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¿Radio Nacional renuncia a la diversidad?

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La programación de la Radio Nacional ha sido reflejo de ajustes misionales que la emisora ha ido teniendo a lo largo de su historia. ¿Estatal, gubernamental, cultural o pública? Un acertijo aún sin resolver. 

Desde su fundación el enfoque de su programación ha sido el resultado de tensiones que han girado en torno a su propósito inicial: unir a la nación y ser referente cultural. Nación y cultura son conceptos que se fueron matizando a medida que la emisora se iba posicionando. En su discurso inaugural (1940), el presidente Eduardo Santos insistió en que la programación fuera el resultado de una actitud serena, afín al humanismo. 

Unir a la nación resultó retador. En sus inicios la emisora llegaba a la limitada audiencia de la capital y cercanías. El gobierno de Rojas Pinilla promovió una renovación de equipos que dio pie para ampliar la cobertura territorial. Pero, en realidad, es a partir de los años sesenta que la emisora logra mayor recepción. Hoy, cerca de 80 frecuencias garantizan una escucha nacional. 

El aspecto técnico es solo una parte del problema; unir a la nación implica la apropiación colectiva de un conjunto de referentes. ¿Quién y cómo se definen esos referentes? 

Una vez se fundó, la emisora fue expresión de aquello que el Estado, como instrumento legal de una pequeña élite, asumió que eran las necesidades, respuestas y contenidos que requerían los colombianos para construir su identidad. Esa élite no solo estaba conformada por jerarcas políticos, sino por intelectuales: escritores, críticos, artistas y algunos científicos. La música culta y los sosegados ritmos del altiplano tuvieron significativa predominancia. Pero, eso tan aparentemente europeizante contrastaba con miradas que procuraron volcar la atención a expresiones regionales y étnicas; de allí el juicioso registro sonoro de festivales, así como la participación de pensadores como Manuel Zapata Olivella. En suma, la emisora ha sido un dinámico ecosistema que no puede verse de manera unívoca y demuestra la riqueza que puede haber detrás de un medio impulsado por el Estado. 

Gracias a sus archivos es posible acceder a discursos pronunciados desde sus micrófonos por funcionarios públicos. En tiempos de Rojas se enlazaba la idea nación con referentes religiosos, obras de infraestructura y menciones a los trabajadores y sus sindicatos, siempre en voz del caudillo. Aquello no dista mucho del periodo Uribe, en el que por la señal televisiva del Sistema se transmitieron interminables consejos comunitarios, o del periodo Petro en el que la mención al presidente resultaba reiterada. 

 Pero ¿qué es lo público? Tendría que ver con el interés colectivo, las necesidades y soluciones a asuntos sociales, el reconocimiento del pluralismo y la participación ciudadana, todo ello desmarcado de lo gubernamental; he ahí el desafío. 

Difícilmente Radio Nacional lo ha logrado del todo. En su apertura cultural ha avanzado de manera sostenida en la divulgación de expresiones diversas. Sin embargo, la información y el análisis del acontecer social y político inevitablemente reciben presiones del gobierno de turno, aunque no siempre con éxito: es apreciable la labor de contención lograda por algunos de sus directivos del pasado. 

Para que su carácter público sea respetado, ¿sería necesario eliminar las franjas informativas y dejarla como un instrumento de divulgación cultural? ¿Es imposible informar sin sesgos? Cerca de ochenta frecuencias dejarían de aprovecharse para construir opinión pública. Capitular para dejar de dar cuenta de la diversidad de pensamiento sería una muestra de inmadurez democrática del Estado, además de una señal de desprecio sobre el periodismo y su papel social. 

Inicia un nuevo periodo presidencial y con él otro capítulo en el que la Radio Nacional será reflejo de aquello a lo que esté dispuesto el Estado para hacer respetar y brillar un medio que es sobre todo patrimonio cultural e informativo de todos los colombianos. 

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Comentarios
  • Edgar(63418)15 de septiembre de 2026 – 18:47
    Buenas columna en defensa de la RTVC pero hay un problema y es usarla como medio propagandista del gobierno de turno. Que queremos tener la BBC colombiana, correcto pero dónde están la Ley y los medios que nos lleven allá? Ahí está el problema, quien le pone el cascabel al gato,?
  • Alberto(3788)15 de septiembre de 2026 – 18:33
    En este momento es la peor de todas las escuchadas, se limita a Retransmitir la señal de Inravisión, esta, a su vez, absolutamente anacrónica. Qué desazón.
  • Lalo(70277)15 de septiembre de 2026 – 17:36
    Corrección: es "SE inicia un nuevo periodo presidencial" no "Inicia un nuevo periodo presidencial".
  • Felipe(dw15k)15 de septiembre de 2026 – 15:15
    Cuando la democracia madure, no permitirá que aquellos que quieran acabarla se lancen a gobernar.
  • Javier(dizd8)15 de septiembre de 2026 – 10:45
    Quiten ese odioso "INSP" en cada columna de opinión. El lector.suscriptor merece respeto.
  • Maria Eugenia(56068)15 de septiembre de 2026 – 08:47
    Acallar esas voces es censura.
  • Martha(69929)15 de septiembre de 2026 – 07:02
    Lastima el general espriella acabo de tajo con el Sistema de Medios Públicos!! Ya esas emisoras solo música todo el día y sin ningún fundamento, pongan ahí lo que sea.Tanto programa bueno y sobretodo los fines de semana. Y en RTVC televisión,programas de hace años!! También sin ningún fundamento.Y los trabajadores??? Lis dejaron en la calle??? Desgracia de gobierno

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