Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Soy del equipo de quienes piensan que hacer mucho ruido no es lo mismo que hacer algo bien —algo difícil de entender en este mundo subordinado a las métricas de los algoritmos—. Hay una carrera por parecer antes que ser, y creo que esa carrera es parte del caos social y político que nos agobia. Por eso me pareció que Harry Kane dio en el clavo con su reacción al ganar el Balón de Oro 2026. El tipo dijo: “Trabaja duro y en silencio. Deja que el éxito haga el ruido”. Suena a pie de foto de influenciador, pero puede ser útil para contener la bulla que genera la carrera de las marcas personales en redes sociales.
No soy el amargado que quiere que la gente deje de mostrar su talento; solo creo que vale la pena balancear mejor el esfuerzo de producir algo versus el de promocionarlo. Y el deporte de alto rendimiento lo ilustra bien. Jugadores como Kane saben que, a pesar de su visibilidad, necesitan partirse el lomo para ganar. Espero que eso no cambie, de lo contrario, LinkedIn se llenaría de futbolistas publicando: “Querida red, hoy quiero anunciarles de que por ahí no se nos dio el resultado, pero pienso de que hicimos un bonito partido a pesar de que no se nos dieron las cosas. Esto es partido a partido y sabemos de que no hay rival pequeño”.
Mi punto es que no hay exposición masiva ni marca personal que logre transformaciones reales. Así que esa obsesión por publicar todo el tiempo sobre la vida profesional se convierte en spam. Ni el mejor post de LinkedIn podría esconder el baldado de agua fría que es para un futbolista titular pasar a ser suplente. Aunque hay gurús de LinkedIn capaces de escribir algo así: “Querida red, tengo el honor de anunciarles que el técnico ha decidido promoverme a Líder de soporte táctico para el abordaje de emergencias del equipo. Estaré desempeñando mi rol desde la plataforma ergonómica diseñada para posición de descanso en zona estratégica adyacente a la cancha”.
No quiero desestimar la importancia del relacionamiento profesional, solo reitero que no podemos asfixiar internet de publicaciones presumidas y vacías pensando que ese es el camino al éxito. No sé en qué momento acordamos socialmente que únicamente la visibilidad en línea es auténtica evolución personal. Eso es solo un ruido que no nos deja pensar como sociedad y que está impregnando no solo la cultura empresarial, sino, gravemente, la vida política. Si usted piensa lo contrario, es probable que sus publicaciones en LinkedIn sean el tipo de networking que hace un futbolista con una finca alquilada, dos cantantes de reguetón amigos y un video filtrado en TikTok.
Creo que el genuino relacionamiento con otros, desde lo político, lo personal y lo profesional, se basa en qué podemos aportar a otros y no en qué les podemos hacer creer que somos. Si eso fuera así, hace rato no sólo tendríamos futbolistas con LinkedIn, sino árbitros escribiendo posts para tratar de convencernos de todas las bellas cualidades que tienen sus mamás.