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Carta vallenata

Arquetipo del pícaro

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Nadie está exento de una mala situación. Todos podemos caer en una crisis económica, bien por un negocio que termina mal, la pérdida del empleo, una enfermedad catastrófica que afecta a un ser querido, o un hecho sobreviniente como la pandemia del COVID o un terremoto, por solo mencionar algunas causas. Sin embargo, hay un largo trecho entre tener una mala situación que nos dificulta el cumplimiento de obligaciones básicas como el pago de servicios, el colegio de los hijos, la administración del edificio, o la cuota de la hipoteca, y otra muy distinta la de ser abiertamente pícaro. De esto último es lo que trata este escrito.

En todas partes hay rufianes, malamañosos, malandros y maulas. Unos más burdos, otros de finas maneras, pero pícaros ambos, al fin y al cabo. Recuerdo cuando vivía en Bogotá a finales de los noventa, en el edificio Arboleda del Chicó (calle 92 con carrera 13) y había un vecino que casi a diario tomaba por “error” nuestro periódico. Lo devolvía después de varias horas ya leído, desorganizado y hasta con el crucigrama hecho. Cansado de su error, llamé a la suscripción de El Espectador y me hice pasar por él para verificar por qué no llegaba el diario correctamente al vecino y cuál fue mi sorpresa cuando me confirmaron que la suscripción del ‘confuso’ vecino había vencido varios años atrás. En mi segunda residencia bogotana y mi primer apartamento de soltero en Balcones del Este (calle 74 con carrera 2, en el encopetado barrio de Rosales), asistía a las no tan aburridas juntas de copropietarios y cada año salía a relucir el caso de una pareja de adultos mayores que tenía más de cinco años de no pagar la administración, pese a múltiples requerimientos, incluidos demandas, ejecutivos y embargos.

Lo cierto es que pareciera que el ordenamiento jurídico colombiano estuviese diseñado para proteger a los pícaros. Y lo dice un abogado. Desde que la Corte Constitucional (sentencia T-412 de 1992) prohibió los famosos “chepitos” para cobrar extrajudicialmente deudas a clientes morosos, hemos recorrido un largo camino en el cual los pícaros, estafadores y bribones han encontrado entre los vericuetos del derecho un verdadero blindaje jurídico. La última olla destapada es el llamado ‘Cartel de la insolvencia’, bautizado así por mi buen amigo Jonathan Malagón, presidente de Asobancaria, cartel que ha instrumentalizado las normas sobre insolvencia para personas naturales (Leyes 1564 de 2012 y 2445 de 2025) para burlar las obligaciones no sólo con el sistema financiero sino con todo tipo de proveedores (compañías de telefonía celular, energía, etc.).

Siguiendo con los ejemplos, en el edificio donde resido en Valledupar hay varios casos que rayan en lo surreal. Una inquilina debe más de dos años de arriendo y de cuotas de administración. Con mucho esfuerzo jurídico lograron el embargo de su salario en la Secretaría de Educación del Cesar -ente donde labora-, pero con tan mala suerte para el acreedor que no han podido hacerlo efectivo porque ella misma es la encargada de hacer el descuento, pues es la pagadora de la citada Secretaría. Para colmo de males, su codeudor es un subalterno de ella en el mismo ente.

Otros vecinos ‘creativos’ se idearon un escudo protector frente a los cortes de energía de Afinia por no pago. Cada vez que iban a cortarle la luz, sacaban un certificado médico que decía que eran dependientes de oxígeno domiciliario y que, por tanto, el corte de energía atentaba contra su derecho fundamental a la salud, citando sendas sentencias de la Corte (T-436 de 2024 y T-206 de 2026). Para evitarse la molestia mensual de atender al funcionario de Afinia que iba a revisar, llegaron al descaro de dejar una copia plastificada del certificado en la portería para no tener que bajar cada vez que eran requeridos.

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Por eso insisto en lo dicho al principio: nadie está exento de tener una crisis, la diferencia entre una persona honesta y un pícaro es de actitud. El honesto da la cara, hace sacrificios, se desprende de activos no estratégicos para cumplir con sus obligaciones. Si no tiene cómo pagar el colegio de sus hijos, pues los cambia a uno que sí pueda sufragar. Si no tiene cómo sostener el nivel de vida previo a la crisis, pues se muda a un barrio más modesto donde los servicios públicos son más económicos. Si no tiene cómo pagar la cuota del club social, pues vende la acción o la congela mientras se recupera y sale adelante. En fin, el honesto se adapta a las circunstancias y trata de honrar los compromisos. Y, de paso, les enseña a sus hijos que la vida tiene reveses, altos y bajos, y que estos son pruebas que, al final, nos hacen más fuertes y resilientes.

Lo que molesta y da piedra es la actitud de los pícaros. No les importa deber dos años de arriendo, uno de administración, ocho meses de colegio, la cuota del crédito, pero eso sí: los ve uno publicando fotos de viaje en Instagram, celebrando el cumpleaños de los hijos a todo taco, emperifollados de pies a cabeza con ropa de diseñador -de esos que cobran por vestido cinco o más millones- y no se pierden cuanta fiesta, ágape, o evento social exista.

Finalmente, recuerdo la historia de un “amigo” que fue ‘pionero’ en el uso estratégico de la Ley de Insolvencia cuando en una charla informal le preguntamos cómo hacía para dormir con una deuda tan grande. Él, impertérrito, respondió con la lengüita mocha que lo caracteriza: “Araújo, cuando uno debe dos mil millones de pesos uno no duerme, pero cuando uno debe más de veinte mil millones de pesos -como debo yo-, el que no duerme es el gerente del banco. Yo duermo pachidamente”.

Andrés Alfredo Molina Araújo

Por Andrés Alfredo Molina Araújo

Abogado de la Universidad de los Andes, con maestría en Derecho de Columbia University. Desde Valledupar dirige Radio Guatapurí y Cacica Stereo. Escribe sobre el Caribe colombiano, sus instituciones y su cultura.
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Comentarios
  • Eduardo Sáenz Rovner(7668)•Hace 15 minutos
    Kagajistán al fin y al cabo.
  • jomavasu(adh7f)•Hace 33 minutos
    Y como son sus amigos, no toca a los congresistas.
  • jomavasu(adh7f)•Hace 34 minutos
    Y los picaros, pastores que viven de los diezmos.
  • Fernando(82681)•Hace 41 minutos
    Molina Araujo, me suena, me suena; hablando de pícaros
  • alenpe(67430)•Hace 1 hora
    Ese proceder viene de lo aprendido en la niñez, cuando un niño hace algo indebido la familia celebra y pregona a los cuatro vientos de lo "avispado" del niño, es ahí donde nace el pícaro. Eso ocurre en la mayoría de las familias nuestras.
  • Federico(wfj43)•Hace 2 horas
    En esto de dividir a las personas entre "pícaros" y honrados (gente de mal y gente de bien) , siempre está el sesgo de que quien escribe y califica lo hace suponiendo que él o ella hacen parte del grupo de los "buenos". Como dice la sabiduría popular (y bíblica) es fácil esto de «ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio», como lo hace el impoluto columnista.
  • Mario(16018)•Hace 2 horas
    Muy buena columna, pero le faltó reseñar lo pícaros de cuello blanco que saquean el erario y cuya ley que los encubre fueron hechas a su medida.
  • Brayan Tibocha(jbw8b)•Hace 3 horas
    Ser un pícaro de marca mayor es destinar 10 mil millones del bolsillo de todos los colombianos para pagar a un costoso despacho de abogados la defensa ante la ofac (gasto que corresponde a su propio bolsillo). Los mamertos son los pícaros más grandes porque piensan que es suyo el dinero de todos los colombianos: "trencito" Carlos Ramón González, asilado en Nicaragua por el íntimo amigo del tusi cocaíno borrachín, es fiel muestra de ello.
  • Gonzalo Alirio(2011)•Hace 3 horas
    Hacerse pasar por otra persona como suscriptor no cuenta como "malamañoso", es sólo una duda.
  • chuz(6926)•Hace 3 horas
    Y donde dejar los robos por internet, las redes sociales, invierta en amazon…falso son trading o broker…estafadores…en otros robos los bancos no responden
  • Alejandro(83663)•Hace 4 horas
    Descarados también los dueños de bufetes que cotizan seguridad social con un mínimo y faltando 10 años se suben la cotización al máximo. Conozco a abogados y médicos con la misma triquiñuela.
  • Tocayo50(5582)•Hace 4 horas
    ¿Y tambien cabe aquí aquel abogado que pedía dinero para "arreglar congresistas" y luego no dar pistas sobre el dinero entregado? ¿Sabrá cristorey quien será ese abogado?
  • Frapolo(7328)•Hace 4 horas
    Para pícaros? Solo estudien la trayectoria del actual mandatario y de cómo se enriqueció, y ahora dizque va a combatir la corrupción.
  • Aurora Elena(i92pq)•Hace 4 horas
    La honestidad es el valor más difícil de cumplir en Colombia por esa moral elástica que nos caracteriza.
  • Helga66(40077)•Hace 5 horas
    Hace parte de la cultura. Un viernes de 1998, en Valledupar, siendo funcionario de la desaparecida Electrificadora del Cesar, se me acercó una señora llorando por no tener recursos para pagar el servicio. Estaba ella al limite. No tenía ni para comer. Hice lo que pude para ayudarle y siguió contando con electricidad. Mi sorpresa fue mayúscula cuando al día siguiente, sábado, me topé con la pobre señora y su séquito de hijos adolescentes en un bar de Santa Marta. De rumba a tutiplen
  • DONALDO(67774)•Hace 5 horas
    Muy buena tu columna, Andrés. Los casos que describes abundan en este país; y una de las causas es separar el ejercicio del derecho de la ética.
  • Atenas(06773)•Hace 5 horas
    A tan directa y concreta columna sobre un modo de vida, ser deshonesto o pícaro, le cae cual anillo al dedo el más perfecto ejemplo: el asqueroso ojisapo, nadie como esa sabandija encarna tal rol por donde lo miren. Atenas
  • juan(5824)•Hace 6 horas
    Como el el ejemplo viene de las élites, "pícaras" desde la Colonia, qué esperar del resto de una sociedad, que, además, desde hace casi medio siglo está aceptando, admirando, interiorizando y viviendo de acuerdo con antivalores mafiosos? Antivalores promovidos, asimismo, por esas élites desde el poder ejecutivo, legislativo, judicial, económico y mediático.
  • Gines de Pasamonte(86371)•Hace 6 horas
    Ya que menciona con lujo de detalle las picardías, muy propias de algunos colombianos, Andrés Alfredo, acude a nuestra mente la Fundación “Colombia Luz y Sonrisas”, presidida por la primera dama Ana Lucía Pineda (esposa del sheriff de nuevo cuño); la falta de transparencia sobre el dinero recaudado tras el terremoto del 10 de agosto ha sido una constante. El refrán tradicional: ¿Al alcalde quién lo ronda? Cobra vigencia total , la entidad no ha publicado el monto total del dinero recaudado.
  • RAUL HERNANDO(qdhjj)•Hace 8 horas
    Más allá de la molestia con los pícaros está la molestia con un sistema constitucional que los protege
  • Juan(cnp52)•Hace 8 horas
    Una diatriba lanzada desde la altura de una burbuja. Queda uno con la sensacion de que las grandes victimas son los honestos bancos, como lo apuntala la anecdota con el impertérrito ex-ministro Malagon. Un picaro que se graduo de tres doctorados mientras era ministro: al parecer un pionero de chatGPT.
  • Marco(53341)•Hace 9 horas
    Sinónimo de pícaro es ser arribista, señor columnista…
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