieron de la cárcel, algunas de ellas con la pena conmutada.

El actual código penal salvadoreño establece en su artículo 133 una pena de 2 a 8 años por aborto. Sin embargo, fiscales y jueces tipifican los casos de aborto, incluso los involuntarios, como "homicidio agravado", un delito penado con 30 a 50 años de prisión.

Pero no siempre fue así. Aunque el aborto siempre ha sido un delito castigado con cárcel en El Salvador, el código penal de 1973 establecía cinco errores, entre estas que se produjeron por un accidente o una conducta que no tuvo intención de provocarlo, cuando estaba en riesgo la vida de la embarazada o en caso de violencia.

Una reforma aprobada en 1997 durante el gobierno de la derechista Alianza Republicana Nacionalista (Arena) lo prohibió absolutamente. La nueva ley entró en vigor en 1998 y un año después de una reforma constitucional ordenada al Estado proteger la vida humana desde el momento de la concepción.

"Estar dentro de la cárcel no se le desea a ningún ser humano, sobre todo acá en El Salvador", declaró a la AFP Teodora Vásquez, quien fue liberada el 15 de febrero de 2018 tras ser conmutada la pena, luego de pasar 10 años y siete meses presa cumpliendo una sentencia de 30 años de prisión porque su bebé murió muerto.

Vásquez recordó que purgó su pena en la cárcel de mujeres de Ilopango, periferia este de San Salvador, que tiene una capacidad instalada para 1.200 personas pero que hasta febrero albergaba 2.229 internas.

En el penal, además de sufrir el hacinamiento, las mujeres que sufren tras perder sus embarazos afectados "discriminación" porque el Estado les "hace culpables aún sin tener pruebas". Tras insistir en lo peor que le ha pasado es estar "entre las rejas", Vásquez indicó que el compromiso de las liberadas es luchar por las que están dentro de la cárcel.

"Aunque las 16 mujeres recuperen su libertad, vamos a seguir la lucha porque no queremos que las generaciones futuras lleguen a una cárcel por un problema obstétrico como por el que nosotras llegamos", sostuvo Vásquez, convertida en férrea defensora de los derechos de las mujeres. Su lucha le valió en 2018 ser galardonada con el premio sueco de derechos humanos Per Anger.


Manténgase informado sobre las últimas noticias que suceden en Colombia y el Mundo, el más completo cubrimiento noticioso todos los días con el periódico El Espectador.

Síguenos en Google Noticias