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Tres fuerzas resultaron vapuleadas en estas elecciones del Brasil: la fiebre neoliberal, el ultraconservadurismo en política y en religión, y el militarismo de los Bolsonaro. En dos semanas dramáticas extendió Lula a la sociedad entera su advertencia contra la autocracia que, entre monedas y camándulas, traía el contendor en las alforjas. Con diez millones de votos nuevos, rompió la tendencia victoriosa del trumpismo en América Latina; y puso en barrena la añoranza del Bolsonaro padre que, como presidente, había fustigado a la dictadura por “limitarse a torturar en vez de matar”. Mientras tanto, entronizaba en Brasil el modelo de capitalismo que concentra la riqueza en un puñado de banqueros y caballeros de industria, cuya fortuna personal insulta a la pobreza de las mayorías, pues equivale a los fondos de cualquier gobierno. Para lo cual desmonta medio Estado y su control de la economía, privatiza las empresas públicas, regala al extranjero sus mercados y cercena la política social. Esto ofrecía también Flavio, el hijo, en campaña, antes de la derrota. Antes de huir de la justicia y de abandonar a sus electores.
No es nueva la trilogía de capitalismo primitivo, régimen de fuerza y conservadurismo religioso y moral. Ya destacaba Habermas la coincidencia de estas involuciones, derivada del resorte religioso de la mentalidad capitalista. Explica el teórico alemán que el mercado sin controles amplía las desigualdades y destruye el tejido social. Para preservar la inacción del Estado, el neoliberalismo convierte al conservadurismo más arcaico en escudo protector del modelo económico, desviando las reivindicaciones sociales de la economía hacia las minorías organizadas. Así, la rígida moral tradicional obrará como anestésico del inconformismo social.
Tal vez como en ningún otro país de la región, en Brasil se consolidó el fenómeno y, con la consigna “por Dios y por las armas”, ha derivado en organización política militarista. La alianza del Frente Parlamentario Evangélico con el Frente Parlamentario de Seguridad y el catolicismo tradicionalista y carismático fueron bastión del triunfo de Bolsonaro en 2018. Construyeron ellos una base social organizada que, invocando a Dios, moviliza y legitima políticas de derecha impenitente. A leguas del compromiso solidario de otros conglomerados católicos y evangélicos con los desposeídos, una mar de pastores sólo proyecta grosero interés utilitario y ambición política.
En el protestantismo, explica Weber, la religión y la idea de predestinación dieron al trabajo y a la búsqueda del lucro carácter de misión sagrada. He aquí el principio ético que habría catapultado el desarrollo del capitalismo moderno. Y acaso la legitimación moral del enriquecimiento a cualquier costo: se sentiría el individuo obligado a responder a una obligación impuesta por Dios, el deber de enriquecerse perseverando en una actividad lucrativa. El más noble contenido de la conducta moral sería asumir como un deber el cumplimiento de su tarea en el mundo, consecuencia del sentido sagrado del trabajo. ¿Quedará justificada la codicia que despoja y oprime a la humanidad?
En el calvinismo se impuso la necesidad de comprobar la fe en el ejercicio del trabajo, y la ética de la predestinación dio lugar a la aristocracia de los santos en el mundo. Los elegidos de Dios, los Trump y los potentados que desde la Reforma han sido, se sienten por encima de todos los mortales y a horcajadas se imponen sobre ellos. Santos favoritos de la gracia, no transigen con el pecado del prójimo, odian y persiguen a todo el que les resulte enemigo de Dios, la marca satánica de la condenación eterna sobre la frente.
Lula ha desafiado el poder que se expresa en la “teología de la prosperidad” –denominación de “Camilo”, comentarista de este espacio–, en las inmorales desigualdades del neoliberalismo, y en la mano de hierro de una derecha montaraz. ¡Renace la esperanza!
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Jairitoco(24834)•Hace 13 minutosCristina de la Torre laTeologia de la Prosperidad no la inventó Camilo, desde los años 80 con la llegada de Reagan al poder los evangélicos han venido hablando de ella, cosechando muy buenos dividendos $ los pastores de éxito, desde ahí las mega Iglesias cristianas, y la riqueza de esos pocos pastores; ya con miles de seguidores les quedó fácil llegar a la política.
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ERWIN(18151)•Hace 45 minutosfascismo por doquier.
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ERWIN(18151)•Hace 46 minutosLa inquisicion se instaruro en este pasquin ..que feo .
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Dora Hilda(30910)•Hace 30 minutosLa verdad de la viveza de los poderosos
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DONALDO(67774)•Hace 54 minutosHoy anuncio mi retiro definitivo de este espacio (foro). Antes que la censura acabe por asfixiarme. Agradezco la interlocución amable y respetuosa compartida con amigos en la virtualidad. Saludos.
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usucapion1000(15667)•Hace 5 horas100% de acuerdo, sin LULA DA SILVA en Brasil y Claudia Sheinbaum en México, la América Latina estaría esclavizada por USA y sin esperanza de recuperación.