Desde hoy aproximadamente mil seiscientos millones de musulmanes, incluidos los colombianos, conmemoran el inicio del mes de ayuno. En América Latina, y en especial, en nuestro país, muchos son los prejuicios que se tienen sobre esta práctica y en general sobre el islam, en gran parte debido al desconocimiento del origen y postulados de esta confesión. Veamos en qué consiste una de sus conmemoraciones más importantes.
El término “Ramadán” puede hacer referencia a varios elementos. Etimológicamente, la palabra en árabe deriva de la raíz ramda, que significa literalmente calentar o quemar pero en sentido figurativo hace referencia a “quemar los pecados”. Sin embargo, Ramadán, que también puede ser el nombre de una persona, es el noveno mes del calendario lunar islámico (diferente al gregoriano que conocemos), al que también se le conoce como el mes de la Hégira, haciendo mención al inicio del cómputo del calendario e históricamente al momento en el cual el profeta Muhammad y un grupo de sus seguidores huyeron de Meca a Yathrib (posteriormente llamada Medina) en el año 622 d.C, lugar donde el islam se terminaría de consolidar.
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En el mundo árabe (y sobre todo islámico) esta práctica se entiende como “el deber de observar el ayuno en ramadán” (sawm fi shahr ramadan), que junto con la profesión de fe (Shahadatein), el aporte colaborativo a los menos favorecidos o caridad (Zakat, erróneamente llamado limosna), la peregrinación a la Meca (Hajj, si es posible al menos una vez en la vida) y la oración (Salat, cinco veces al día), conforman los llamados “cinco pilares de la práctica islámica”.
Es importante anotar que el ayuno en este mes es de carácter obligatorio (fard) y no es el único que hay en el islam, siendo esta una tradición cercana a la que practicaban comunidades judías y cristianas en la península arábiga.
La duración del mes, y por tanto del ayuno, depende de cada año lunar, variando entre 29 y 30 días. Es importante anotar que no se trata de no comer en todo el mes como comúnmente se cree, sino de tomar algún alimento antes del alba (llamado as-Suhoor) y a partir del amanecer (cerca de las 5am), no ingerir alimentos ni bebidas hasta la caída del sol (Magrib, cerca de las 6pm). Dichos horarios dependerán también de las estaciones y el tiempo de cada territorio, por lo que en algunos países europeos, durante el verano, el ayuno durará más tiempo.
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El Ramadán no solo implica abstenerse de ingerir alimentos y bebidas, sino que tiene un propósito mucho más profundo. Se trata de evitar los malos pensamientos, las malas conductas y la actividad sexual, siendo un proceso de purificación física y espiritual que permite al musulmán ser mejor persona.
Hay una serie de excepciones durante el mes de Ayuno. De acuerdo al sheij Salah, encargado del Centro de Estudios al-Qurtubi en Bogotá, están exentos los niños, las mujeres embarazadas y que están en lactancia materna, los enfermos, los viajeros (con la condición que repongan el día de ayuno), los deportistas, en opinión de algunas personalidades jurídicas contemporáneas (aunque algunos jueguen a veces ayunando), entre otros.
El ayuno se rompe con una cena (iftar), en la cual familias, amigos y gente del común se reúnen para compartir. El sentimiento de solidaridad es tan amplio, que en algunos países del Medio Oriente y Norte de África, muchos musulmanes con gran capacidad económica, organizan mesas gratuitas de comida en las calles de pueblos y ciudades, para que las personas en situación de pobreza puedan también disfrutar de este iftar. Posteriormente, la comunidad (principalmente sunní) asiste a la mezquita para realizar la oración llamada “Tarawih”.
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Uno de los aspectos más importantes en este mes, es la lectura noche tras noche de todo el Corán (práctica denominada Jatam al-Quran), donde se destaca el recuerdo de la “Noche del Destino” (Lailat al-Qader), en la cual el profeta Muhammad recibió las primeras revelaciones coránicas. El ramadán finaliza con la festividad del “Eid al-Fitr” (fiesta de la ruptura del ayuno) o también llamado “el Eid pequeño”, en contra posición al “Eid al-Adha” (fiesta del sacrificio), que se celebra meses después.
Históricamente, el mes del ramadán fue escenario de otros sucesos importantes en el desarrollo del islam como lo fue el martirio del imam Ali (primo y yerno del profeta Muhammad) en el 662 d.C. y el nacimiento del imam Hasan (hijo de Ali y nieto del profeta) en el 625 d.C., fechas conmemoradas profundamente por la mayoría de los musulmanes chiíes.
Si bien parece ser una práctica llena de amor y reconciliación, no hay que perder de vista a las comunidades musulmanas de Siria y Yemen, quienes encontrarán en este mes un respiro a los horrores de la guerra. El sentido de reconciliación y solidaridad de este mes de ayuno debería permanecer siempre.
¡Ramadan Mubarak!
* El Colegio de México