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“Estimado” Abelardo y gobierno… los campesinos y campesinas no necesitan que se les “eleve el estatus”, dejándoles de nombrar así para decirles “empresarios del campo”.
Aunque suena “pro” para el mundo de los negocios, esa es una visión utilitarista y transaccional del campesinado que desconoce que los campesinos y campesinas son sujetos de derechos, con especial protección constitucional en Colombia (art. 64 de la Constitución Política), que va mucho más allá de los agronegocios.
Para hacernos una idea más clara de esta población, en 2024 había 16,1 millones de personas en 5,4 millones de hogares colombianos que se autorreconocieron como campesinos o campesinas, según la Encuesta de Calidad de Vida del DANE.
Por eso, dejar de nombrarles no es algo menor. Puede afectar su visibilización, el diseño de políticas públicas para atender sus necesidades e, incluso, el reconocimiento de sus derechos.
De hecho, es tan clave nombrarles que en 2018 una sentencia de la Corte Suprema de Justicia le ordenó al DANE incluir en sus encuestas una serie de preguntas para que esta población se pueda autorreconocer en la encuesta agropecuaria, en la de calidad de vida, en el censo poblacional y en otras estadísticas nacionales.
Según el DANE, en su página web, las preguntas de autorreconocimiento de la población campesina permiten, entre otras cosas, estudiar distintas variables de cada encuesta y cruzar información de su identidad con condiciones de vida, organización, producción y cultura.
Mejor dicho, permite saber quiénes son, dónde están, cómo viven, entre otras cosas clave para pensar en políticas políticas que aporten al desarrollo de sus comunidades. Si lo que les preocupa es la pobreza en el campo o el desarrollo rural, señor presidente, la solución no es rápida ni simple. Toca mirar las cifras y entender las necesidades de sus comunidades.
Aquí algunas importantes. Según la Encuesta de Calidad de Vida del DANE, en 2024, un 11,1% de pipol que se autorreconocía como campesina también se identificaba como negra afro, raizal o palenquera y otro 8 % se identificaba como índigena.
Además, a nivel nacional, el 40,1 % de los hogares campesinos tiene jefatura femenina. Y el 63,5 % de los jefes o jefas de hogar campesino se perciben como pobres, indicador que sube al 67,9 % en las áreas rurales y supera el 85 % en departamentos como Chocó y Sucre.
Y cuando miramos cómo viven, el panorama no es que mejore mucho. Solo el 38,2 % de los hogares cuenta con alcantarillado, el 46,1 % tiene conexión a internet y un 11 % de los hogares en zona rural no tiene ningún servicio sanitario (condiciones básicas para tener buena salud, por ejemplo).
Hablando sobre este tema con una amiga que se autorreconoce como campesina, afro, es periodista y vive en Bogotá, me decía que “un campesino no se reduce a una mirada productiva, también es ancestral, ambiental, política y cultural. Lo problemático más allá de dejar de nombrar algo que la Constitución ya reconoció de manera integral y no solo productiva es perder la garantía que le da al campesinado de ir accediendo a otros derechos colectivos”.
Entonces, señor presidente, no todas las personas campesinas son empresarias, ni tienen por qué serlo y eso no las hace menos. ¿Cambiarles el nombre hará más productivo el campo? No. ¿Hará que pierdan subsidios o políticas públicas? Habrá que ver.
*Valerie Cifuentes es directora creativa y cofundadora de Economía para la pipol.
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Hernando(61673)•Hace 2 horasFarbulloso artículo: gracias
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Camilo(3yl69)•Hace 15 horasAl presidente y al ministro no les gustan los campesinos ni en los bambucos, que horror, y el 70% de nosotros con ancestros campesinos, no italianos ni gringos
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Carlos Federico(ar680)•Hace 15 horasCambiar la denominación del campesino es invisibilizarlo y así evadir el cumplimiento de sus derechos. Una estrategia de «austeridad»
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Maria Eugenia(56068)•Hace 21 horasEs un gobierno de pasarela,con ínfulas de grandeza.
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Carlos(86809)•Hace 22 horasDejar de ser campesino para volverse empresario del campo es una de loa milagros de este gobierno
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Lucila(60806)•14 de septiembre de 2026 – 09:24La Pipol le agradece esta intermediaciôn,explicativa y con un gran amor por los campesinos,de hacerle ver al senor de los ^miracles^ que ser campesino es un honor y un tîtulo nobiliario,entre tanta realeza que nos llegô para gobernarnos.Gracias!!!
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HECTOR FERNANDO(32901)•14 de septiembre de 2026 – 08:29La pipol, por ahora no entiede el porque ese cambio de denominacióm del campesino.
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Atenas(06773)•14 de septiembre de 2026 – 07:421º, Corrección de incorrecta redacción:”Estimado Abelardo y gbno…., “, con la necesaria coma q’ da pie o introduce al asunto en cuestión. Y, 2º, dado q’ tengo finca y es una de mis actividades de años atrás, aparte de otra de más peso hoy raíz de q’ me reduje a causa de un extorsión de Karina de las FARC., de la migración de la mano de obra a la ciudad, de la merma en la rentabilidad y de ver q’ no tiene futuro a pequeña escala, arañar la tierra hoy exige conocedores como Indalecio.Atenas
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PEDRO JUAN(90741)•14 de septiembre de 2026 – 10:47Bla, bla, bla, bla.
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Alejandro(83663)•14 de septiembre de 2026 – 06:53Cuando el ministro escribía en este periódico me parecía coherente, creí que había Sido una buena elección nombrarlo, ahora lo pongo en duda. Hace unos meses él aquí usaba la palabra campesino en sus columnas, qué cambio?