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La indignación y el marco que aceptamos

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Hace ocho meses escribí una columna en este medio sobre el sándwich de la verdad. Se trata de una técnica para que medios, periodistas y públicos no convirtamos cada provocación política en noticia al repetirla con indignación. Me interesa ahora ampliar la pregunta: qué papel tenemos en la construcción del discurso y qué responsabilidad implica asumirlo.

La batalla cultural de De la Espriella sirve como ejemplo. Desde el inicio de su gobierno, su discurso ha puesto en el centro la recuperación de la familia, el mérito, la disciplina, la patria y la fe en Dios, mientras el presupuesto aparece como argumento recurrente para justificar decisiones como la suspensión de los Premios y Reconocimientos del Programa Nacional de Estímulos, un programa que funcionaba desde hace 27 años y cuya interrupción dejó sin evaluación 1.308 propuestas que ya habían superado la verificación de requisitos. La medida provocó protestas de artistas y gestores culturales frente al Ministerio de Cultura y coincidió con la discusión sobre la reducción proyectada del presupuesto de Cultura para 2027.

Luego vino la perla de Sergio Esteban Vélez al Caro y Cuervo. Antes de posesionarse, había descrito la institución como un “fortín del marxismo cultural”. Ya como director, ha usado las redes oficiales para leer a Andrés Caicedo desde la “rebeldía extrema”, las drogas y el rechazo a las normas y a Gonzalo Arango desde su tránsito de la anarquía y el ateísmo hacia Dios. Por supuesto, todos nos hemos indignado. Titulares, columnas, trinos, académicos y escritores hemos discutido sus palabras. Y ahí está el primer triunfo de su batalla: todos terminamos hablando en sus términos.

Acá aparece entonces a lo que me gustaría llamar retórica de la indignación. No porque no debamos indignarnos, porque indignarse sea irracional ni esas decisiones no merezcan crítica. El problema aparece cuando la indignación se convierte en el mecanismo que organiza la conversación. El provocador escoge las palabras y sus adversarios las repiten. Quien provoca empieza a dibujar el conflicto mientras el resto empezamos a ocupar disciplinadamente el lugar que nos asignan.

El profesor Maurice Charland llamó “retórica constitutiva” a aquella que no busca simplemente convencer a un público que ya existe, sino constituirlo: decirle quién es, qué comparte y contra quién se define. Una “batalla cultural” funciona mejor cuando efectivamente aparecen dos ejércitos. Cada respuesta horrorizada puede confirmar que existe eso mismo contra lo cual el discurso decía estar combatiendo.

La teórica feminista Sara Ahmed permite entender por qué la indignación es especialmente poderosa. Las emociones, plantea, no pertenecen solamente a quienes las sienten, ellas circulan. Se adhieren a palabras, cuerpos y símbolos y, al circular, producen alineamientos. La indignación nos reúne alrededor de aquello que rechazamos, pero simultáneamente vuelve más nítido aquello que rechazamos. “Marxismo cultural”, “woke”, “tradición”, “valores”: de tanto refutarlos podemos terminar convirtiéndolos en las categorías naturales de la discusión. En otras palabras, el rechazo no necesariamente interrumpe la circulación del discurso que rechaza; puede acelerarla.

La alternativa, obviamente, no es el silencio. Es negarse a que la provocación decida dónde mirar. Si el director del Caro y Cuervo quiere que discutamos su interpretación de Caicedo, quizá corresponda discutir qué ocurre con la investigación, las publicaciones, las lenguas indígenas, los recursos y la misión de la institución. Si el Ministerio de Cultura declara una batalla cultural, quizá debemos mirar con lupa el presupuesto, su ejecución y sus resultados.

La indignación cree estar afuera del discurso que combate, cuando muchas veces ya tiene un papel escrito dentro de él. Al responder indignados, podemos estar aceptando, sin darnos cuenta, el escenario, los términos y hasta los personajes que la provocación ha dispuesto. Ese es el problema: a veces no solo amplificamos al poder cuando nos indignamos con él. También le ayudamos a definir quién es.

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Comentarios
  • Santiago Alonso(2jnx4)•Hace 3 horas
    Gracias al nuevo director del Instituto C y C, muchas personas se enteraron: 1. Que el Instituto Existía 2. Que existió un tal Gonzalo Arango y que era un filósofo y académico Colombiano. 3. Que un joven llamado Andrés Caicedo dejó a su corta vida una gran huella en la cultura de Cali y de Colombia. Como estrategia de marketing cultural creo ha sido bastante buena. Que mejor que una buena controversia para motivar el deseo de conocer y enterarse sobre 🧍‍♂️y 🏫 que marcaron la historia de 🇨🇴
  • William(41808)•Hace 6 horas
    Cuando la indignación es en contra del poder que nos afecta a nosotros mismos estamos amplificando y ayudándolo a definirse como poder. En cambio cuando la indignación es por el maltrato que sufren los más pobres y vulnerables no solo amplifica y define a estos y a nosotros mismos, sino que estamos invisibilizando y acabando con ese nefasto poder. Y es que el resentimiento empatico o indignación moral es la fuerza más poderosa que hay contra la injusticia.
  • maribel(mypzj)•Hace 8 horas
    Totalmente de acuerdo.
  • Hernando Hely(45792)•Hace 8 horas
    Gracias, de acuerdo, en el contexto de la llamada batalla cultural deliberada y estratégicamente se acuñan casi que al unísono por todos los medios posibles y simultáneamente unos términos y conceptos, de una forma provocativas de tal manera que provocan eso indignación y con la indignación viene la reacción casi que automática, genuina pero esa ya es una victoria premeditada de la batalla cultural planteada pues distrae de lo profundo y sustancial, de las decisiones presupuestales y estructural
  • Juan Camilo(26735)•Hace 12 horas
    Gracias
  • Mario Giraldo(196)•Hace 13 horas
    Me alegra ver que caiste en cuenta. Que mientras ABE los distrae y los emboba, el pais sigue con sus problemas de pobreza, desempleo, transferencias a EPSs, salida de dineros de las pensiones, BanRepublica trabajando para los bancos, fondo de desastres en manos de la esposa, entrega de paramos a mineras…
  • Brayan Tibocha(jbw8b)•Hace 13 horas
    Petro también tenía una extraordinaria técnica para gobernar la narrativa nacional y desviar de la opinión pública los numerosos escándalos de su gobierno: cuando se revelaron los WhatsApps entre Nicolás y Day Vasquez quejándose que por la rumba, las drogas y la prostitutas que había metido petro en su cuarto de hotel en Cartagena, había desatendido numerosos compromisos de campaña en Cartagena y Barranquilla. Al mismo instante de esta revelación se inventó una guerra con el Perú.
  • Juan Antonio(45350)•Hace 15 horas
    El VICE PINOCHO DEL OPUS DEI!!!
  • Juan Antonio(45350)•Hace 15 horas
    Qué se puede esperar de un país gobernado por un PRESIFRENTE THERIAN Y SUS SECUACES FASCISTAS. Firmes por la Plata!!! Y esquilmar pendejos!!!
  • Álamo(88990)•Hace 16 horas
    La mejor tarea, ¡y urgente!, frente al maltrato continuado, es enfilar esfuerzos hacia las elecciones 2027. Para eso también servirán los resultados de la investigación sobre presupuestos y ejecución, entre otras.
  • Francisco(28018)•Hace 18 horas
    No tiene ningún sentido desgastarse controvirtiendo las ideas antidemocráticas del gobierno del abogado bufón. La mayoría del círculo de De la Espriella tiene un montón de enredos de corrupción y conflictos de interés. Las críticas deben ir ahí. Solo unos pocos periodistas lo están haciendo. Con solo el 5 % del control político que le hicieron los medios a Petro, el nuevo monstruo estaría menos desbordado.
  • Rafael(27300)•Hace 19 horas
    Seguramente nos quieren distraer montando rollos aqui y allà mientras hacen de las suyas. Mira q mientras hay escàndalo xq camina entre muertos embolsados, no nos habíamos fijado que todos los caidos son de una misma banda, la otra al parecer o aporta pistas o simplemente se beneficia de la competencia disminuida?
  • HECTOR FERNANDO(32901)•Hace 19 horas
    Estos ignorantes no nos imponen una guerra cultural sino una alienación cultural con una seudocultura ideologica liderada por falsos beatos, pastores, gobiernos extranjeros, cuyo único interes es el billete de diezmos, contratos estatales, nombramientos y partidas presupuestales.
  • Maria Eugenia(56068)•Hace 20 horas
    La indignación puede ser reflexiva,observar,pensar y luego actuar con altura.
  • baltasar(622)•Hace 20 horas
    Catalina:muy dicientes sus reflexiones.La invito en conjunto con otros colegas columnistas a que las compartan con Don Fidel y su equipo periodístico.Es cierto que esta noble tribuna del periodismo fue obligada por sus propietarios(ultraderecha) a callar todo sobre el emergente y histriónico y peligroso GRAN DICTADOR Abelardo de la Espriella.,pero algo de dignidad les debe quedar
  • Antoine(88872)•Hace 21 horas
    Detrás de bambalinas, se canceló (seguramente por orden subterránea del estafador, corrupto e inculto De la Espriella) el concierto de la paz en el teatro de Colsubsidio en Bogotá. Y entonces, debemos callar porque si escribo estas líneas estoy indignado. Si no se puede hablar de paz, sino de aplaudir que andar con un revolver adherido a la cintura nos hace más pacificos. Lamentable por el túnel oscuro que empieza a trasegar Colombia!!!
  • Nelson(11961)•Hace 21 horas
    Igual, las limitadas apreciaciones del director del Instituto Caro y Cuervo también han servido para releer a Caicedo y Arango; precisamente, esa lectura arrojará a su lugar tales apreciaciones
  • DONALDO(67774)•Hace 22 horas
    Hay que reconocerle al director del Caro la curiosidad que ha despertado alrededor de Caicedo y Nadaístas. Lo suyo tiene tufillo de censura, y no hay mejor propaganda para un escritor que la prohibición, que lo diga el best seller de nuestra literatura, Vargas Vila. ¡Editoriales, alisten reediciones!
  • Atenas(06773)•Hace 22 horas
    Cata, porfa, cuídate de no incurrir en el otro extremo de lo q’ agria/ criticas: ser parte del tribunal de la inquisición q’ montan los q’ se consideran intelectuales, o seudointeletuales, contra aquel q’ ose criticar su evangelio, y peor pa quien cuestione su argolla de compromiso con la infame izquierda, enceguecidos como viven defendiendo su atroz causa. Atenas
  • jorge(96713)•Hace 22 horas
    Respetable tu apreciación. Sin embargo, estar discutiendo sobre Caicedo tiempo después de su último viaje no beneficia su legado?. Creo que sí
  • Ganimedes(64121)•Hace 22 horas
    Esto apenas comienza, se vendrán cosas peores en este país no solo en la cultura sino en otros campos.
  • Alba Lucia(15953)•03 de octubre de 2026 – 02:41
    Si Catalina. Muy interesante. Y de acuerdo. el uso del lenguaje y su complejidad, creo que lo abordas muy bien en tu columna. Quedo pensando en lo importante del nivel de profundidad del periodista y capacidad de plasmar sin que de uno u otro lado se manipule. En tu escrito escrito hecho con tranquilidad hay una esencia de indignacion con esto que esta ocurriendo en el sector cultual. Necesitaremos creatividad y fuerza para vigilar y defender la posición de quienes indignados por hoy…estamos

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