4 Feb 2021 - 12:13 a. m.

ONU alerta sobre altos niveles de tortura en las cárceles de Afganistán

Además de los altos niveles de tortura, las prisiones afganas están superpobladas, y los reclusos se quejan a menudo de una alimentación inadecuada, de agua contaminada y falta de suministros médicos, lo que provoca enfermedades contagiosas.

Agencias Efe y Afp

Todos fueron declarados culpables de “intento de derrocar el orden constitucional”, “tentativa de asesinato del presidente” y “homicidios voluntarios”, según el resumen del veredicto al que la AFP tuvo acceso. / AFP / Foto de referencia
Todos fueron declarados culpables de “intento de derrocar el orden constitucional”, “tentativa de asesinato del presidente” y “homicidios voluntarios”, según el resumen del veredicto al que la AFP tuvo acceso. / AFP / Foto de referencia
Foto: STRINGER

Las denuncias de tortura por parte de detenidos en centros de detención afganos continúan a un ritmo elevado y los derechos procesales de los detenidos se ignoran en gran medida, de acuerdo con un informe publicado por la Misión de Asistencia de la ONU en Afganistán (UNAMA) y la Oficina de Derechos Humanos de la ONU.

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“Sigue siendo muy preocupante que más del 30 % de todos los entrevistados hayan proporcionado informes creíbles y fiables de tortura y malos tratos”, señala la UNAMA. Los órganos de la ONU documentaron 335 casos de detención de personas privadas de libertad por delitos de seguridad o relacionados con el terrorismo bajo custodia policial.

Pese a que se registró una reducción del 3% en las denuncias en comparación con el período de seguimiento anterior, la organización advierte que los afganos detenidos por cargos de “terrorismo” o de seguridad son torturados de forma rutinaria, de acuerdo con Naciones Unidas, preocupada en particular por las condiciones en los centros gestionados por la agencia de espionaje

El informe de la UNAMA se basa en entrevistas con más de 650 personas sospechosas o condenadas por delitos relacionados con la seguridad o el “terrorismo” en decenas de centros gubernamentales durante un periodo de 15 meses, hasta marzo de 2020. La cifra se elevó a casi el 60% en la provincia de Kandahar (sur), feudo de los talibanes.

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A esto se suma que las prisiones afganas están superpobladas, y los reclusos se quejan a menudo de una alimentación inadecuada, de agua contaminada y falta de suministros médicos, lo que provoca enfermedades contagiosas. Miles de combatientes talibanes se encuentran actualmente en centros de detención y cárceles afganas, aunque unos 5.000 fueron liberados antes de las conversaciones de paz entre talibanes y gobierno afgano que empezaron en septiembre.

Además, los detenidos raramente son informados de sus derechos y tampoco tienen acceso a un abogado, ni en el caso de ser arrestados por la Policía ni por la principal agencia de inteligencia afgana, el Directorio Nacional de Seguridad (NDS).

“Reconozco los esfuerzos realizados por algunos ministerios e instituciones gubernamentales, pero se necesita hacer mucho más para poner fin a esta práctica. En particular, los perpetradores deben rendir cuentas. Esto aumentaría la confianza en el estado de derecho y puede ser un factor que contribuya a la paz“, dijo Deborah Lyons, Representante Especial del Secretario General para Afganistán. La UNAMA exhortó al Gobierno afgano a formar un mecanismo nacional de prevención de la tortura con autoridad para inspeccionar centros de detención, así como para investigar y recomendar acciones legales contra los autores de torturas.

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