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¡A Bogotá no la destruyen dos veces!

El mismo proyecto político que gobernó a Colombia entre farsas, incompetencia y corrupción, y que hoy enfrenta una comprometida situación judicial, pone ahora la mira en la Alcaldía de Bogotá. La capital, que ya pagó una vez el costo de ese experimento, no puede permitirse que la destruyan por segunda vez.

Panorámica de Bogotá
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Es cierto que en 2022 los colombianos eligieron un presidente y una vicepresidenta que vendieron atractivas propuestas de cambio, pero que resultaron ser toda una farsa, acompañada de actos de corrupción e incompetencia gubernamental sin precedentes en la historia republicana de Colombia. La farsa fue de tal magnitud que hasta la denominada Primera Dama, al parecer, no fue ni primera ni dama.

Resulta comprensible que no pocos compatriotas, obnubilados por el deseo de cambio, acompañaran ciegamente al entonces candidato presidencial Gustavo Petro y a la candidata vicepresidencial Francia Márquez. Incluso quienes ya advertíamos que esa fórmula era una farsa, una vez ganada la segunda vuelta, albergamos la esperanza -minúscula, eso sí- de que estos personajes, al haber recibido ese encargo democrático de sus incautos -no todos- seguidores, nos dieran una grata sorpresa para bien de todos.

La verdad es que aquellos -sus instrumentalizados seguidores- y nosotros -los muy pocos ingenuos que albergamos esa mínima esperanza- rápidamente nos dimos cuenta, por torpes y desmemoriados, de que el país resultó timado por un presidente y una vicepresidenta incapaces, perezosos y rodeados -al menos- de amigos iguales a ellos, y corruptos. ¿Cómo se nos ocurrió siquiera pensar que sería posible un cambio en las costumbres políticas con dos personajes incapaces y vagos, acompañados de personajes como Ernesto Samper, Armando Benedetti, Juan Fernando Cristo, Roy Barreras, Guillermo Rivera, Guillermo Reyes, José Fernando Bautista, Luis Fernando Velasco, Alfonso Prada, Clara López y Daniel Quintero, entre otros, representantes de la peor clientela tradicional de la politiquería nacional y local?

Perdida la presidencia de la república, esta coalición gubernamental fracasada tiene ahora como meta apoderarse de la capital de los colombianos. Parte de la estrategia empieza por hacer lo que sí saben hacer: mentir y generar violencia. Los ataques bajos de Petro al alcalde Carlos F. Galán, o los aún más bajos del caricaturista Matador -una caricatura, él mismo, de ser humano- contra la primera dama Ana Lucía Pineda, así como las marchas y amenazas de Iván Cepeda de un falso segundo estallido social -nunca hubo un primero-, no son más que parte de la estrategia electoral de quienes, claro está, les quedó gustando vivir del erario sin trabajar ni producir resultados al servicio de todos, pero sí decididos para ser condescendientes con la delincuencia.

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Bogotá no puede permitir que la destruyan dos veces. Petro, como alcalde, ya lo hizo una vez, y a lo grande; pero pretende hacerlo nuevamente, en cuerpo propio o ajeno. Seguramente lo intentará en cuerpo propio, como estrategia política de defensa frente a una situación judicial cada vez más complicada, tanto interna como, sobre todo, externa. Hoy su situación con la justicia estadounidense es tan o más complicada que la de su amigo Nicolás Maduro. Pero ahí están los Bolívar -Gustavo-, las Pizarro -María José y María del Mar-, los Carrillo -Carlos- (sin ninguna relación familiar con quien esto escribe, y si la tuviera, habría tomado distancia hace rato, como corresponde), entre otros, buscando llegar a la administración distrital para hacer, a nivel local, lo mismo que hicieron a nivel nacional: destruir.

Hay opciones para que Bogotá no pierda su rumbo y siga consolidando una ciudad cada vez más humana, sostenible y competitiva. Ya se oyen nombres de mujeres y hombres de peso que podrían aglutinar a la mayoría de los bogotanos frente a las bajezas politiqueras de estos progresistas, incapaces de gobernar pero muy hábiles para mentir y crear narrativas, dejándose en no pocos casos persuadir por la misma corrupción que los permea como a ninguno.

Las elecciones de octubre de 2027 están a la vuelta de la esquina. Bogotá necesita, como nunca, a sus mejores mujeres y hombres, no solo al frente de la administración, sino en el Concejo Distrital, las juntas administradoras, la Personería y la Contraloría distritales. La única y más grave opción para que Bogotá caiga de nuevo en las peores manos es la indiferencia ciudadana.

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Comentarios
  • Gabriel(91153)•Hace 1 hora
    Bogota hace rato no responde a este tipo de llamados partidistas y servilistas. Bogota es de izquierda. Asi no les guste… hace rato…
  • Carmen(d6co2)•Hace 9 horas
    Articulo muy real! En las manos de cada Bogotano está que protejamos o que hundamos a Bogotá. Que nuestra memoria no sea corta: recordemos la catástrofe que vivió la ciudad bajo la alcaldía de Petro y el caos organizado en las calles por Petro antes de las elecciones presidenciales de 2022. NO OLVIDEMOS!
  • Juan(cnp52)•Hace 9 horas
    Ricardo y Gildardo, un par de godos que votaran por…. ¿que prohombre de la derecha? Josias Fiesco, acaso. Pilas, quye la godarria se esta transformando en fascismo transnacional.
  • Gildardo(ugm5s)•Hace 9 horas
    Totalmente de acuerdo Ricardo, felicitaciones.
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