Publicidad

Confundí crueldad con valentía

Daniel Ruge Chamucero
17 de septiembre de 2026 – 12:05 a. m.

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Admito que llegué a ser de esas personas que se precian de decir las cosas sin filtro. De presumir una supuesta sinceridad que no era más que una suerte de pereza cognitiva alentada por el cinismo y que, de haber continuado, se habría convertido en un tipo de crueldad que no tiene retorno… porque seguramente fui cruel con muchas de mis expresiones pasadas. No sé si cambié siguiendo algún instinto de preservación o simplemente porque hay modas que no me gusta seguir. Supongo que uno no madura por inteligente sino por pura ley del mercado: a medida que uno crece, busca una personalidad más escasa para seguir recibiendo ofertas. 

Digo que esa actitud frentera de decir las cosas sin filtro es una moda porque desde hace unos años es el mecanismo más efectivo para hacerse un lugar visible en la sociedad. No voy a repetir todo el rollo de las burbujas de redes sociales y sus efectos nocivos en la realidad compartida. Sólo quiero apuntar a que la gente apoya masivamente a quienes se expresan con crueldad, ya sean personalidades que entretienen o que buscan poder político. Haber crecido en los noventa, bajo la promesa de que estudiar y trabajar duro era suficiente, hace muy difícil entender que ahora vivamos en la era del prestigio del insulto. 

Se trata de la popularización de una confusión lamentable. De manera masiva, varios millones de quienes viven en esta época, que les permite hacer uso de su voz y su voto, están confundiendo la crueldad con la valentía. Soltar pensamientos sin haberlos remojado lo suficiente, y jactarse de que son más valiosos entre más hieren a otros, es cruel y punto; por eso genera consecuencias negativas. Lo que sucede es que eso es visto como tener el valor de pagar ese precio por decir la verdad, lo cual no es cierto. Valentía es sacar el tiempo y hacer el esfuerzo de tirar a la basura ideas chambonas y ser capaz de perderse los aplausos de un tercero por vomitarle palabras a otro. 

Miro hacia atrás, cuando tuve ese cinismo, y me doy cuenta de que todo empieza por no querer reconocer que influir en otros implica el enorme trabajo de hacerles ver lo que uno piensa, pero dentro del mundo que esas personas ya reconocen, no dentro del de uno mismo. Y por ahí se empieza a recorrer un camino cuyo único destino posible es infligir dolor con lo que uno dice y apartar a empujones a quien uno buscaba acercar. Entre otras cosas, escribo esto porque ahora me parece tan obvio, pero doy fe de que me costó mucho. 

Cada día me convenzo más de que no hay valentía en decir las cosas sin filtro. He concluido que los millennials llegamos a romantizar ese cinismo porque fue un estilo de vida noventero. Esas eran las épocas en las que la incorrección política era reivindicada por lo que hoy se identifica como progresismo, lo cual dio un giro de 180 grados en un par de décadas, pero a ese cuento hay que dedicarle otro espacio. 

Daniel Ruge Chamucero

Por Daniel Ruge Chamucero

Daniel Ruge ha sido ganador en dos ocasiones del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar. Es colaborador de 6AM Hoy por Hoy de Caracol Radio y de la Tele Letal. Es comunicador social y estudió una maestría en Derecho Internacional.
Conoce más

 

Comentarios
  • Dionisio(cvtsc)Hace 15 minutos
    Esa práctica hoy se conoce en RRSS como sincericidio. Y el filtro para evaluar opiniones es "opinión calificada". Así que tranquilo, Sr Ruge, usted a lo suyo.
  • Manuel jose(f4n5o)Hace 2 horas
    Buena columna, estamos buscando imagen y buscar importancia con gritos acompañados y mentiras, no se permite el dicenso, deliberación, estamos perdiendo en esencia la democracia, de ahí los gobiernos autoritarios, dictatoriales.

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido