11 Mar 2021 - 6:00 p. m.

¿Por qué son tan graves las declaraciones xenófobas de Claudia López?

En varias oportunidades la alcaldesa de Bogotá ha hecho declaraciones en contra de los ciudadanos venezolanos que hacen que el rechazo hacia la población migrante alcance niveles peligrosos y cargados de injusticia, pues estudios señalan que los venezolanos NO son los culpables de la violencia e inseguridad. ¿Uso político o una nueva imprudencia?

Redacción Mundo

Internacional

Los ciudadanos venezolanos que han llegado al país, huyendo de unas lamentables condiciones de pobreza, hambre y abandono, no la pasan nada bien en Colombia. El desprecio hacia los migrantes y refugiados que existe entre los colombianos causan que muchos venezolanos sean discriminados, rechazados y maltratados.

Más aún cuando desde el liderazgo político se promueve la xenofobia. La alcaldesa de Bogotá, Claudia López, volvió a hacerlo.

“Con el mayor respeto y con el llamado a que eso no genere ningún acto de xenofobia -la inmensa mayoría de los migrantes son gente humilde huyendo de una dictadura-, pero los hechos son tozudos y demuestran que hay una minoría de migrantes profundamente violenta, que mata para robar o por una requisa, como pasó en este caso”, dijo la mandataria.

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Además, para López, esta minoría de ciudadanos son un factor de inseguridad de gran magnitud para Bogotá. Por lo tanto, pidió garantías al Gobierno Nacional para que, según ella, se pueda vivir en paz en el territorio, se judicialice a este tipo de bandas de migrantes y se pueda acceder a empleos sin tener una competencia desleal.

“Respetamos las políticas del Gobierno Nacional, pero a los migrantes venezolanos todo se les ofrece y a los colombianos qué se les ofrece, qué garantías tenemos de que no haya una competencia desleal por sus empleos, en especial la gente humilde, de que no se aprovechen de la generosidad del Gobierno de Colombia para agredir a ciudadanos colombianos”, afirmó.

Tras esta frase de la alcaldesa López, de acuerdo con el Barómetro de Xenofobia, una plataforma que sistematiza, analiza y difunde como información pública el resultado del análisis de las conversaciones en Twitter, páginas web y medios de comunicación sobre la población migrante venezolana en Colombia, se incrementó en 347% el uso de palabras como “plaga”, “ratas” y “asesinos”.

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“Esto es muy peligroso porque cuando un político hace este tipo de declaraciones, sumadas a las que el día de ayer hizo el alcalde de envigado Braulio Espinosa, la ciudadanía siente legitimado el discurso del odio y la deshumanización del migrante”, explica a El Espectador Alejandro Daly, director del Barómetro de Xenofobia.

Antes, López ya había caído en el mismo error: “No quiero estigmatizar a los venezolanos, pero hay unos inmigrantes metidos en criminalidad que nos están haciendo la vida cuadritos. Tenemos que volver a traer a Migración Colombia. Aquí el que quiera venir a ganarse la vida decentemente bienvenido, pero el que venga a delinquir lo debemos deportar sin contemplación”, aseveró López en octubre del año pasado.

Esta declaración irresponsable hizo que la xenofobia aumentara en un 83% a nivel nacional, con respecto al día anterior, según informó el Barómetro de Xenofobia y generara una ola de rechazo y discriminación en redes sociales.

Pero este 11 de marzo, según el análisis de Alejandro Daly, ocurrió algo positivo: se vio un aumento del 550% de conversaciones en contra de la xenofobia y las declaraciones de la alcaldesa. Se presentaron más denuncias de xenofobia y más voces que piden una integración positiva de los migrantes.

Sin embargo, es urgente combatir la xenofobia. “Esta lucha comienza con asegurar que quienes son funcionarios públicos no validen la deshumanización de los migrantes; este es un típico discurso trumpista aplicado en Colombia, que lo que hace es sacar el foco de la conversación que es: “Cómo mejorar la política de seguridad en Bogotá”, pero de nuevo se pone un chivo expiatorio”, agrega Daly.

Inseguridad y migración

Las declaraciones de López no pudieron caer en peor momento, justo cuando en Colombia se vive una de las peores crisis socioeconómicas de los últimos años por cuenta de la pandemia y cuando la violencia e inseguridad hacen presencia de forma contundente en todo el territorio nacional. En Bogotá, por ejemplo, la percepción de inseguridad alcanza niveles muy altos. Por eso descargar la responsabilidad de esto en una población vulnerable, los hace víctimas de la violencia y la estigmatización. Más, cuando los datos no son acertados.

Y un dato: no existe un vínculo entre la migración y la delincuencia, según un estudio de Brookings Institution. “En Colombia, con datos del 2019, 2.3 por ciento de los arrestos por delitos violentos en 2019 involucraron venezolanos mientras que los inmigrantes de Venezuela representan el 3.2 por ciento de la población total del país. Sin embargo, al tomar en cuenta delitos menores, el panorama es más heterogéneo: el 5.4 por ciento de todos los arrestos fueron de venezolanos, una tasa más alta que su proporción en la población. La mayoría de estos delitos, sin embargo, fueron denunciados en regiones fronterizas, lo que quizás sea un reflejo de las redes de tráfico ilícito que operan a través de la frontera entre Colombia y Venezuela” señala el informe.

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“Los resultados de este estudio sirven como evidencia robusta de que la presencia de inmigrantes venezolanos no está generando un aumento sistemático de crimen. De hecho, nuestra evidencia sugiere que la presencia de inmigrantes venezolanos contribuye a la reducción de las tasas de crimen dado que los inmigrantes cometen delitos en una proporción menor a su porcentaje en la población”, concluye el informe de Dany Bahar, Meagan Dooley Andrew Selee.

En Colombia, los venezolanos no son los culpables del aumento de los homicidios y aunque hay migrantes venezolanos que cometen crímenes, no es la mayoría y según el estudio de Brookings Institution, son autores de delitos menores. Datos del Inpec señalan que de las 118.769 personas que se encontraban privadas de la libertad en 2019, 1.254 eran extranjeros, de los cuales, 753 eran de origen venezolano.

¿Error o uso político?

Claudia López, alcaldesa de Bogotá, no es la única que ha hecho declaraciones que aumentan el re chazo de la migración. El año pasado fue el presidente Iván Duque, quien aseguró que los migrantes venezolanos que no estén regularizados en Colombia o no tengan doble nacionalidad no podrán acceder a las vacunas. También alcaldes y otras personalidades se han sumado al uso político de la migración.

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Estos discursos, acompañados siempre de la frase “no quiero desatar la xenofobia” o “que me perdone, pero” son gravísimos porque disfrazados de “buenas intenciones” causan graves estragos que padece una población que por su condición de ilegalidad se siente sin derechos para reclamar ante unas autoridades que promueven la xenofobia.

“Todo funcionario público tiene una responsabilidad pedagógica con la sociedad a la que sirve, ellos son los que ayudan al ciudadano a comprender los fenómenos de la ciudad; esa forma en que se expresa un funcionario tiene una repercusión en cómo la sociedad asume el reto, en este caso la migración”, explica Ronal Rodríguez, del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario.

Pero en los últimos años, cuando la ola migratoria ha llegado principalmente a Colombia, en donde se estima están cerca de 1′800.000 ciudadanos venezolanos según el último reporte de Migración Colombia, se están generando este tipo de declaraciones antimigratorias y xenófobas.

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“No es la primera vez que esto sucede con la alcaldesa Claudia López, por eso es necesario que maneje un lenguaje oportuno y acertado en Bogotá frente a la integración de los venezolanos: se espera que la alcaldesa oriente a la sociedad civil, es una cuestión de responsabilidad”, agrega Rodríguez, quien señala cómo el tema migratorio y la xenofobia generan caudales políticos. “No voy a decir que la alcaldesa está instrumentalizando esto políticamente, pero hay ejemplos mundiales que señalan lo que pasa cuando esto sucede”, dice.

Y es que la xenofobia suele disfrazarse de buenas intenciones. En Colombia, por ejemplo, se han popularizado las declaraciones con un “pero” cuando se habla del migrante venezolano. Son comunes frases como: “Que vengan a Colombia, “pero” que cumplan las leyes; o “yo estoy a favor de los venezolanos “pero” que se adapten a la cultura colombiana”.

Esta “perorización”, señala Rodríguez, desconoce la posibilidad de una ciudadanía para los migrantes venezolanos. “Es que no solo ellos se deben portar bien, todos debemos construir la sociedad y cumplir el marco legal”, explica.

El experto recuerda cómo la politización de la migración en países como Alemania, Estados Unidos y otros en Europa se han convertido en un arma peligrosa que ha puesto en riesgo los modelos democráticos “El discurso polarizador es una de las herramientas de la derecha radical que daña a la sociedad en su conjunto”, agrega Rodríguez.

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