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El padre Andrés Tamayo dio un parte de tranquilidad respecto al estado de salud del presidente depuesto de Honduras, Manuel Zelaya, ante la arremetida de la fuerza pública sobre la sede diplomática.
El sacerdote aclaró que el mandatario no ha sufrido afecciones de salud, pese a los ataques que ha recibido el edificio de la embajada, con gases lacrimógenos.
“Hemos amanecido tranquilos, siempre con las supuestas informaciones de que anoche (los militares) iban a meterse”, precisó el padre Tamayo, tras la evaluación de un equipo médico, que observó a Zelaya.
Pese a ello, el dirigente sufrió una afección en la garganta que le provocó serias molestias, como irritación, ardor y fuertes dolores de estómago. No obstante, el galeno que lo atendió, Marco Girón, descartó que se trate de un malestar serio.
Dijo que las nauseas, mareos desvanecimientos, entre otros síntomas que ha presentado Zelaya son normales y aseguró que muy pronto desparecerán.
En lo que atañe al fondo político del problema, el presidente golpista, Roberto Micheletti, dijo que está dispuesto a abandonar el poder siempre y cuando el derrocado mandatario hondureño renuncie a sus pretensiones de asumir la conducción del Gobierno catracho.