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La memoria y el Museo

AME332. BOGOTÁ (COLOMBIA), 27/10/2026.-Fotografía del 17 de octubre de 2026 que muestra a una persona sosteniendo la réplica de un afiche que hace parte de las obras que fueron retiradas del Museo Nacional de Colombia en Bogotá (Colombia). Una bandera del orgullo gay, una camiseta de un colectivo de madres lesbianas, dibujos sobre víctimas de los conflictos armados y fotografías de antiguos diálogos de paz forman parte de las 63 piezas retiradas del Museo Nacional de Colombia, una polémica decisión que ha abierto una disputa sobre cómo se representa la memoria del país. EFE/ Carlos Ortega
“Son tan importantes las Confesiones de Carlos Castaño como la Autobiografía de la madre Laura”: Alberto Valencia
Foto: EFE - Carlos Ortega

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Dos décadas después de la Segunda Guerra Mundial irrumpe en el mundo entero la necesidad de elaborar el significado de los conflictos que habían sacudido al mundo durante la primera mitad del siglo. Los primeros fueron los alemanes. Los nietos de los que hicieron la guerra se dieron cuenta de que había que encontrarle un sentido a la hecatombe que habían provocado sus abuelos. Con esta emulación, los franceses comprendieron que había en su pasado sucesos que debían ser elaborados como era el caso del “colaboracionismo” con la invasión Nazi (1940-1944) o la Guerra de Argelia (1954-1962). Algo similar ocurrió en España. Las generaciones que vivieron la Guerra Civil (1936-1939) o el franquismo, durante la transición democrática que comenzó con la muerte de Francisco Franco en 1975, comenzaron a preguntarse por la razón de una época que había marcado sus vidas.

A partir de entonces, el “auge memorístico” se extendió por los más diversos países del mundo. En América Latina, a la salida de las dictaduras, se comenzaron a convocar “comisiones de la verdad”: la primera en Bolivia en 1982, que fue a su vez replicada en Argentina, Chile, El Salvador y Guatemala (las más importantes); al igual que en Haití, Uruguay, Perú, Paraguay, Ecuador, Honduras, Brasil e, incluso, Venezuela. Estas “comisiones” fueron centrales en la transición a la democracia que se presentó en el continente desde mediados de la década de 1980.

En Colombia, igualmente, sin que el conflicto haya terminado, hemos contado con diversas comisiones sobre todo el trabajo realizado por el Centro Nacional de Memoria Histórica que dio como resultado el informe ¡Basta ya! de 2013 y las 8.386 páginas de la Comisión de la Verdad, convocada en el marco de los acuerdos de La Habana. La idea que se impuso es que la memoria está relacionada fundamentalmente con el conflicto y, sobre todo, con la reconstrucción de la “verdad de las víctimas” o de los sectores más vulnerables. Pero tenemos que tener en cuenta que la memoria va mucho más allá.

La memoria es un mecanismo universal para toda clase de hechos sociales, que tiene que ver con la presencia del pasado en el presente bajo diversas modalidades (musicales, gráficas, narrativas) que opera como orientación de las acciones y como perspectiva para la construcción del futuro. Es un campo donde compiten distintas interpretaciones. Nadie posee la verdad definitiva, que es resultado precisamente de la confluencia de diferentes versiones. No compete sólo a las víctimas sino también a los victimarios y a los que no son ni una cosa ni la otra. No es de derecha ni de izquierda. Como “vehículos de la memoria” son tan importantes las Confesiones de Carlos Castaño como la Autobiografía de la madre Laura. En este sentido, la memoria es un componente fundamental de los procesos de democratización.

Es increíble, entonces, que en una sociedad heterogénea y diversa como la nuestra un grupo en el poder esté interesado en imponer una reinterpretación de la memoria por vía autoritaria, como ha ocurrido en los últimos días con el retiro de documentos diversos del Museo Nacional. La custodia de archivos históricos no tiene color político. El gobierno tiene en este momento tareas fundamentales que cumplir en la recuperación del control territorial, la salud, el déficit fiscal o el terremoto, como para desgastarse inútilmente en una empresa insensata, torpe, dañina y completamente contraproducente para sus propios intereses. Como dice Humberto de la Calle es como “darle patadas a un avispero en cuarto cerrado”, es decir, echarse sobre sí enemigos nuevos y perder incluso amigos que ya tenía.

Alberto Valencia Gutiérrez

Por Alberto Valencia Gutiérrez

Profesor Titular en el Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad del Valle (Cali). Doctor en Sociología Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París. albertovalencia2010@gmail.com
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Comentarios
  • Ana Maria(77100)•Hace 17 minutos
    Excelente reflexión necesitamos más profundidad y serenidad para pensar el país. Y tal vez así logremos salir de la polarización q hace daño y ruido.
  • Concha(99107)•Hace 7 horas
    Menos show y más gobernanza que harto se necesita!
  • Maria Clemencia(10942)•Hace 8 horas
    Totalmente de acuerdo
  • Melmalo(21794)•Hace 10 horas
    Si señor, que se dediquen a gobernar de verdad.
  • Hugo(14000)•Hace 11 horas
    Esa sociedad "sociedad heterogénea y diversa" necesita guardar para las generaciones futuras no solo lo que creen sociólogos de hoy ,una memoria heterogénea, y diversa pero verdadera y proporcional , un concepto difícil de entender por los devotos de una causa. Por ejemplo un simple sofá no representa el terrible evento del Palacio sin que sus propiciadores aparezcan sobre él con un fósforo encendido.
  • Diana cp(85842)•Hace 12 horas
    Que será que todos estos columnistas de pacotilla nunca dijeron nada cuando Petro retiró documentos centenarios únicos de nuestra historia constitucional para reemplazarlos por fetiches comunistas y woke, es fácil si tanto les duele pues abran su propio museo y metan todos sus símbolos y fetiches comunistas que les de la gana, que fastidio porque no los dejaron abusar del Museo Nacional
  • Tulio Claudio(70717)•Hace 14 horas
    Que pereza cargar con la memoria de tanta mierda.
  • Atenas(06773)•Hace 14 horas
    Sin ninguna pena o cohibición y así pueda sonar a presunción, no está de más sugerirle a tan pando opinador q’ ahonde en sus análisis, q’ recoja más elementos de juicio, q’ tenga más contexto, y más en asunto tan trillado como es la necesaria y urgida barrida de basura q’ demanda el Museo Nal., convertido por el ojisapo y su huestes en bodega pa exaltar a sus camaradas terroristas del M-19.Aquí en USA, pa eso, montan museos del crímen, lo tienen el FBI y otras autoridades. Atenas
  • DONALDO(67774)•Hace 15 horas
    El primer eslabón de esa cadena fue el conato de destrucción de la paloma de la paz.
  • Gines de Pasamonte(86371)•Hace 15 horas
    De acuerdo con todo lo expresado, Alberto. ¡Es duro dar coces contra el aguijón! Este “gobierno” va de tumbo en tumbo, cada medida, cada acción, cada alocución patentiza su inoperancia. ¿Qué pasó con los dineros del auxilio para los damnificados del terremoto? Bueno…, de pronto con dichos auxilios se han comprado balones. ¡Plop! Volviendo al museo, la Corte, La Fiscalía o a quien corresponda, ¿no tienen la autoridad para meter en cintura a este señor y a sus medidas arbitrarias? ¡Por favor!
  • Dionisio(cvtsc)•Hace 17 horas
    Increíble no es, Dr Valencia, lo estamos viendo en tiempo real. Pero la mano que las avispas le van a dar sí será increíble, a por palomitas 🍿
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