15 Feb 2018 - 6:14 p. m.

¿Quién es y a qué se enfrenta el nuevo presidente de Sudáfrica?

En su juventud, Cyril Ramaphosa luchó contra la segregación racial en Sudáfrica. Llegó a la presidencia con le respaldo de un partido fuertemente dividido y golpeado por la corrupción.

Redacción internaconal

AFP
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Todo parece indicar que el camino será duro para Cyril Ramaphosa. No solo le entregan un país donde el desempleo ronda el 30%. A su llegada al gobierno, la segunda ciudad más grande del país se está quedando sin agua, ocho de cada diez niños menores de nueve años son prácticamente analfabetos y hay una población de casi cinco millones de personas con VIH. Por si todo eso no fuera suficiente tiene apenas un año para asegurar la permanencia de su partido en el poder, una tarea titánica si se considera el momento que atraviesa su partido, el Congreso Nacional Africano (CNA).

En octubre de 2017, la Suprema Corte de Apelaciones de Sudáfrica reabrió los 800 cargos por corrupción en contra del expresidente del país y de esa formación política, Jacob Zuma.

(Lea también: Sudáfrica: el presidente Zuma dimite tras meses de presión)

No eran las únicas acusaciones contra el exmandatario, que dimitió esta semana para Darel paso a Ramaphosa. Zuma también tenía varias investigaciones por utilizar la maquinaria del Estado empresarios allegados a su círculo privado.

“Esto va a hacer mucho más difícil que su partido logre elegir a su candidato en las presidenciales”, advirtió Gary van Staden, analista de la firma asesora NKC African Economics cuando se supo de la apertura de las causas judiciales. Era apenas una de las muchas voces que dijeron que Zuma se estaba volviendo tóxico para su propio partido.

En diciembre de 2017 Cyril Ramaphosa se convirtió en el nuevo presidente del CNA, que desde su creación goza de una fuerte reputación internacional por haber sido la plataforma política de Nelson Mandela y la lucha contra el apartheid. Ramaphosa hizo gala de su fama de negociador cuando, en menos de ocho semanas, logró que antiguo jefe dimitiera.

-¿Qué viene tras la salida de Zuma-

A pesar de que Ramaphosa logró deshacerse de Zuma, las cosas no están bien al interior de su partido.

A las acusaciones de corrupción se suman los más de 80 asesinatos de miembros de la ANC en la región de KwaZulu-Natal que, para la investigadora Xolani Dube están relacionados directamente con las malas prácticas de los miembros de la ANC. “Estos son asesinatos relacionados con la corrupción, no con la política”, le dijo Dube al periódico británico The Guardian.

Según las autoridades locales, detrás de los asesinatos den KwaZulu-Natal estarían peleas internas para ocupar cargos oficiales, posiciones altamente codiciadas porque traen consigo estatus, dinero e influencia en comunidades muy empobrecidas, lo que demuestra que Ramaphosa llega al poder con el respaldo de un partido en el que la corrupción va desde la alta dirigencia, como sucedía con el expresidente Zuma, hasta los militantes de menor rango.

Ramaphosa, que durante su juventud estuvo en la cárcel en dos ocasiones por su activismo contra la segregación racial, no es un emblema unánimemente aclamado como Nelson Mandela.

Su pasado como empresario y sindicalista que, si bien le trajo éxitos como haber mejorado las condiciones salariales de los trabajadores y forjó su fama de negociador, también le dejó episodios amargos.

En 2012, cuando hacía parte de la mesa directiva de la minera London-listed Lonmin, ocurrió la masacre de 34 mineros en huelga a quienes Ramaphosa había acusado de “comportamiento ruin”, un episodio que golpeó fuertemente su popularidad.  

También tendrá que enfrentar las divisiones al interior de su propio partido por lo que su posición para preservar el poder en las elecciones de 2019

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