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El show de la descentralización

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Blanca Inés Durán
07 de agosto de 2026 - 05:05 a. m.
“Descentralizar no es replicar los antiguos Consejos Comunales ni posesionarse fuera de Bogotá. Exige reformas de fondo”: Blanca Durán
“Descentralizar no es replicar los antiguos Consejos Comunales ni posesionarse fuera de Bogotá. Exige reformas de fondo”: Blanca Durán
Foto: Gustavo Torrijos Zuluaga
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Desde que se conoció su triunfo, Abelardo de la Espriella ha insistido en que las regiones serán su prioridad: gobernar desde Barranquilla, hacer empalmes territoriales y posesionarse fuera de Bogotá. Tras un intento fallido de hacerlo en una brigada militar en el Cauca —rechazado por varios congresistas—, trasladó el acto a Cali. El mensaje es claro: proyectar la imagen de un presidente distante del centralismo bogotano.

El debate sobre la descentralización en Colombia no es un asunto menor. La concentración del poder y los recursos en Bogotá, la Sabana y un puñado de grandes capitales han limitado el desarrollo armónico del territorio y perpetuado las brechas estructurales. Las oportunidades para crecer, estudiar o emprender en Bogotá o Medellín no se parecen en nada a las que ofrecen Guainía, Vaupés, Guaviare, La Guajira o el propio Cauca.

Y el problema no es solo de solidaridad con los territorios apartados. El 70 % de la población colombiana vive en la región Andina, que corresponde apenas al 25 % del territorio nacional: estamos embutidos en una franja del país que ya empieza a quedarse sin agua y sin tierra fértil, cubierta de cemento en sus sabanas más productivas. Descentralizar no es solo pensar en las regiones apartadas: es dejar de densificar una zona que ya no da más.

Por eso la descentralización merece estar en el centro de la discusión pública. Pero hay una diferencia de fondo entre descentralizar la gestión estatal y trasladar el aparato gubernamental para generar impacto mediático. Cambiar de sede un acto protocolario, o sesionar desde una región, no equivale a la autonomía territorial ni al fortalecimiento institucional que reclaman esos lugares.

Ya lo vimos con Iván Duque, que multiplicó los consejos y eventos en Leticia y otros puntos de la Amazonía. Pese a la visibilidad, la presencia institucional no se tradujo en transformaciones estructurales: no hubo inversión sustancial en vías, no bajaron los costos de la canasta básica ni se consolidaron alternativas productivas frente a las economías informales o ilícitas. La foto del presidente en el territorio, por sí sola, no mueve la aguja de las dinámicas socioeconómicas.

El nuevo Gobierno todavía no ha gobernado, y es justo reconocerle el beneficio de la duda. Pero si el precedente que está sentando es el de la puesta en escena, conviene decirlo desde ya: descentralizar no es replicar los antiguos Consejos Comunales ni posesionarse fuera de Bogotá. Exige reformas de fondo en la distribución de recursos y en la arquitectura tributaria: incentivos fiscales genuinos para que las empresas se instalen fuera de las grandes ciudades, y educación superior regional con investigación pensada para la vocación productiva de cada zona.

Las causas de la desnutrición en el Chocó no son las de La Guajira: cada territorio exige soluciones propias, no fórmulas estandarizadas desde el centro. Y hay un riesgo que conviene nombrar desde ya: que descentralizar, al estilo De la Espriella, termine significando ignorar a Bogotá, como lo ha hecho la mayoría de los gobiernos nacionales, que solo han invertido en la primera línea del metro y le han dejado a los bogotanos sus grandes problemas sin resolver.

Es válido y necesario que la nueva administración ponga la descentralización sobre la mesa. Pero el indicador de éxito no será el número de viajes presidenciales ni la cobertura mediática, sino la asignación presupuestal y la transferencia efectiva de competencias. Si el discurso regional se queda en la foto y el protocolo, Colombia repetirá un ciclo ya conocido: presencia mediática en las regiones, centralismo intacto en las decisiones que de verdad importan.

Blanca Inés Durán

Por Blanca Inés Durán

Bogotanóloga, ingeniera industrial y gestora pública.
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