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16 Dec 2015 - 2:00 a. m.

Pretelt, el antipersonaje del año

Pretelt, el tristemente célebre Pretelt, cuya figura y apellidos ingresaron a la historia negra del país este año por la mancha que le puso a la imagen internacional de la Corte Constitucional, le ganó la batalla a la moralidad pública porque, además de su cinismo ilimitado, ha contado con el apoyo de casi todo el mundo:

De Alejandro Ordóñez, quien viene actuando como jefe de los abogados De La Espriella y Gómez Pavajeau, defensores de lo indefensable; del bloque costeño del Congreso, para el que su lealtad regionalista es más importante que el país; del segundo y tercer bloques de la derecha conservadora y de la ultraconservadora-uribista, dispuestos a darle la espalda a la decencia con tal de mantener su “cupo” en el alto tribunal; de la mayoría de los medios indiferentes ante el pasado turbio de un magistrado que todavía se atreve a dictarnos sentencias; de los colombianos de a pie que no salimos a manifestar nuestra indignación ciudadana y hasta de los miembros de las otras altas cortes que guardan silencio cobarde frente a un escándalo que los salpica porque refleja su tolerancia con la corrupción y su apego al statu quo judicial, lujurioso de poder.

Escribo esta columna antes de la plenaria de la Cámara, citada ayer por quinta vez para votar la aprobación o la negativa a la acusación a Jorge Pretelt Chaljub por su presunto intento de torcer un fallo de tutela a cambio de $500 millones de pesos. Pero me atrevo a anticipar que, tal como se han desarrollado las plenarias anteriores, no pasará nada que le quite el sueño al imputado*. Por el contrario, llegará 2016 con un proceso suspendido que lo favorecerá pues el Congreso entra en receso hasta marzo del año entrante. Efectivamente, las sesiones anteriores transcurrieron entre dilaciones, recusaciones, impedimentos, ausencias y miedo ¿A qué o a quién? ¿Es verdad que hay halagos y amenazas, garrote y zanahoria (ver fotografías al final de la columna)?

Cuando uno debe algo, se esconde. LaPresidencia de la corporación decidió sacar a los periodistas del recinto de discusión y los ubicó a distancia para que no pudieran captar de primera mano lo que acontece. En cambio, ubicó en antesala privilegiada al abogado De La Espriella quien, sentado en cómoda silla, supervisa lo que ocurre en el salón y vigila a los miembros de la Cámara; llama por celular, quién sabe si a los propios asistentes, para codirigir el curso de las discusiones; se encuentra con los representantes que salen a conversar con él, seguramente, para pedirle instrucciones. El lunes pasado, el serio representante Germán Navas Talero, el mismo que descubrió y denunció la yidispolítica, protestó, furioso, por las leguleyadas con que quieren cubrir la complicidad con el investigado Pretelt, y advirtió que podría denunciar penalmente a sus colegas: De La Espriella ha maniobrado con seis recusaciones, en una sesión; siete, en otra, y 14, en la de hace dos días, para obligar a la plenaria a suspender el asunto que concierne a su cliente.

Navas, sin pelos en la lengua, pidió explicaciones a las directivas de la Cámara: “Quiero que ustedes le expliquen a la plenaria por qué razón se ha modificado el orden del día, qué argumentos jurídicos puede haber ahí, o qué intereses… Las recusaciones ‘tinterillescas y burletas’ no tienen cabida. Ustedes no pueden poner la soberanía del Congreso al servicio de argucias no muy santas. Quiero explicaciones precisas. De lo contrario, acudiré a la Corte (Suprema) a denunciarlos por prevaricato”. Sin embargo, lo cierto y triste es que Navas está solo en el recinto y Pretelt Chaljub, acompañado de infinito número de cooperantes. Hay que aceptar la realidad: este togado de vergüenza ganó, de sobra, el título de antipersonaje del año, valga la cacofonía, por el daño que le hizo a la institucionalidad colombiana en 2015.

* Pasadas las 7 de la noche y advertida de que podría ser denunciada por prevaricato por omisión, la Cámara votó aprobando la acusación a Pretelt y enviando la acusación al Senado.

Fotografías:

1. Abelardo De La Espriella, en el Congreso, reunido con la secretaria de la Comisión de Ética, María Teresa Gómez Azuero (Conservadora), comisión encargada de resolver las recusaciones que De La Espriella presentó contra 29 representantes en tres sesiones diferentes de plenaria de la Cámara, con lo que se pretende dilatar la votación para apoyar o negar la acusación a Pretelt. (Ver foto 1 y foto 2).

2. Abelardo De La Espriella, en el Congreso, reunido con Luis Eduardo Díaz Granados, representante barranquillero por Cambio Radical. (Ver foto). 

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