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¿Cómo formar a los ingenieros del siglo XXI? El diálogo entre saberes es clave

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Hace 165 años se expidió el decreto con el cual nació la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Colombia. En ese momento, nuestra sociedad estaba inmersa en guerras y revoluciones y, como lo narró el sociólogo e historiador Alberto Mayor Mora, el surgimiento de esta institución fue un “destello de racionalidad” en medio “del estruendo de los cañones y el humo de las batallas”.

Pasaron algunos años y la Facultad, junto con sus egresados, comenzó a dar los primeros frutos a la sociedad. En 1887, por ejemplo, los primeros exalumnos lideraron la fundación de la Sociedad Colombiana de Ingenieros, que hoy en día sigue siendo una de las agremiaciones académicas más importantes del país. 

Cuatro años después culminó sus estudios en esta facultad Julio Garavito Armero quien, junto con Francisco José de Caldas, ha sido uno de los científicos más importantes de la historia de Colombia. Entre sus logros está haber hecho cálculos sobre las fluctuaciones lunares y su influencia sobre el clima, las corrientes hídricas y los hielos polares, además de haber precisado la latitud de Bogotá.

Ya entrado el siglo XX, los egresados de esta Facultad fueron fundamentales en el desarrollo de la infraestructura de la Nación. Algunos se destacaron en la construcción de los ferrocarriles y otros trabajaron en importantes edificaciones, como el actual edificio de la Biblioteca Nacional, en Bogotá, el cual fue diseñado por el exalumno Alberto Wills Ferro.

Sin lugar a dudas, los desafíos que hoy nos presenta el mundo son distintos a los que enfrentaron la facultad y los egresados de los siglos XIX y XX. De acuerdo con las Naciones Unidas, actualmente la humanidad afronta serios retos como el acceso al agua potable, el desarrollo de infraestructura de saneamiento, la alimentación de la población, el cambio climático, el desarrollo y uso de la energía, la inteligencia artificial, la seguridad en internet y los macrodatos, entre otros.

La complejidad de estos desafíos requiere que los ingenieros del siglo XXI desarrollen soluciones científicas sólidas (como lo hicieron los expertos de los siglos XIX y XX), pero que además lo hagan bajo criterios de empatía, humanidad y justicia.

Dicha necesidad invita a las distintas facultades de ingeniería a formar profesionales que no solo se destaquen por sus conocimientos y pericia técnica, sino que también lo hagan por sus capacidades de trabajo en equipo, comunicación, pensamiento crítico, interdisciplinariedad y creatividad.

Para lograr ello, las distintas facultades de ingeniería (y las diversas áreas del saber) debemos recordar que los desafíos sociales no son áreas exclusivas de un determinado campo de conocimiento. Por el contrario, los distintos retos requieren abordajes humanos e integrales que se construyen a través de diálogos fluidos entre las ciencias sociales, las ciencias naturales, la ingeniería, las artes, la medicina y las diversas disciplinas y saberes.

Con el fin de tender esos puentes, la Facultad de Ingeniería inauguró, en el primer semestre de 2026, la “Ruta Curricular del Agua”, en la cual los estudiantes se forman sobre el recurso hídrico desde distintas aristas. En dicha ruta participan, junto con Ingeniería, las facultades de Ciencias, Ciencias Económicas y Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de Colombia.

Esta experiencia académica ha generado un diálogo de disciplinas que ha dejado satisfacciones y enseñanzas a los estudiantes, profesores y a la sociedad en general. Sin embargo, la dimensión de los retos actuales demanda la creación de otras rutas similares en temas como la inteligencia artificial, la ciencia de datos, la transición energética y la seguridad alimentaria, entre otros.

No se debe olvidar que el objetivo principal del saber es el servicio. Y dadas las complejidades del mundo contemporáneo, los ingenieros necesitamos seguir tejiendo puentes con otras disciplinas y saberes para aprender de ellas, y ellas de nosotros. De ese modo, garantizamos que la ingeniería siga siendo un baluarte de racionalidad, esperanza, pertinencia y humanidad para la sociedad, como lo ha sido para el país la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Colombia.

*Profesora titular del Departamento de Ingeniería de Sistemas e Industrial y decana de la Facultad de Ingeniería de la Sede Bogotá – Universidad Nacional de Colombia.

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Comentarios
  • David(0vhxw)Hace 1 minuto
    Que buena columna arriba la UNIVERSIDAD NACIONAL.

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