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“Ese sonido de misil nunca se olvidará”: reconstruirán viviendas atacadas en Venezuela

Ocho viviendas quedaron destruidas en la madrugada del 3 de enero en el oeste de La Guaira. Las familias del Bloque 12 de la prolongación Soublette comentan que autoridades prometieron que el lugar será reconstruido y que el proyecto podría demorar menos de seis meses. Reproducimos este reportaje de la alianza informativa #LaHoraDeVenezuela, de la que forma parte El Espectador.

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#LaHoraDeVenezuela
07 de enero de 2026 - 11:00 p. m.
Fotografía que muestra este lunes un edificio afectado por los ataques de Estados Unidos el 03 de enero de 2025, en Catia La Mar (Venezuela).
Fotografía que muestra este lunes un edificio afectado por los ataques de Estados Unidos el 03 de enero de 2025, en Catia La Mar (Venezuela).
Foto: EFE - MIGUEL GUTIÉRREZ
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“Ese sonido del misil nunca se olvidará. Mientras caían uno tras otro, abrazaba a mis hijos para intentar calmarlos. Pensaba que un misil nos mataría o que el edificio se nos vendría encima”, dice a La Hora de Venezuela Elizabeth Herrera. Es habitante de la urbanización Rómulo Gallegos, en la prolongación Soublette, parroquia Catia La Mar, al oeste de La Guaira, en el litoral central venezolano. En medio de los ataques de Estados Unidos del 3 de enero, un explosivo cayó en el Bloque 12, un edificio que queda al lado del suyo y que autoridades del Estado venezolano han prometido reconstruir.

La mujer de 45 años estaba acostada cuando comenzaron las explosiones. Cuenta que su hijo, que es de condición autista, vio todo lo que ocurrió. El joven estaba en su habitación mirando videos, sentado hacia la ventana que da a la meseta de Mamo, lugar donde queda la Academia Militar de la Armada.

En automóvil, para llegar desde la urbanización hasta la meseta de Mamo, donde queda la Academia Militar de la Armada, se debe hacer un recorrido por autopista de 4,4 kilómetros. No obstante, lo que separa el recinto militar del urbanismo es un pequeño cerro.

Esa madrugada Herrera se despertó con el ruido y el estruendo. Al mirar por la ventana de su dormitorio, lo primero que vio fueron llamas en Mamo. Por un instante, creyó que se trataba de un avión que se había caído.

“Mi hijo entra al cuarto gritando que nos están atacando y vemos cómo lanzan el segundo misil y cómo explotó en el cerro. Todo se movía. Mi esposo y mi otro hijo también estaban confundidos”, relata Elizabeth Herrera el 6 de enero, al término de una asamblea ciudadana en la que participaron autoridades del estado para conversar sobre la situación.

Herrera menciona que en medio de las explosiones la familia salió corriendo de la habitación a la sala de la casa, pero al llegar, el ventanal estalló por las ondas expansivas del tercer explosivo que logró escuchar.

En ese momento se quedaron sin luz, añade. Elizabeth, junto a su esposo y sus dos hijos, se escondieron en el último cuarto; está en el medio del apartamento. Se agacharon con las manos en la cabeza para esperar que todo se calmara, pero no fue así: venía el cuarto misil.

“Mi chamo autista nos dice ‘otra vez ese ruido’. Lo abracé y le tapé los oídos. Mi hijo temblaba. Todo se movía, las paredes y el piso. Caían sobre nosotros pedazos del techo. A uno de mis chamos le apreté la cabeza en mi pecho a la vez que le cubría el oído y me aferré con el otro brazo a mi hijo, para mantenerlos lo más agachado posible. Nos mantuvimos inmóviles hasta que mi esposo nos pidió vestirnos por si teníamos que correr”, menciona.

La reconstrucción del edificio

Elizabeth no sabía si quedarse en casa o salir a la calle. Desconocía lo que sucedía en el edificio de al lado. Un explosivo cayó sobre la estructura y dejó ocho viviendas inhabitables. Allí vivía Rosa Helena de 80 años, quien falleció luego de ser trasladada al hospital, como consecuencia de la explosión. Todo el edificio fue desocupado. Las personas se refugian en casas de familiares. Esperan del Estado celeridad porque si bien “entendemos que esto lleva su tiempo, no saben lo feo que es estar sin casa”.

Con una viga en sus hombros, un trabajador de la misión Vivienda Venezuela dice que es difícil estimar ahora cuánto tiempo podrían demorar los trabajos de reconstrucción. Están tumbando y recogiendo escombros para que luego los expertos hagan una evaluación de cada metro cuadrado del lugar. “Allí es cuando vamos a saber qué tenemos que hacer y cómo lo tenemos que hacer”, explica.

En la zona también hay efectivos de Protección Civil (PC), bomberos y policía municipal. Hay un toldo de la misión Barrio Nuevo Barrio Tricolor. Autoridades dejan ver una cartelera con detalles de la primera fase de recuperación.

Tras los daños, tienen previsto ejecutar, en esta primera fase, el levantamiento estructural de la edificación “para conocer daños”. También se prevé demoler la mampostería afectada; efectuar la recolección de escombros, hacer la limpieza general de puntos y círculos y hacer la remoción de tubería de servicio afectada. Tampoco se precisa cuánto tiempo demorarán los trabajos.

El apartamento de Jorge Cardona fue afectado. Se trata del D2 del piso 1 del bloque 12. Ahora Jorge y su padre, con quien vive, se refugian en la casa de familiares a la espera de que se reconstruya la edificación.

“Nos dijeron que iban a reconstruir las viviendas. El Estado nos ha ayudado con los alimentos. Desde el Ministerio de Vivienda nos han ayudado con lavadoras y electrodomésticos que perdimos. Nos dijeron que están en la fase de demolición para evaluar cómo quedó la infraestructura, decidir qué se debe hacer y ahí ya sabremos el tiempo. Aunque dieron la posibilidad de que sea en menos de seis meses trabajando día y noche”, señala.

Keilyn Barreto, por su parte, comenta que no estaba en su apartamento cuando ocurrió la explosión. Espera que solucionen rápido porque los afectados “no tenemos dónde vivir”.

“Hemos visto que están enfocados con la ayuda. Queremos que haya transparencia, que nos hablen con la verdad. Sabemos que eso (habilitar la construcción) lleva su tiempo y lo entendemos pero necesitamos celeridad”, destaca Barreto, mientras se lleva a cabo la asamblea.

En la actividad participaron el gobernador de la entidad, José Alejandro Terán; el alcalde, José Manuel Suárez; el vicepresidente social y territorial, Héctor Rodríguez, y el ministro de Vivienda, Raúl Paredes.

Los cuatro manifiestan su rechazo al ataque. Coinciden en que con la ciudadanía en calma y unidad es que se puede garantizar gobernabilidad en el país. Argumentan que Estados Unidos desea que el pueblo se levante contra las autoridades. Denuncian incluso que el ataque a la edificación fue “a mansalva”. Afirman que no lograrán desestabilizar a la nación.

Los funcionarios dicen a la ciudadanía que no se quedará sola y que doblarán esfuerzos hasta tanto la zona sea habitable de nuevo.

“‘Tírate al suelo’, le dije a mi hija”

Minutos antes de la intervención de las autoridades, Jesús Linares, también damnificado, asegura que interpondrá una denuncia internacional contra el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.

Relata que cuando escuchó el primer estruendo estaba junto a su hija. “Mi hija me preguntó qué sucedía. Le dije: ‘Nos están invadiendo. Tú eres mi fortaleza’”.

En el segundo estallido, cuenta, ya no era solo ruido, sino que el edificio tembló y cayeron escombros. “‘Tírate al suelo’, le dije a mi hija”, añade Linares.

En medio de la conmoción fue al cuarto de su mamá y la consiguió desorientada. Cómo pudieron salieron de la estructura. Linares cuenta que ayudó a otros vecinos a hacer frente a la situación. Entre ellos, Wilfredo González y su familia.

González y su familia esperan la reconstrucción del edificio para regresar a su apartamento, el C2 del piso 1.

González no está seguro de la hora exacta en la que escuchó el primer estallido. Estaba acostado y al escuchar más explosiones se despertó.

Al levantarse de su cama y salir de su habitación escuchó otra explosión más fuerte y tan cerca que “nos bombeó a todos”. Wilfredo cuenta que salió volando y pegó con una pared, su hermana fue bombeada hacia la cocina y su otro hermano también fue afectado.

“Cuando logramos pararnos se fue la luz y comenzamos a alumbrar con los teléfonos. Mi hermano fue quien nos sacó. Nos sacó a nosotros y a mi tía que —dice entre lágrimas— falleció, tras ser llevada al hospital”, contó. Se trata de la señora Rosa Helena, de 80 años.

La urbanización Rómulo Gallegos, ubicada en Catia la Mar, fue inaugurada el 31 de enero de 1970 por Rafael Caldera. Es también conocida como “Banco Obrero”, debido a que su desarrollo estuvo impulsado por programas de interés social.

La urbanización, que es considerada un hito en la historia de Catia La Mar, pues representó un importante desarrollo habitacional para la región en la época, en la actualidad está sumida entre la preocupación de sus habitantes que temen otro ataque, el luto de familiares que perdieron a uno de sus integrantes y la esperanza de quienes esperan tener de nuevo donde vivir.

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Por #LaHoraDeVenezuela

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