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Estupidez y adoctrinamiento

Andrés Cabal Godoy
10 de septiembre de 2026 – 02:31 p. m.

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«La destrucción de la inteligencia, dice Marco Aurelio, es una peste mucho mayor que una infección y alteración semejante de este aire que está esparcido en torno nuestro» (IX, 2). Tenía la frase subrayada desde hace años y la había sacado esta semana para pensar en el famoso adoctrinamiento y la pérdida del sentido crítico en nuestra época.     

La discusión no es nueva, aunque ahora esté de moda. Veamos el caso de Dietrich Bonhoeffer, pastor luterano alemán. Cuando los nazis llegaron al poder e impulsaron el movimiento de los cristianos alemanes, con el que intentaron cooptar a las iglesias protestantes, se les opuso desde la Iglesia Confesante. Escribió sobre la estupidez en la Navidad de 1942, en un balance de diez años de hitlerismo que repartió entre los tres o cuatro cómplices con los que conspiraba. Unos meses después estaba preso.  En 1945 fue ahorcado en el campo de Flossenbürg, semanas antes de que llegaran los aliados. 

En ese balance, este teólogo plantea una tesis incómoda: La estupidez es un enemigo del bien más peligroso que la maldad.  Es incómoda porque la palabra no significa lo que uno cree, al menos en español. Aquí la estupidez no es un defecto intelectual, sino humano. No alude a una torpeza notable para comprender las cosas, ni a la tontería, ni a la necedad, ni a la ignorancia —hay estúpidos ilustradísimos—, ni a la incapacidad para hacer algo.

De sus páginas pueden extraerse, más bien, tres rasgos fundamentales. El primero consiste en delegar el juicio propio en un tercero: maestro, padre, pastor, influencer, partido, algoritmo o inteligencia artificial.  Epicteto, que fue esclavo, enseñaba que lo único que de veras nos pertenece es el uso de nuestros juicios; quien lo delega regala lo único suyo. El segundo es la ignorancia voluntaria, eso que los griegos llamaron amathía: no saber, no querer saber y, además, celebrarlo, a diferencia de Sócrates, que sabía que no sabía nada, pero dedicó la vida a resolverlo.  El tercero es la conformidad, donde la creencia se vuelve identidad, y suscita lealtad: si alguien la discute, ya no me contradice, me ataca. Chris Ranalli lo explica en un artículo publicado en 2022: el adoctrinamiento ocurre cuando la creencia trae adherida la cláusula de que examinar cualquier alternativa es reprochable moral o epistémicamente.  Viene con el candado incorporado.

Bonhoeffer no fue el único.  En 1937, en Viena, el escritor Robert Musil dictó una conferencia sobre el mismo tema.  Fue su última aparición pública; al año siguiente huyó a Suiza, donde murió olvidado.  Musil distinguía dos estupideces.  La primera, honrada y simple, es la ordinaria, como la conocemos en el diccionario: la  del que no es capaz de armar un mueble de Ikea o cambiar una llanta de su automóvil.  Es inofensiva y hasta produce ternura.  La otra, que llamaba estupidez inteligente, no es una carencia de inteligencia sino un desajuste entre la inteligencia y el resto del hombre.  Se parece muchísimo al progreso, al talento y al mejoramiento, y por eso tanta gente decide ser estúpida.  Porque ninguno de los tres rasgos anteriores se experimenta como una degradación, sino como una virtud. 

De ahí que contra el estúpido estemos inermes, mientras que del malvado al menos intentamos defendernos.  Contra la estupidez —dice Bonhoeffer— no hay defensa: los argumentos no encuentran oído.  Los hechos que contradicen el prejuicio sencillamente no se creen y, cuando son irrefutables, se apartan como excepciones; las noticias que lo perjudican vienen siempre de noticieros opositores o de conspiradores.  Además, el estúpido está satisfecho de sí mismo y se irrita con facilidad, así que conviene tenerle más cuidado a él que al malvado.  Recordemos, además, que Bonhoeffer no escribía sobre sus enemigos, sino sobre sus antiguos compañeros de colegio y sobre los miembros de su propia iglesia, que en su mayoría se acomodaron al nazismo sin que nadie los obligara. 

Por eso su hallazgo más incómodo no es psicológico sino sociológico.  La estupidez no nace, se hace.  Toda irrupción fuerte de poder, política o religiosa contagia de estupidez a buena parte de los hombres, y no porque se les atrofie alguna facultad, sino porque los despoja de su independencia interior.  Uno conversa con ellos y siente que no habla con la persona sino con las consignas que le han ocupado.  El poder de unos pocos —escribe Bonhoeffer— necesita de la estupidez de los demás.  Y llevamos una década (quizás más) entrenándonos para eso, y estamos en un país donde la primera pregunta ante cualquier noticia ya no es qué pasó, sino a quién le sirve.

Aristóteles dejó escrito en su Retórica que hay tres maneras de persuadir: el logos, que son los argumentos y las pruebas; el ethos, que es el carácter y la autoridad de quien habla; y el pathos, que son las emociones que despierta en quien escucha.  Nuestra tradición filosófica decidió que la primera era la respetable y que las otras dos eran trampas sofistas.   Pero nuestra conversación pública no funciona con las tres, en este país polarizado las dos últimas resuelven y eligen antes de que la primera alcance a hablar.   Cuando uno le lleva datos a alguien que ya sabe de qué lado está, el interlocutor no evalúa el argumento: evalúa de qué bando viene.  Por eso Bonhoeffer sostiene que la estupidez no se cura con instrucción, sino con un acto de liberación. 

Circula por internet, sin autor conocido, una sentencia según la cual discutir con un estúpido es como jugar ajedrez con una paloma: derriba las piezas, se caga en el tablero y regresa a su bandada cantando victoria. La frase es graciosa y exacta, y por eso se comparte tanto. La mayoría la publica para declarar que ganó la discusión. Nadie la comparte pensando que ha sido la paloma. Yo tampoco. 

Andrés Cabal Godoy

Por Andrés Cabal Godoy

Andrés Cabal Godoy es ensayista y magíster en Filosofía por la Universidad del Valle. Profesor en Cali y estudioso de Montaigne y la filosofía helenística.
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Comentarios
  • Juan(58933)Hace 6 horas
    Gracias por tus oportunas reflexiones para entender esta epoca, a partir de las Meditaciones de Marco Aurelio.
  • Julio César(16529)Hace 8 horas
    siempre aprendo algo en tus columnas. julio césar londoño
  • DANIEL(93244)Hace 10 horas
    Magnífica columna; interesante y formativa. En un mundo como aquel en el que nos ha tocado vivir, resultan ser reflexiones muy enriquecedoras, que no deberíamos dejar de lado, para entender mejor a los otros, en sus maneras de pensar y de actuar.
  • HENRY(19574)Hace 10 horas
    Excelente y oportuna columna ahora que en Colombia hubo estupidez colectiva con la eleción del destripador, y el que más se destaca es un sujeto que autodenomina Atenas, quien se lleva todos los honores en esa materia
  • Jesús(90019)Hace 11 horas
    Buena columna, ojalá la lean muchos colombianos, de todos los bandos pero con la mente abierta; seguro que rescata a algunos de la estupidez.
  • Contrapunteo(18670)Hace 15 horas
    Agradable y cierta su columna.
  • juan(5824)Hace 18 horas
    Agrego, parafraseando: Carlos M. Cipolla define al estúpido como aquel que se hace daño a sí mismo y a los demás.
  • Atenas(06773)10 de septiembre de 2026 – 20:54
    Ehh, qué tijera de la censura tan rápida, no obstante q’ con rapidez escribí mi acertado comentario más veloz fue la cuchilla de esa inquisición. Por algo me censuran, no lo hacen en vano. Atenas.
  • Laura(dv608)10 de septiembre de 2026 – 20:38
    ¡Hace falta una columna de estoicismo!
  • alberto(rx4s9)10 de septiembre de 2026 – 19:57
    Qué bueno que haya uno que otro columnista en el EE que no sea estupido y se encuentre dentro de los que ahora aplauden «El traje nuevo del Rey». Muy interesante su columna Don Andrés. Recuerda tener que utilizar el cerebro.
  • Alberto(3788)10 de septiembre de 2026 – 19:41
    Muy buena columna. Gracias.
  • Gines de Pasamonte(86371)10 de septiembre de 2026 – 19:18
    Leí tu columna a ojo de buen cubero y ahora la releo ya en casa y encuentro varios asertos. Veamos: “La estupidez no nace, se hace”. ¡Nada más cierto! Rober Musil en “El hombre sin atributos” nos muestra a una Diotima, paradigma de lo que señalas, una estupidez que compite con su belleza. “Cuando el dedo señala la luna, el estúpido mira el dedo” reza el proverbio chino, aunque no faltará otro imbécil que mire la luna.
  • Laura(dv608)10 de septiembre de 2026 – 16:43
    Excelente. Por lo único que quiero ser influenciada es por una filosofía práctica, por los estoicos y todo aquello que me enseñe a tener una idea propia y mantenerme en un pensamiento crítico.
  • Gines de Pasamonte(86371)10 de septiembre de 2026 – 16:40
    Discutir con un estúpido es equivalente a enseñarle a cantar a un cerdo, se pierde el tiempo y se irrita el porcino.
  • elsy(cww3c)10 de septiembre de 2026 – 16:08
    Excelente columna..pertinente en estos momentos que estamos atravesando..
  • Olegario(51538)10 de septiembre de 2026 – 16:02
    Discutir con un estúpido es lo mismo que discutir con un FANÁTICO. Y cómo abundan en este foro de EE! Esos creen únicamente en SU verdad, sin matices de ninguna especie.
  • Mario(196)10 de septiembre de 2026 – 16:00
    mientras tanto ABE autoriza el porte de armas, le entrega los fondos de la reconstruccion a su esposa, invita a los fondos pensionales a sacar la plata del pais a sitios donde las leyes colombianas no aplican, autoriza el fracking que contamina acuíferos en zona de abastecimiento de agua o zonas que viven de agua de pozo…. nada mal para un mes de trabajo….
  • Tulio Claudio(70717)10 de septiembre de 2026 – 15:44
    Que cosa tan estúpida, darle protagonismo a los estúpidos; habráse visto semejante estupidéz ?
  • Tulio Claudio(70717)10 de septiembre de 2026 – 15:44
    Que cosa tan estúpida, darle protagonismo a los estúpidos; habráse visto semejante estupidéz ?
  • Tulio Claudio(70717)10 de septiembre de 2026 – 15:44
    Que cosa tan estúpida, darle protagonismo a los estúpidos; habráse visto semejante estupidéz ?
  • Tulio Claudio(70717)10 de septiembre de 2026 – 15:44
    Que cosa tan estúpida, darle protagonismo a los estúpidos; habráse visto semejante estupidéz ?
  • Camilo(0kmc6)10 de septiembre de 2026 – 15:29
    Le difícil de la estupidez es cuanto me aplica. Cada quien construye la suya mientras vive y se retuerce en ella por los caminos de la existencia. En algún sentido, siempre atesoramos un pedacito que nos es muy propio.
  • Carlos Eduardo(67060)10 de septiembre de 2026 – 15:07
    Excelente columna, muy bien expuestas sus ideas y reflexiones, deja mucha para pensar y analizar.

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