3 Jul 2018 - 2:00 a. m.

Cuando la puerca torció el rabo

Me encantan los refranes populares. Tienen toda la sabiduría contenida en expresiones simples, sencillas, sin arandelas. Son directos y al grano.

Cuando las decisiones, propuestas, leyes y programas, que en principio tenían un objetivo loable y fueron concebidas de buena fe para obtener óptimos resultados y mejorar las condiciones del país, se fueron complicando, distorsionando o desmoronando como castillo de naipes con el pasar de los años y se convirtieron en antros de corrupción y clientelismo, se utiliza la máxima expresión: “cuando la puerca tuerce el rabo”. Es decir, que la cosa se jodió.

Me refiero puntualmente a una idea concebida durante los finales de la administración del gobierno de Belisario Betancur, que entró en vigencia durante el gobierno de Virgilio Barco y fue aplaudida con entusiasmo y acogida por todos los colombianos. Se trataba de que los alcaldes y gobernadores fueran escogidos por elección popular, dando un paso adelante en nuestra lenta y rudimentaria democracia.

Se acabaría de una vez por todas con los años y años de mandatarios escogidos a dedo por los presidentes de turno y sus roscas políticas. Se le daría al pueblo, al ciudadano común, la posibilidad de elegir sus gobernantes en sus departamentos y municipios. Se acabarían los gamonales, las herencias políticas y los favoritismos. ¡Una idea estupenda! Habría libertad y participación ciudadana.

Yo misma, recuerdo, me entusiasmé con este avance. Trabajaba en Procomún, una entidad sin ánimo de lucro dirigida por Rodrigo Escobar Navia, dirigente incorruptible que terminaba su período como ministro de Educación de la era Betancur. Una casona antigua de La Candelaria era la sede. Recuerdo su portón verde, su patio interior, su ambiente cálido y agradable, donde las ideas en beneficio del país, sin ánimos personalistas o de lucro, eran evaluadas y bien recibidas por el exministro Escobar.

Tuve la suerte de conocer dos jóvenes fotógrafos caldenses que se habían recorrido el país entero registrando esa celebración única, municipio por municipio, en fotografias únicas e irrepetibles. Recuerdo a Otto Morales Benítez ayudando a conseguir los fondos necesarios para la publicación del libro, para que esa fecha histórica quedara grabada en la memoria de los colombianos. Recuerdo cómo logramos la impresión de un libro con fotografías a todo color y que un ejemplar fuera entregado gratuitamente en las sedes de todas las Alcaldías. Registro único. Irrepetible.

Pero la puerca torció el rabo. Y la elección popular de alcaldes se prostituyó de la manera más aberrante. Entre las mafias, los narcos, los politiqueros ávidos de poder y los “intocables” que manejan las votaciones han convertido este proyecto en una vergüenza nacional que parece no tener solución. Basta mirar lo que sucede en Cartagena, con alcaldes de paja manejados por las mafias intocables que ningún gobierno se atreve a poner en cintura porque dan votos a los presidenciables, concejales, ministros y etc.

La puerca definitivamente torció el rabo y no sólo en este asunto. ¡Miren alrededor!

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