6 May 2022 - 5:30 a. m.

Reivindicación del centro político

No creo que haya habido un relato más nocivo en los últimos tiempos que la desacreditación del centro político.

No sólo en América Latina, también en Estados Unidos y en Europa han ganado enorme protagonismo los promotores de cambios radicales que, independientemente del disfraz que usen, izquierdistas o derechistas, prometen siempre lo mismo: deshacer el sistema “neoliberal” y globalizador, y devolverle el poder a la gente. Los que disparan desde la izquierda señalan la creciente desigualdad económica y la falta de inclusión social; quienes lo hacen desde la derecha recelan de las olas migratorias, la pérdida de empleos y las amenazas a la identidad nacional. Ambos quieren deshacerse de los organismos supranacionales —bien sea la OTAN, la Unión Europea o la OEA—, de las élites y de los expertos, y ambos tienen una obsesión malsana por el pasado. La izquierda, por lo “originario” o lo vernáculo; la derecha, por los tiempos de grandeza patriótica. Los dos quieren refundar los países para que tengan una connotación étnica: plurinacionales, los izquierdistas; nacionales, los derechistas.

Síguenos en Google Noticias