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En medio de las protestas en Irán, más de 2.000 personas han fallecido, según activistas. Se habla de una represión a gran escala dirigida contra manifestantes y ciudadanos del común, de acuerdo con los reportes del servicio persa de la BBC, que en medio del corte en el servicio de internet y de las comunicaciones telefónicas logró recopilar algunos relatos al respecto.
Testigos citados por dicho medio aseguraron que se usaron municiones letales, drones, francotiradores, agentes vestidos de civil y unidades de la Guardia Revolucionaria para reprimir las protestas del jueves 8 y el viernes 9 de enero.
Por ejemplo, en la ciudad de Fardis, a unos 40 km al oeste de Teherán, la capital iraní, se conoció que fuerzas vinculadas a la Guardia Revolucionaria atacaron de repente a los manifestantes en parques y callejones.
Según uno de los testigos, hombres “con la ropa y las motocicletas características de Ansar” dispararon directamente con armas de guerra. También mencionó que los agentes armados “entraron en los callejones con vehículos particulares y dispararon desde dentro de los autos contra la gente”.
Fuentes locales advirtieron que las fuerzas de la Guardia Revolucionaria se concentraron en tres puntos principales de la ciudad, y dispararon contra manifestantes, conductores e incluso transeúntes, “sin que importara en qué situación se encontraran”.
Por su parte, testigos en Teherán y Karaj le dijeron al servicio persa de la BBC que las fuerzas de seguridad dispararon contra la gente desde puentes y azoteas de edificios. Según uno de ellos, los agentes apuntaban a las personas con unos láseres: “Si corrías, no te perseguían, pero si te detenías y coreabas consignas, abrían fuego”.
En medio de ello, la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos (HRANA), con sede en Estados Unidos, informó que ha logrado confirmar más de 2.500 muertes. Ese total incluiría 2.403 manifestantes, 147 personas afiliadas al Gobierno, 12 personas menores de 18 años y nueve civiles no manifestantes. Otras fuentes incluso hablan de 12.000 fallecidos.
Además, se conoció del uso extendido de drones por parte de las fuerzas de seguridad para identificar y apuntar a los manifestantes. También se supo del empleo de armas como los fusiles Kalashnikov y que los disparos eran “directos y letales”. En medio del tenso ambiente, en el que los pocos mensajes que se reciben contienen amenazas, se generó un miedo generalizado entre la población.
La gente se está resguardando en sus casas, aunque los cánticos continúan desde allí. Uno de los testigos le comentó a la BBC: “Ahora salir significa caminar hacia la muerte”. Este miércoles se supo que la autoridad judicial iraní anunció juicios “rápidos” para los manifestantes detenidos en las protestas contra el régimen, justo cuando las oenegés temen un recurso masivo a la pena de muerte.
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